Victorias morales

Escrito por Number 1 Sport. Creado en El Lector opina

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VICTORIAS MORALES. Por Juan Medrano.

Mourinho dijo en la rueda de prensa una frase clave que repetida muchas veces puede parecer real: “es imposible ganar aquí “. El Madridismo se siente ultrajado por un árbitro que ha demostrado a lo largo de su trayectoria  que es malo sin paliativo, hecho que volvió a corroborar en la noche del miércoles cometiendo errores que perjudicaron a los dos contendientes. Ningún aficionado al futbol debe obtener o extraer conclusiones diferentes a lo observado en el terreno de juego, el Real Madrid fue superior al Barcelona en el 90% del encuentro, siendo el entrenador catalán el primero en reconocerlo pero se debe tener en cuenta que las eliminatorias no comienzan en el segundo acto, un planteamiento no se realiza igual con todo perdido que con casi la mayor parte del pleito ganado. Todos estos acontecimientos han llevado a sentir por primera vez en la capital de España lo que se conoce como victoria moral.

Como seguidor del Sevilla FC he vivido muchas victorias morales, la mayoría de las veces coincidían cuando disputábamos nuestros encuentros con el equipo del régimen, del gobierno, de los comités o de los medios de comunicación, especialmente para estos últimos nunca fueron excusas válidas, siempre sus artículos finalizaban con la conclusión que este tipo de triunfos eran de los clubes pequeños que solo justificaban su derrota a través de la actuación de un ser que no confundía sus decisiones. A la conclusión del enfrentamiento comprobé como en todos los programas de televisión se esgrimía por muchos contertulios esta teoría que hasta hace poco solo servía para consuelo de los equipos que sufrían estos continuos errores arbitrales. Es una sensación extraña la sentida al verificar que periodistas y jugadores retirados del mejor club del mundo  tiraban del manual de los equipos mediocres para justificar una eliminación donde el único culpable se sienta en el banquillo madridista y tiene por nombre José Mourinho que ha devaluado el potencial de una plantilla que en ciertos momentos puede jugar a un nivel superior.

Son muchos los recuerdos vividos o contados donde se perpetraban atracos en campos donde la afición acudía ilusionada a ver un partido y se encontraban con un espectáculo donde la justicia brillaba por su ausencia. Entre los sucesos contados por mi tío Juan siempre me quedan en la memoria dos recuerdos: el día que en el Carranza se impuso la fuerza en un acontecimiento deportivo y Marcelo Campanal se quedó en el vestuario ante la imposición del club de Concha Espina no participando en la segunda parte y aquel gol de Paul Breitner en el Sánchez Pizjuán con aquella estirada espectacular de Superpaco y el balón entrando por el lateral de la red.

Reconozco que ninguna me ha dolido como la primera que pude presenciar en directo, por este motivo, creo que os duele tanto porque habéis comprobado en vuestras carnes lo que supone ser mejor y volver con una derrota dolorosa es difícil expresar los sentimientos en esos momentos, no puedes disfrutar del buen juego de tu equipo porque sabes que el resultado final no es el que corresponde con lo expuesto en el terreno de juego y siempre una derrota supone un sufrimiento.

Era una tarde de finales de octubre donde visitaba nuestro estadio un Real Madrid renovado por D. Ramón Mendoza que se presentaba imbatido con una plantilla en la cual comenzaba a despuntar una quinta de jugadores canteranos que habían vuelto a ilusionar a la parroquia madrileña con conseguir el título de liga. El estadio repleto con cerca de 70.000 personas y rebozando sevillismo con un equipo que merodeaba la parte alta de la clasificación, tras una primera parte que transcurrió sin pena ni gloria se paso a un inicio fulgurante del Sevilla que se adelantó en quince minutos con dos golazos de Nadal y Estella. A partir del segundo gol tomó protagonismo un colegiado que ha pasado a la historia negra del Sevilla FC, Raúl García de Loza, no señalando dos posibles penaltis y anulando aquella tarde de otoño dos goles, teniendo una gran importancia el anulado a Sanabria que suponía el 3 a 1 a falta de tres minutos, este fuera de juego fue pitado por el gallego sin el consentimiento del linier que no llegó a levantar la bandera, cuando aún no se habían acallado los gritos típicos de: “ así, así gana el Madrid”, en la posterior jugada el Real Madrid conseguía el empate definitivo. Jamás se me ha olvidado aquella tarde-noche igual que a ustedes nunca se os ira de la mente está derrota en el Nou Camp

Posteriormente he vivido más victorias morales como en los últimos enfrentamientos coperos pero nunca he vuelto a sentir una frustración tan grande como aquella del 29 de octubre del 1986 donde por primera vez escuche la frase: “manos arriba esto es un atraco”.

Para acabar este artículo comentaros que ni en tabla clasificatoria ni en la siguiente eliminatoria aparecen las victorias morales, solo quedan en la memoria de los aficionados de equipos pequeños y mediocres. Hay un refrán español que dice: “a hierro muere, quien a hierro mata”.

 

 

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