«Humilde aficionado»: Crónica de un sueño

Escrito por Number 1 Sport. Creado en Los Blogs opinan

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CRÓNICA DE UN SUEÑO. Por Juanma Perera Izquierdo.

Es muy raro ver historias como la que ha terminado ayer, pero siempre se agradece. El Club Deportivo Mirandés, un equipo humilde de Miranda de Ebro (Burgos) se convirtió esta temporada en el equipo de todos los españoles. Como lo fuera en su día el Numancia, o el Villarreal en Europa, esta pequeña entidad ha caído en las semifinales de la Copa del Rey 2011/2012, en el mejor estadio posible, el de la Catedral. Un equipo de la 2ªB española en semifinales. Para algunos, el que ésto ocurra es síntoma de que la competición está desprestigiada, y que solo los mejores deberían jugar la competición. Sin embargo, otros, los que aman el fútbol, aplauden cada una de las situaciones de este calibre que se suceden en el tiempo.

Pero volvamos atrás, al comienzo de todo. Al final de la temporada pasada, el CD Mirandés disputaba los  play-off por el ascenso a 2ª División. Su rival era el Guadalajara, y la ida era en el campo del club castellano manchego. Para llegar a esa eliminatoria, los de Miranda habían dejado fuera a Cádiz y Badalona. En la ida, en Guadalajara, el gol de Pablo Infante (0-1) les daba alas para soñar, pero en la vuelta en Anduva, todo se volvió negro y el 1-2 les devolvió a la realidad de la 2ªB. Y este año todo cambió. En la liga van líderes con un colchón de cuatro puntos, aunque en los dos últimos partidos (seguro que por el cansancio acumulado en este inicio de año) han sumado solo un punto de seis posibles.

La huida de la realidad les alcanzó en copa. El primer rival fue el Amorebieta, club de su mismo grupo y el equipo se desplazó fuera de Miranda para jugar. Un gol de Iván Agustín en el minuto 54 del partido les bastó para solventar la eliminatoria y esperar rival para la semana siguiente, que sería el Linense andaluz, y esta vez en casa, en Anduva. El club no defraudó. Resultado final, 3-1, con goles de Lambarri, Asier Barahona y Pablo Infante. En octubre llegaba la siguiente ronda. Otra vez un rival de suRea mismo grupo, el histórico UD Logroñés, y como escenario, Anduva. Se repitió el mismo resultado que en la ronda anterior, y en Miranda soñaban con rivales de mayor entidad.

El sueño de los jabatos iba creciendo. Su siguiente rival era el Villarreal de Champions League, un club que estaba pasando por una temporada mala, pero que en definitiva era el rival ideal para premiar a los aficionados. En la ida el Mirandés plantó cara y se llevó un empate a un gol, salvado por Borja Valero a falta de seis minutos para el final. Pero aún quedaba la visita al Madrigal. Era el último partido de 2011 para los rojillos y no podían celebrarlo de mejor manera. Viaje a Castellón, victoria por 0-2 con doblete de Pablo Infante, y eliminatoria resuelta.

Llegaban al último sorteo de copa con todas las ilusiones renovadas. Iban a comenzar el año con un rival de entidad en la competición copera y no podían despertar del sueño. El bombo les puso a FC Barcelona y Real Madrid en el otro lado del cuadro. O sea, que no se enfrentarían a los dos mejores clubes del mundo a no ser de que llegaran a una hipotética final. Al contrario, por su lado se las vería con clubes como Racing de Santander, RCD Espanyol, Athletic Club, RCD Mallorca, etc. El sueño pasaba por convertirse en el «Matagigantes». Con los cántabros se produjeron los mismos resultados que en la eliminatiroa anterior, pero al revés. En el primer encuentro el Mirandés se impuso claramente con un 2-0, con goles de Pablo Infante y Martins antes del descanso. En la vuelta, el Sardinero vio como el máximo goleador del Mirandés, Pablo, les arrebataba el sueño de entrar a Cuartos de Final con un gol de penalty a falta de un cuarto de hora para el final. El éxtasis se instalaba en Miranda de Ebro con la hazaña de su club insignia.

El día 17 de Enero el club jugaba en Cornellá-El Prat ante el RCD Espanyol en la Ronda de Cuartos de Final. Era el único representante de la 2!B en alza y querían dejar el nombre muy alto. Casi lo consiguen. En el minuto 78 del encuentro ganaban por 0-2, con goles de dos de sus estrellas, Alain Arroyo y el pichichi Pablo Infante (que al terminar el partido se marchó en coche con unos amigos a su casa, separado del resto, porque tenía que abrir la sucursal bancaria en la que trabajaba muy temprano, para trabajar). En los últimos cinco minutos, el grande reaccionó y los goles de Weis, Rui Fonte y Verdú ponían al Mirandés con los pies en el suelo. Mas, no estaba todo dicho. Siete días después Anduva se vistió de gala para recibir a los periquitos. En el primer minuto del segundo tiempo, Mújika metía un gol en propia puerta, y el equipo se venía abajo. No habían dado todo por perdido, puesto que en el 58, un disparo de Pablo Infante, hizo temblar los cimientos de Anduva con el empate y la posibilidad de soñar con la machada. Que al final se cumplió. En el tiempo de descuento, una falta sacada por el de siempre, la remató de cabeza César Caneda, uno de los futbolistas más importantes y con más historia del equipo, batiendo a Kiko Casilla y sumiendo a la afición en un intenso brindis al sol por el triunfo. Toda España se hacía del CD Mirandés. Porque encima, no solo ganaban, sino que lo hacían mostrando un juego que ya quisieran muchos clubes de Primera División.

El día del patrón del cine, San Juan Bosco, el CD Mirandés filmaba su película más soñada. Estaban en semifinales de la Copa del Rey. Jugaban en casa, en Anduva y ante el Athletic Club de Bilbao, el 2º equipo de la mayoría de los habitantes de Miranda de Ebro, y club al que muchos de los futbolistas del Mirandés eran aficionados. Además de esto, era la primera vez en mucho tiempo que disputaban una semifinal dos equipos sin jugadores foráneos. Siempre habrían 22 españoles sobre el campo. Y eso era de agradecer, porque es muy complicado verlo en los tiempos que corren. La ida fue para el Athletic Club. Dos goles de Fernando Llorente minaban los ánimos del pobre, pero un gol de Lambarri en el tiempo de descuento levantaba los ánimos y dejaba la eliminatoria aún en el aire.

Y así fue. Ayer, 7 de febrero, los futbolistas del CD Mirandés se plantaban en San Mamés, el estadio donde todos quisieran jugar algún día, y alguno de los de esa plantilla ya lo había conseguido. Sin embargo, ese sueño se tornaba en pesadilla. Los leones no dieron opción alguna a los castellano leoneses de soñar con la final. A los 22 minutos el marcador era ya de 3-0 (Muniain, Susaeta, Aurtenetxe). Tras el descanso, el defensa Aitor Blanco recortó distancias, dando una alegría a su afición y demostrando que con ganas se puede llegar. Y la apisonadora despertó. Fernando Llorente, el auténtico corazón del Athletic Club dilapidó toda mínima esperanza anotando dos goles y colocando el 5-1 en el marcador. Aitor Blanco, por segunda vez, metió otro gol para los de Anduva. A falta de dos minutos, César Caneda introdujo el balón en su portería y puso el definitivo 6-2. Un resultado de partido de tenis para un encuentro de fútbol.

Cayó el CD Mirandés. Se fueron los jabatos de Anduva de la competición, pero dejaron una huella imborrable en todos los aficionados. Historias como la de Pablo Infante llegaron al corazón de todos los españoles, demostrando que para disfrutar de este deporte, no hace falta llamarse Cristiano Ronaldo, pagar por ti más de 90 millones, o ser «el mejor». El fútbol se disfruta jugando y eso es lo que han hecho estos humildes jugadores, dejando el nombre de Miranda de Ebro en lo más alto.

Así que viendo esto, solo me queda decir una cosa: «¡Viva el CD Mirandés!¡Viva el Fútbol Humilde!

 

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