Manos arriba esto es un fracaso

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Más Fútbol, Nuestros números 1, Number1 opina

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España se despide del Mundial de Rusia 2018 y lo hace de la misma forma con la que lo comenzó, sin vencer, ni convencer. Cayó ante la anfitriona en los penaltis y confirmando el claro fin de ciclo.

Adiós al Mundial de Rusia 2018. Adiós con muchas penas y pocas alegrías ya que la selección española ni venció ni convenció en tierras rusas, donde los de Fernando Hierro jugaron todos los partidos a lo mismo, es decir, a nada. Mucho toque pero poca llegada, lo que significa no crear peligro a tu rival y por tanto no ganar, porque sin ocasiones… no hay goles.

España comenzó el Mundial de la misma forma de la que se marcha, de Rusia, sin vencer ni convencer. Con un sistema tañido, acabado, roto, sin ideas, sin creatividad y dependiendo siempre de los que le llevaron en su día a la gloria pero que ya no la tocan. Los años, los partidos, los rivales, o lo que sea, han convertido a la misma selección que logró un Mundial en 2010, y dos Eurocopas, 2008 y 2012, a un fracaso que ya se veía venir cuando ni ante Marruecos ni ante Irán, selecciones de corte bajo, fuera capaz de ser superior pese a su condición de selección potente.

Ahora, podrán decir que Rusia se encerró, que no jugó a nada, que su planteamiento defensivo fue insultante… y tantas y tantas excusas como quieran inventar, pero la única y verdadera realidad es que esta selección no es la que era, que hay jugadores que se creen mejores de lo que realmente son, que los que llegaron en mejor forma, brillaron por su ausencia (Odriozola, Saúl Ñíguez son un claro ejemplo) y que hay quien tiene galones sin merecer llevarlos.

Si a ello le unimos el penalti cometido por Piqué, apaga y vámonos. Porque un jugador de su talla internacional y experiencia no puede, o no debe, saltar con los brazos arriba, sin que ello suponga que es el culpable del empate y posterior eliminación  de España, como tampoco se debe señalar a Kike o Iago Aspas por fallar las penas máximas. Pero hay que pensar porqué hubo jugadores que no jugaron más.

Porque De Gea estuvo tan nervioso, sólo una parada sobre los disparos que llegaron sobre la meta española, el resto… fueron gol, para desgracia de nuestra selección. Se cerraron ciclos por parte de la prensa y alguno más, de profesionales como Iker Casillas, que a la larga se ha visto no era ni mucho menos de que esta selección ya no fuera la misma del pasado. De ese pasado que nos guste o no, es pasado.

España no debe reinventarse, es más, debe inventarse, olvidar esa fórmula mágica que le dio dos Eurocopas y un Mundial, algo impensable para los nuestros, y que para volver a optar por ello, hay que poner mucho más que toque. Porque la clave no está en tener la posesión, sino en crear, y la selección española no inventó ni creó, se limitó a tocar y tocar, confiando en que como en el pasado aparecería esa mano o pierna milagrosa de Casillas, o esa definición de Iniesta o Fernando Torres.

Porque guste o no, la España de antes no es la de ahora. Ya no estará Iniesta, como tampoco está Casillas, pese a ser a día de hoy, mejor que De Gea. Tocan nuevos tiempos y aquello de renovarse… o morir, aunque en este caso la selección española tendrá que renovarse tras morir, tras perder el crédito, el que ganó en el mismo sitio que lo ha tirado: el terreno de juego.

Lo vivido por España en el Mundial de Rusia 2018 no es más que la muerte de una crónica anunciada. El precio que debía pagar por las cosas mal hechas. Ahora son muchos los oportunistas, que tras la eliminación en los octavos de final en la tanda de penaltis, señalan al presidente de la Real Federación Española de Fútbol como gran culpable por destituir a Lopetegui, pero no, no nos debemos engañar. Luis Miguel Rubiales hizo lo que debía cuando debía por respeto y por esos valores que hace tiempo desaparecieron.

España no cayó eliminada por echar a Lopetegui, decisión que aplaudo por lo mal que lo hizo Julen. España cayó víctima de sus propios errores, de empeñarse en vivir del pasado cuando el pasado tan sólo es aquello que hicimos pero que nunca más volveremos a repetir. El adiós de la selección de un genio, Andrés Iniesta, el peor final para la despedida de alguien tan grande, pero ya saben, los finales no siempre puede elegir uno como escribirlos.

Texto: JOSÉ MIGUEL MUÑOZ @tara11iker

Foto: El Español, El Confidencial y La Vanguardia

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