«Se acabó»

Escrito por Fermin Hevia. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

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Se acabó. Se acabó lo que se daba, aquí queda poco que rascar. No se trata de un fin de ciclo, sino del fin de un pensamiento, de una época gloriosa, sin duda, pero efímera dentro de nuestra historia.


No se queden ustedes en lo básico; evidentemente, se echan de menos los títulos, pero se echa mucho más de menos el espíritu, la esencia, la fuerza de la unidad, la ilusión y la cohesión. Se ha perdido la identidad y ahora el sevillismo se circunscribe a una lucha interna desalmada, a un «estás conmigo o estás contra mí», a una guerra fratricida, o paterno filial, si me lo permiten, en el que no hay ni habrá ganadores ni posturas de fuerza.

Todo está viciado en este Sevilla, especialmente sus señas de identidad. Nos hemos convertido en el equipo «SIN»: SIN alma, SIN moral, SIN capacidad de lucha, SIN afición…. Como ejemplo anecdótico, tuve la oportunidad de estar en el Santiago Bernabéu viendo el partido del Borussia y me dio auténtica envidia cómo, siendo una afición acostumbrada a los éxitos, acomodada si me permiten, se desgañitaba animando a su equipo desde todas las gradas de su estadio. Quién me iba a decir a mí que algún día sentiría envidia de otra afición.

Banalizar y circunscribir la situación del Club al mero enfrentamiento entre Biris y Consejo es ridículo: esta circunstancia llega por el cúmulo de despropósitos perpetrados por quienes son los dueños, sus asesores y demás adláteres, por la infame planificación deportiva que ha dejado en la ruina virtual a una entidad que presumía de rentabilidad, por el nepotismo asqueroso, legal,


pero asqueroso, en el cual el apellido y el abolengo determinan el cargo, en lugar de las capacidades individuales, y por último, pero no menos importante, la falta de previsión de unos dirigentes que presumían de visionarios y que se vanagloriaban de esas indestructibles (como el Titanic) estructuras, gastando a manos llenas, como nuevos ricos catetos, sin pensar en que el peso de nuestra historia era, cuanto menos, discreto.

Ahora, en este preciso momento en el que todo se tambalea, en este momento de nuestra historia donde se pone en duda hasta el sevillismo de los que no tienen ningún tipo de interés ni obtienen ni una sola prebenda por participar de ese sentimiento, es hora de la regeneración.

Es hora de que el sevillismo hable, ni sus dirigentes ni una pequeña parte, sino todo el sevillismo. Lo que hay no es bueno ni va a volver a serlo. Ahora es el momento porque todavía hay margen de error. Tenemos ejemplos cercanos donde este paso ha costado ruina y años hipotecados.
Podemos evitarlo.

Twitter: @Ninjalepero


 

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