Del «Yo voy»… a hoy

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en La firma invitada, Real Betis

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Manifestación Real Betis Foto El Mundo

Una opinión de JOSÉ MIGUEL NAVARRO @lapelotadepapel

Tal día como este pero de dos mil nueve, sesenta y cinco mil aficionados del Real Betis Balompié se echaron a las calles de Sevilla para exigir que Manuel Ruiz de Lopera dejase de ser mandamás de la causa verde y blanca. Ese basta ya pacífico, festivo si quieren, sirvió para poner de manifiesto la realidad de una institución donde su unipersonal gerencia iba por un lado y la masa social por otro bien distinto.

Pero más allá de la belleza de la estampa de familias enteras venidas de toda Andalucía e incluso del resto del país pidiendo un cambio de modelo de gestión, la manifestación sirvió para poco. El hoy condenado gestor siguió en la poltrona, planificó la siguiente temporada apostando por el continuismo y, como era de esperar, fracasó dejando al club en Segunda, categoría a la que lo había llevado él mismo tras descender in extremis apenas quince días antes de la protesta.

El desastre deportivo unido a un horizonte judicial ciertamente tenebroso lo hicieron entender que lo conveniente era quitarse de en medio. Lo hizo vendiendo su paquete accionarial a una sociedad llamada Bitton Sport, cuyo hacer llevó al club a un concurso y a sus cabezas visibles a la inhabilitación en una sentencia conocida hace escasas fechas, con un punto final todavía no puesto pues se anuncian recursos a la misma.

Finalmente el Betis fue intervenido y, desde esa fecha y hasta esta, pasaron por la planta noble del Benito Villamarín tres administradores judiciales diferentes, cinco presidentes distintos apoyados en veintisiete consejeros, tres directores generales, cuatro directores deportivos con sus correspondientes proyectos, tres coordinadores de cantera, seis entrenadores y cincuenta y siete futbolistas.

Muchos de los que organizaron aquello vivaquean hoy dentro de la mole de hormigón del final de la Avenida de la Palmera. Su labor, como la del otrora conocido como “don Manué”, la juzgará también la historia. Hasta ahora, ni la gloria prometida ha llegado ni las célebres estructuras puestas en firme. Lo que sí es palpable a simple golpe de click es que aquella unión es, en estos instantes, una quimera. Qué lástima, Betis, de tiempo tirado.

Foto: El Mundo

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