El doloroso sentimiento del Fraude

Escrito por Jose Joaquin Solis. Creado en Number1 opina, Real Betis

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José Antonio Bosch y Rafa Gordillo

Decepción, desengaño, vacío. Desde la Copa del Rey del año 1977, pocos dirigentes han podido presumir de honestos y eficaces. Es  la triste historia que toca vivir desde entonces en el fútbol.

Un oyente habitual del Programa Estilo Betis (90.4 FM del dial de Sevilla), preguntaba “¿Qué hemos hecho los béticos para merecer dirigentes tan ineficaces a lo largo de todos estos años?”.  Ante tanto error generacional, con el beticismo como factor común, no cabe otra que decir que es el propio beticismo quien debe asumir una parte de lo que pasa, porque, en definitiva, es quien ha estado siempre mientras que los mandamales, sólo de paso.  El apoyo en forma de cheque en blanco para que se haga lo que sea con tal de que gane ha supuesto que con los años, determinados cantamañanas, vividores o gente bajo sospecha hayan vivido del Betis más que vivir por él, obteniendo buenos beneficios sin importarle más que lo justo el irse (alguno corriendo) por la puerta de atrás.

No me voy a poner a contar la historia de un club de la que todos sabemos; los de más edad incluso, la han vivido. Pero no deja de ser llamativo que sólo Juan Manuel Maudit haya dejado al Betis en División de Honor en los últimos 35 años, así que como la gran mayoría (si no todos) de los dirigentes del club durante esa fecha, hayan buscado la puerta del garaje para salir, cuando más de uno, incluidos los que están o estaban, podrían despedirse con la sonrisa de la labor hecha y cumplida con honor y creces.

Pero el fútbol debe tener algo parecido al Anillo de Mordor, que cuando te lo pones te cambia, te pudre y te envicia en quedártelo muy a pesar de que al principio lo niegas hasta por escrito. Con el pretexto de “me quiero ir, pero…” algunos han tenido prácticamente que huir por lo que les pudiese pasar hasta en el propio palco. Otros se fueron del palco y decidieron no volver más. Y Bosch…ése cándido que apareció sin conocimiento de nada, virgen en la corrupción, necesario en un mundo tan podrido, no ha sido una excepción.

Aparentemente serio y recto, no le faltaba su determinado toque de sonrisa controlada. Quien escribe presume de haberlo visto en un pequeño baile durante su homenaje por parte de la Tertulia Bética de Marchena, agachándose y subiendo al son de la orquesta. Un tipo cercano a pesar de una distancia exterior. Bueno o malo, incluso podría convenir en un futuro para formar parte de un Consejo donde, entre tanto bético apasionado, una cabeza fría pudiese decir las cosas en modo profesional. Doy por hecho que una persona así sigue haciendo falta, pero no él.

Con una política en la que se fue viendo que más quería justificarse a sí mismo que el progreso del club con un moderado gasto, creyó (como casi todos los del Consejo), que a este santo club se lleva con el sombrero, que todo esto del fútbol lo han reinventado ellos, que la prensa iba a serles favorables por siempre, y todas esas cosas que han pensado anteriores como el propio Lopera, más todos los que se os ocurra. Pero, desgraciadamente, nadie puede con el poder del anillo.  Es el Betis algo que te glorifica, te da poder, te convierte en Dios porque muchos béticos necesitan un Dios; y cuando un Dios se va, ha de venir otro, el que sea, pero un Betis sin un Dios para determinado y muy amplio sector, es menos Betis, o un Betis vacío.

Con la argucia de la legalidad, Bosch ha hecho cosas poco éticas, quién lo iba a decir. Cierto es que no ha cobrado un duro de lo que son sus emolumentos como Administrador, pero no lo es menos que él lo sabía, a razón de las no pocas que veces que ha manifestado lo no poco que iba a durar el proceso éste a lo largo de los años.  Todo ello acompañado de una política de recortes que ha puesto al Betis donde está y donde se le espera, porque esto apenas podrá arreglarse sino a golpes al estilo Agapito, pero ¿ven ustedes a Guillén haciendo eso?

Otro más por la puerta de atrás, otro Consejo que se irá pasando a la historia con otro fracaso acumulado. Otro ciclo perdido de derrotas e incomprensiones por tener semejante potencial institucional y mirarnos en el descenso. Probablemente, la decepción especial de los dirigentes actuales es que, a diferencia de los anteriores, se luchó y mucho por tenerlos al frente, con una cosa llamada Sociedad Anónima Deportiva que apenas permite al pobre de a pie, poco más que gritar.

Probablemente tenemos lo que nos merecemos, por cómodos, otorgar créditos infinitos o confiar en el primero que nos diga cuatro cosas bonitas, pero, ¿Y este club? ¿Cuándo tendremos buenos dirigentes a la altura en este club?

Twitter: @betis_com_es

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