El Paraguas más injusto

Escrito por Jose Joaquin Solis. Creado en Real Betis

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Pepe Mel y Roberto Ríos

Restituido al Betis B un entrenador que ha ganado todo lo que en liga se podía ganar, contratan a un entrenador mediático que, con tirón, alivia como paraguas, sin saber si garantizará un ascenso.

Por: JOSÉ JOAQUÍN SOLÍS

Allá por la temporada 91-92, al Real Madrid de Mendoza se le ocurrió destituir a su entrenador, Radomir Antic, tras que era primero del campeonato con algunos puntos sobre el segundo. Su mal juego, argumentó Monchito, fue el detonante para que fuera puesto en la calle. Desde entonces, a poquitos equipos se les ocurrió la idea de hacer lo mismo en iguales o parecidas circunstancias. Pero el Betis es distinto, ¿verdad?

Julio Velázquez debió ser despedido antes. Ocurre que quienes tienen por virtud esconderse, no sacan la cabeza ni para respirar, así que eso de poner en la calle entrenadores, acto que implica dar la cara, se lo dejaron a los que actualmente están, poco antes de la asamblea de accionistas, para así, una vez más, hacer lo que determinados animalejos cuando el barco se hunde. Bien fácil es decir que lo hacen mal tanto quedándose como yéndose, calificándolos como apoltronados o roedores, pero díganme, éstos que se fueron, ¿hicieron bien alguna de las dos cosas?.

Mientras unos se fueron y otros vinieron, a Juan Merino le endosaron la broma de dirigir al primer equipo cuando hasta hace pocas fechas se dudaba de su buena llevanza en el segundo. Desesperada la afición, pedía prisa a los Consejeros del lento reflejo en decidirse por un entrenador mientras en el silencio, el de la Línea de la Concepción sólo desentonó con una Copa del Rey que en Segunda División no hace más que incomodar. Mantuvo en cuatro partidos la puerta a cero, con doce puntos de doce posibles.

Mientras, los sabios de la mesa, estaban deshojando margaritas por tres entrenadores. Supongo que el llamado estilo de juego del Betis lo habrán aparcado para dentro de unos años, porque el elegir entre Vázquez, Serra o Mel no es precisamente decidirse por tres entrenadores tácticamente iguales. Lo más duro no es que no haya mucho más, por estar donde estamos, sino que encima a este Consejo le picara más el gusanillo de lo relevante que lo eficaz. Y así ha ocurrido.

Ni Merino ni nadie puede garantizar el ascenso de este club al día de hoy, por muchos años de experiencia que tenga. El conocimiento de la casa es una ventaja, pero no un seguro, pero puestos así, ya Merino es de la casa y sabe lo que se cuece dentro. Mel es entrenador que puede ascender, claro que sí, pero en detrimento de quien tiene por defecto no hablar con la misma verborrea que el madrileño en ruedas de prensa, al mismo tiempo que no es chaleco antibalas para las críticas al Consejo.

La filosofía, palabras de cara a la galería, llenarán de nuevo las ruedas de prensa tras cada partido, se gane o se pierda. Si ascendemos, será gracias a él, si descendemos, por culpa de los demás, llámenle plantilla, consejeros de antes, Lopera, o el cha cha chá, pero este club ha echado a un lado a un entrenador que ha conseguido doce puntos de doce con los jugadores que hay, sin pedir tiempo a nadie, ni que se le mejore su contrato, ni enfadarse en público…Otros como Chaparro ya habrían graznado lo suyo, ¿verdad?. A saber por cuánto viene y por cuánto tiempo, lo que percibirá si se asciende. Un entrenador que, insisto, puede subir al Betis, pero es el Betis lo máximo que ha conseguido.

La adoración a Mel ha sido clave para su vuelta, qué duda cabe. Será paraguas, muy buen paraguas para un Consejo, en detrimento de un currante de la casa que lo ha demostrado y bien.

JOSÉ JOAQUÍN SOLÍS @betis_com_es