El secreto del éxito del nuevo Betis

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Real Betis

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El éxito de este Betis no es fruto de la casualidad. El mismo está bien cimentado en una base sólida llamada unidad. La que reina en sus pilares: Guillén, Gordillo, Mel, plantilla y afición.

El éxito sólo está por delante del trabajo en un sitio, y ese no es otro que el diccionario. Por tanto, como las casualidades no existen o en el mejor de los casos sus casos son contados, el éxito de este Betis, el nuevo Betis es la unidad. Esa unión que siempre ha reinado entre los pilares de la entidad: Presidente, Presidente de la Fundación (nexo de unión vital), cuerpo técnico, plantilla y afición. No hay más, que tal como está el mundo del fútbol a día de hoy no es poco.

Precisamente esa unidad ha sido vital en el estado de salud actual del Real Betis. Unidad que cuando más patente ha quedado fue cuando peor lo pasaba el equipo ya que ni estar diez jornadas sin ganar pudo resquebrajar la misma. En cualquier otro equipo la figura del entrenador habría estado en el disparadero, se habría optado por el camino más fácil, la destitución del técnico, pero el Betis es distinto hasta para eso.

La grada estaba con su entrenador, el juego del equipo invitaba a mejores resultados y tan sólo la maña suerte era achacable a un equipo que veía como se le escapaban varios encuentros en los últimos minutos. Momento ideal para que surgieran las dudas y se cortara de raíz por el lado más débil, pero no fue así.

El presidente Miguel Guillén mostraba públicamente el apoyo a su entrenador en nombre de todo el Consejo de Administración del Betis, pero no sólo eso, sino que además dejaba claro que el proyecto del Betis era a largo plazo y por tanto Mel finalizaría el mismo. Medida anti popular en cualquier club de fútbol y recibida con alegría por el beticismo que nunca dio la espalda a su entrenador.

Ni cuando ganaba, ni lo más fácil, cuando los resultados no acompañaban. Pero además de Presidente, Consejo y afición, había dos partes más fundamentales en el secreto del éxito de este Betis, el que ha recuperado con creces el espíritu del ‘Manquepierda’: la plantilla. El equipo ha mostrado a lo largo de toda la temporada una solidez digna de elogio.

Mel sabe como ganarse a su grupo, con sinceridad, y el grupo lo agradece y sabe corresponderle. Un ejemplo de ello son las palabras de Matilla, uno de los futbolistas que menos está disfrutando de minutos que no dudó en sacar la cara por su entrenador. Desde el primer al último futbolista de la plantilla ha estado a la altura, sabiendo callar lo que nunca debe salir de un vestuario y dando la imagen de un equipo campeón incluso en los peores momentos.

Y por último, Rafael Gordillo. ¿Qué se puede decir de Don Rafael que no se haya dicho aún? Gordillo ha sido el nexo de unión, que ha sabido jugar sus cartas cuando se ha necesitado; por ejemplo, tras las desafortunadas palabras de José Antonio Bosch y Vlada Stosic, cuando más necesitaban de ellos el equipo. El ‘Gordo’ supo tirar de galones, calmar a su amigo Pepe Mel, que estaba viviendo sus semanas más duras como entrenador del Betis.

Gordillo la echó abajo con la misma maestría que cuando subía la banda izquierda del Betis con sus medias bajadas en los tobillos. La tocó, y puso la tranquilidad necesaria en todos los estamentos para que el Betis siguiera siendo esa balsa de aceite que estaba siendo sin que nada ni nadie pudiera alterar una tranquilidad tan importante en el grupo.

Este es el secreto del éxito de este nuevo Betis; de un Betis que al igual que a comienzos de temporada disfruta de la tranquilidad que dan las victorias. Situado en la mitad de la tabla, en una zona calmada tras haber metido tierra de por medio con sus rivales más directos, y llegando al derbi, con permiso del FC Barcelona, próximo rival en Liga, en las mejores condiciones tan deseado como necesitado.

A sólo dos puntos de un Sevilla grande venido a menos. Escasos dos puntos algo impensable cuando el equipo acumulaba diez jornadas sin ganar y aparecía el fantasma del descenso. Además, Mel ha sabido poner las cosas en su sitio cuando ha sido necesario. La última vez tras vencer al Sporting y pidiendo calma. «Antes éramos una mierda y ahora muy buenos. Un poco de equilibrio por favor». Que así sea.

Twitter: @tara11ara


 

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