La caída de los dioses

Escrito por Jose Joaquin Solis. Creado en Number1 opina, Real Betis

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Guillén, Bosch y Gordillo

Los dirigentes del club verdiblanco pasan de ser idolatrados a objeto de todo tipo de críticas. Los resultados mandan.

Es el beticismo una masa social llena de singularidades, una de ellas la de la adoración a quienes mandan u ostentan cargos, al punto a veces de confundir al propio club con los protagonistas al caso, si no ponerlos incluso por encima de la entidad. Siendo el fútbol un estado de ánimo, pasan de dioses a gente de a pie, cuando no directamente a denostados; alguno de ellos en un tiempo récord.

Rafael Gordillo: Considerado el mejor jugador de la historia, en bonita pelea con Luis del Sol. La valentía de haber aceptado el cargo de presidente en un club judicializado hasta las trancas pudo con un pasado sombrío en la dirección del Écija. Considerado casi perfecto, empezó a crear muecas entre la afición cuando poco antes de cesar en su cargo a favor de Guillén, renovó tres temporadas a tres recomendados suyos: Vidakovic, José Antonio Gordillo y Vlada Stosic. Los dos primeros están en la calle; el último, al tiempo. Su comparecencia en la temporada pasada ante los micrófonos tras el partido del Barça era para que previamente la Guardia Civil le hiciera soplar antes de conducir el coche. Al día de hoy, aún se espera que abra puertas a posibles cesiones y fichajes procedentes de la cantera de los llamados equipos grandes. Su trabajo, remunerado, es el de Director de relaciones institucionales, principalmente entre las Peñas. Se desconoce exactamente qué es lo que hace en su día a día del club.

Miguel Guillén Vallejo: Su sonrisa vale para anunciar dentífricos de gama alta. Apareció como la antítesis a tanto analfabeto de los tiempos de Lopera para, al menos, dignificar un cargo basureado por determinado tipo que no quiero ni nombrar. Habla varios idiomas, entre ellos el chino, o eso es lo que hizo en el primer viaje de largo recorrido para concertar una pretemporada. Tras eso, siempre quiso traer jugadores mediáticos, de los cuales sólo pudo ser Roque Santa Cruz. Si bien su honestidad está fuera de toda duda, su capacidad de comunicación con el beticismo es limitada. No contagia. Esta temporada se ha desgastado y de qué manera hablando de plantilla y temporada ilusionantes, así como de no fichar delantero que sustituya a Rubén Castro, por respeto al futbolista. Tampoco fue muy afortunado diciendo que creía en su staff técnico respecto del conocimiento de la normativa UEFA a la hora de fichar, siendo casi desmentido por Mel pocos días después cuando afirmó haberse enterado del tema una semana antes de la primera convocatoria. Un magnífico encargado de Márketing que ha traído al Betis dinero en temas de patrocinio, sin duda, pero un presidente de poca chicha con los béticos.

José Antonio Bosch Valero: Del abogado sencillo que aterrizaba en el fútbol, cercano, seguro de sí mismo, asumiendo cierto papel de malo forzoso por la situación económica del club, al soberbio que llama paletos y estúpidos a béticos que no piensan como él. También duda del beticismo de los ultras aun cuando tengan los mismos años de carnet que de su DNI. Sólo en ésta última temporada, al igual que Guillén, ha podido cumplir la promesa de bajada de los abonos. Ateo confeso, es abonado a la Virgen del Puño en cuanto a inversiones. Un estadio que hace aguas en los cuartos de baño, un césped con rosquillas negras o del color que quieran, pero que al día de hoy resulta impracticable, una política de inversión en futbolistas que hace genial el refrán del miserable, el cierre de la Radio Oficial cuando otros clubes aún la  mantienen, son algunas de las políticas establecidas por un señor que presumirá en Asamblea de tener 12,7 kilos de beneficio, en caja o en ahorro, mientras que el equipo está en puestos de descenso. Sencillamente quiere cumplir con su encomienda de tener al club saneado a costa de lo que sea. Y desde luego que, a costa de lo que sea, lo va a cumplir. Les sonará eso de “yo os dejo un Betis limpio…”. Muchos que hemos confiado en él como una mente fría necesaria, estamos contando los días que faltan para que termine la Instrucción del caso Lopera.

Vlada Stosic: Será con mucha probabilidad la cabeza ofrecida a un pueblo sediento de sangre, para así el Consejo salvar la suya propia, faltaría más. En tres temporadas es el único de la Historia del Real Betis Balompié en haber movido la friolera de una treintena de futbolistas. Indocumentado en las normativas UEFA y de la FEF, es capaz de traer laterales izquierdos como Tosic para devolverlos a los tres meses, o mandar al Murcia a Álex Martínez para darle sitio a Didac. La posición actual en la tabla será determinante en éste su último año de contrato, que tampoco dejará en buen lugar a quien lo recomendó. De entre sus éxitos, los incorporados en Navidad Paulao y Pabón, aunque el primero de ellos esperó a venir para quedarse en las ganas. El segundo es actualmente un reproche que la afición estampa al club al no haber apostado por su contratación. Otros éxitos como Campbell, también cedidos.

Pepe Mel: Su táctica de salvarse de la quema poniendo la cara en ruedas de prensa le empieza a no funcionar. Quizá sea el único Dios que quedé más o menos en pie, aunque su faceta de entrenador le hace responsable, en la medida que toca y toque, de los resultados. También es consciente de que si la plantilla no le gusta, la acepta al estar en el club (tan fácil como dimitir si piensa que esto no es su culpa y/o si los fichajes no son de su agrado), de ahí que haga de entrenador, portavoz de sí mismo y ponga su pecho al descubierto diciendo sinceridades. Del vestuario ha recibido malas caras por declaraciones contra los futbolistas o algunos de ellos, pero es que este hombre no cuida sus formas ante los medios, muy en especial cuando perdemos los partidos. Ni de broma al Consejo se le ocurre echarlo, porque sabe que si con otro entrenador las cosas no funcionan, ya no hay excusas para que la plebe saque pañuelos dirigidos al palco. Con todo, pocos béticos pensamos que va a durar sus tres años firmados. En el momento que pueda se marchará a un club mejor.

Lo peor de todo esto no es la situación en la tabla, sino que determinadas aves de rapiña, nostálgicas de tiempos anteriores, están sacando pancartas en la grada para que la gente se acuerde que es mejor la esclavitud de Egipto antes que la incierta libertad con Moisés. Que nadie se despiste: tras el letrerito del domingo no estaba Lopera, sino un abogado penalista con un buen número de acciones. Quiere ser presidente del Betis como su camarada Del Nido, del Sevilla.

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