La cláusula de Mel y el ‘bocazas’ Bosch

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Number1 opina, Real Betis

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Leve memoria la del mundo del fútbol. Las inoportunas palabras de José Antonio Bosch a finales de la pasada semana dejan mucho que desear hacia un técnico, Mel, que se ha ganado su sitio.

La memoria es débil en el mundo del fútbol. Da igual lo que hayas hecho en el pasado que un par de malos resultados te dejan al borde del precipicio a la espera de que una mano, de aquellos que meses antes te daban la ‘palmadita’ en la espalda, te de el empujón final hacia el vacío. Es la Ley de este apasionante deporte llamado fútbol.

Pepe Mel, un hombre de fútbol es consciente de ello, pero no ahora, sino también cuando al término de la pasada temporada pudo salir del Betis por la puerta grande después de dejar al conjunto verdiblanco para aceptar la importante oferta económica que le hizo un equipo de Primera división. Pero no lo hizo. No le importó quitar ceros a la cantidad que le había ofertado el Betis, ni dejar la puerta abierta tras dejar al equipo de su vida, su Betis, en la máxima categoría del fútbol español.

Quería disfrutar de la Primera división por el Betis, quería empaparse de aquellas sensaciones que tanto tiempo tuvo que esperar hasta que por fin los rumores de que un día podía llegar al equipo bético fueran una realidad. Por eso no le dolió decir no a una importante cantidad económica, por ello no le costó decir no a un equipo asentado en Primera y por ello sonrió cuando alguien de confianza le dijo que cómo rechazaba eso para entrenar a un equipo en Ley Concursal y un futuro económico incierto. Sin rubor contestó: «Viva el Betis manquepierda».

Ahora que los resultados no acompañan, la mayoría se queda con la lista de candidatos ansiosos por entrenar al Betis, con que no hay gol, con que el equipo no gana desde aquel… Yo prefiero quedarme en un mundo desmemoriado como el fútbol, con la historia que les cuento: la de un técnico, un hombre de fútbol que pudo incrementar y mucho su cuenta bancaria pero al que le pudo el sentimentalismo de ese equipo al que siempre quiso entrenar. Porque aún quedan románticos en el fútbol.

Los resultados no acompañan en las últimas jornadas pero el equipo demuestra como la cocina de Arguiñano tener fundamento y unos principios básicos en un equipo de trabajo: hay grupo, la plantilla está con el míster y éste con su plantilla. Y eso es lo que le duele a algunos; les ‘escuece’ como se dice por estos lares… ¡tela marinera!

Por ello no me gustó la actitud de José Antonio Bosch a final de la pasada semana cuando señaló que «ni se debate la continuidad de Mel». Hasta aquí bien, pero quien mucho habla mucho se equivoca y ahí Bosch patinó cuando añadió: «Como mínimo hasta que se caiga en descenso». Ahí la cagó usted y a lo grande señor Bosch que tantas cosas buenas ha hecho por el Betis desde su llegada y que de esa forma prácticamente le puso la soga al cuello del madrileño a la espera de apretar el nudo.

Pero Mel estuvo señor, como siempre, silencio y a trabajar que es lo único que hay que hacer ahora. Ya habrá tiempo para hablar… Porque Mel no sólo dijo no a una oferta económica y deportivamente muy importante, sino que además no tuvo reparos para poner en su contrato una cláusula por la que se le podría echar gratis si el Betis se encuentra en puestos de descenso». Cláusula por otra parte que no recuerdo haber visto con anterioridad otro caso similar en club alguno. Lo que me hace admirar aún más los ‘cojones’ bien puestos de este técnico tan valiente en los despachos como en el terreno de juego y sala de prensa.

Quizás duela demasiado, como le ocurrió a Lopera con Serra Ferrer en el pasado más reciente el protagonismo y liderazgo que tiene el técnico con la afición que no dudó en corear el nombre de Pepe Mel en el último partido disputado en casa ante el Málaga. Apoyo que estoy seguro se repetirá este domingo en el Benito Villamarín ante la Real Sociedad.

Evidentemente los resultados serán los que en este juicio dictarán sentencia. Mel ha ganado crédito, y lo ha hecho en un infierno llamado Segunda división. Ha sabido apostar por la gente de la casa, por una cantera en continúo crecimiento y sin importarle un pimiento dejar fuera a un jugador de más nombre para poner en su lugar a un desconocido con hambre de fútbol. A eso en el fútbol se le llama valentía y Pepe la tiene. Aunque me da la sensación que alguno no le está siendo tan fiel como debiera. Y las inoportunas palabras de Bosch son un ejemplo de ello. Señor Bosch, el técnico del Betis se merece que usted no le ponga la soga al cuello y que si así fuera al menos tenga la valentía de decirlo.

Twitter: @tara11ara