David Ruiz

La falta de recursos nubla las ideas

Escrito por David Ruiz. Creado en Real Betis

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Pepe Mel Betis Depor 2015:2016 JEG

Fragilidad defensiva y poca fluidez en ataque. Son dos de las principales carencias del Real Betis en estas primeras diez jornadas de liga. Se echa en falta intensidad pero, suponiendo que ésta se ponga en práctica, habría que mirar también a una pizarra bastante limitada.

Un artículo de José Gordillo

La táctica en un deporte como el fútbol es algo fundamental. Disponer de varios planes de juego para las distintas situaciones por las que atraviesa un partido también, más allá de la calidad individual de los hombres que conformen el banquillo. Un auténtico genio en este aspecto es Diego Pablo Simeone, quien modifica el planteamiento de su equipo varias veces a lo largo de los noventa minutos. Si hay que mantener la pelota, se toca, si hay que defender y esperar al contraataque, se repliega, si hay que jugar directo, se insiste en los pases largos. Y al final, dependiendo de cómo manejes el tempo del encuentro, el balance final será uno u otro.

En el Betis esto apenas sucede. Bajo la batuta de Pepe Mel siempre ha sido fiel a su estilo, normalmente anclado en un 4-4-2 que le ha dado muy buenos resultados antaño pero que ya está empezando a quedarse caduco. No significa que sea un mal sistema, sino que, contra el fútbol que actualmente practican muchos equipos, se rompe con fragilidad. El domingo contra el Athletic Club vimos un claro ejemplo de ello. Cualquier ataque de los vascos se convertía en un auténtico tormento para la zaga verdiblanca, a la que tampoco habría que echar toda la culpa. Mel dijo en rueda de prensa que “más allá de la calidad hay que igualar la intensidad”, pero no se trata solo de eso.

En los partidos en los que el Betis ha dispuesto el 4-4-2 esta temporada, solo ha conseguido la victoria en dos, ante la Real Sociedad (1-0) y el Rayo Vallecano (0-2), precisamente dos equipos a los que les gusta tocar la pelota y que no tienen en el contraataque ni mucho menos una de sus grandes virtudes. En ambos encuentros el doble pivote fue N’Diaye-Petros, lo que nos sugiere que con dos centrocampistas de trabajo siempre va mejor que con uno. Si a ello le sumamos otro de creación con más libertad (Ceballos o Van der Vaart), el dibujo parece mucho más lógico. Sin embargo, no es algo que deba ser fijo, sino en función del rival.

Volviendo al día del Athletic, el ingreso de Digard y el cambio del 4-4-2 al 4-3-3 coincidieron con los mejores minutos del Betis, lo que no es casualidad. Contra el Sporting, con un sistema muy parecido al de los vascos (aunque no del mismo nivel), el sistema fue 4-3-3 y funcionó, aun sin dos pivotes defensivos. Contra el Espanyol (4-2-3-1) también se utilizó esta formación sin éxito, quizás porque los pericos, aunque contragolpean bien, no acaparan tanta posesión como los anteriores. La lucha táctica siempre es muy complicada, pero hay que tener recursos para cambiar el rumbo, no siempre por meter más delanteros se genera más peligro.

En el último partido, como decimos, se corrigió esta carencia con la entrada de Digard por Portillo, aunque ya era demasiado tarde. En un equipo, al margen de la calidad individual de los futbolistas (de lo que no anda precisamente sobrado el Betis) los jugadores deben poner la intensidad, el equipo los recursos y el entrenador la coherencia y las alternativas. De lo contrario, el equipo acaba siendo previsible, frágil e inofensivo. Los cambios en el dibujo táctico también forman parte de ello, eso sí, intentando siempre que éstos se ajusten tanto al juego que  se pretende desplegar sobre el campo como al que a priori pondrán en práctica las escuadras contrarias.

Twitter: JOSÉ GORDILLO @GordilloJF

Foto: JOSÉ EMILIO GÓMEZ @JoseEmilioGomez