La hipocresía tras las corbatas

Escrito por Jose Joaquin Solis. Creado en Number1 opina, Real Betis

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A diferencia de lo que mucha gente pueda pensar, el vacío Institucional responde a que muchos Consejeros no desean seguir, pero al día de hoy, casi nadie quiere comandar el Betis.

Es el bético de a pie quien se encoje de hombros cuando ve a su equipo puntero en todo aquello que supone fidelidad. Cuestiones como la renovación de carnets, venta de camisetas, pinchazos televisivos, lleno en el Estadio, y esa universalización que lo convierte en algo tan especial, muy por encima de lo que ocurre los domingos, más aún en tiempos como el actual. Del conformismo del manquepierda ya están empezando a salir las más severas críticas hacia una afición que parece no enterarse que parte del destino de su equipo también está en  gritos de protesta, pero, ¿qué ocurre con los de arriba?.

Curioso resulta que durante años el pópulo haya visto en los dirigentes de la Entidad verdiblanca, cierta actitud de lapa que ha hecho que, en más de un caso (no sólo Lopera),  se haya tenido que gritar hasta el insulto (entendiendo que llamar sevillista a un dirigente es un insulto). Pero, al final, el descenso de turno es lo que ha producido la estampida, salvo, claro está, Lopera.  Lo más dantesco de la situación de hoy día es que ocurre justo lo contrario.

Sólo hay que enterarse de lo que sabe Domínguez Platas a través de terceros para saber  que, tras un peinado de gentes de la empresa, economía, derecho, más  cualquier índole que a ustedes se les ocurra, sólo Sebastián Alabanda está decidido a formar parte del Consejo. Casi nadie quiere subirse a un carro cuando está estropeado, marcha poco o se quema. La administración judicial pesa lo suyo, puesto que el ser un florero al beticismo no le gusta. Del mismo modo, la imagen del profesional de turno que se sienta en la poltrona de hoy, corre serio riesgo de quedar dañada si las cosas no se hacen bien, porque, a diferencia del magnate al uso,  el consejero que quiera llegar al Betis de hoy también se la juega, en una faceta que le resulta aún más importante que el dinero, aunque de dinero se trata después de todo.

Al final se conseguirá, pero ahí queda. Las corbatas enseñan sus miserias cuando las cosas van mal, mientras que el bético de a pie, producto del enfado y la incertidumbre, mira más al Mallorca y al Zaragoza que la vuelta a Primera a corto plazo. Nunca antes ha habido tanto drama sobre el futuro del club. Sí, y gobernaban los que lo iban a dejar mejor.

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