Maciá y el largo calvario del beticismo

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en La firma invitada, Real Betis

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Eduardo Maciá Real Betis

Por: JOSÉ MIGUEL NAVARRO @lapelotadepapel

Eduardo Maciá se encuentra muy cercano a cumplir un año como Director Deportivo del Real Betis Balompié. Lo hace en su momento de mayor debilidad en el cargo aunque, paradójicamente, gozando del respaldo mayoritario de una afición que se ha pronunciado positivamente sobre su labor, en las diferentes encuestas realizadas por los medios sevillanos. 

En su primera temporada como mandamás deportivo de los heliopolitanos se le exigió profesionalizar su departamento y mantener al equipo en la división de honor. Justo es resaltar que cumple sobradamente el último de los dos objetivos. Como que, para lograrlo, se le proporcionaron casi diez kilos de euros (solo en verano) y plenos poderes no solo en lo concerniente al primer plantel, sino también en el área de cantera, de la que mejor no hablar por su triste presente.

Doce, como los apóstoles, fueron los elegidos como acompañantes por el valenciano. De ellos, seis incorporaciones. Esta primera decisión ya fue severamente criticada porque, en lugar de apostar por regenerar la parcela, mantuvo a parte de los miembros anteriores y recuperó, incluso, a Vlada Stosic destituido tras confeccionar un Betis de récord… en lo negativo.

Y si doce fueron los miembros, trece los fichajes que se hicieron en las dos ventanas de mercado en las que ha actuado Maciá. Aparte, hubo que ejecutar las opciones de compra pactadas en los contratos de Kadir y Portillo, y negociar las salidas de jugadores con los que no se contaba como Chuli, Casado, Pacheco, Lolo Reyes o Nono, entre otros, y que, casi en su totalidad, marcharon tras llegar a acuerdos poco o nada beneficiosos en lo económico.

La pretemporada se desarrolló con una plantilla a medio hacer y con resultados ciertamente sorprendentes como la derrota ante un 2ª B como el San Roque. El entonces entrenador Pepe Mel, reclamó insistentemente velocidad por las bandas aunque, llegado el primer partido liguero, mostró su conformidad con lo que le habían traído.

Las jornadas comenzaron a pasar y aunque los marcadores acompañaban, pronto pudo constatarse que los refuerzos, ayudaban poco. Van der Vaart, al que nadie discute su calidad pasada, vino bajo de forma y así sigue. Petros, del que se ponderó su estado físico, mostró una discutible técnica cuando tuvo que hacer otra cosa distinta a correr. Digard solo ha participado en ocho partidos ligueros donde ni fu ni fa.

Joaquín demostró que, en esta su etapa final, está más para las teles que para la hierba. El atacante Ricky que lo suyo es defender. El defensor Pezzella que lo que mejor le va es atacar. Tarek se fue por donde llegó sin que descubriésemos si una u otra cosa.

Solo Westermann y Vargas, castigados por las lesiones pero determinantes cuando se enfundaron la verdiblanca, justificaron sus contrataciones. Lástima que no sean, precisamente, jugadores de futuro porque su edad es la de Cristo cuando murió y, su peripecia futbolística, apunta más a la retirada que a la revalorización.

Llego enero y, tras despedir al entrenador, tres refuerzos sobre la campana. Musonda, al que tenía poca fe, se ha destapado como un crack en ciernes y calló mi boca a base de efervescentes actuaciones. Martín Montoya, ex de Barça e Inter, cumple a secas. Damiao, cuya llegada suscitó controversia, confirma de momento los peores augurios con solo treinta y cuatro minutos de participación.

Con todo, no parece que haya sido lo deportivo (aunque sea muy mejorable) lo que motiva que el Betis vuelva a moverse en el mercado de los Directores Deportivos. La pérdida de confianza del Consejo en la figura del ex de Valencia, Liverpool, Olympiacos y Fiorentina -parece ser- tiene más que ver con su manera de actuar y su nula voluntad de dar explicaciones.

El caso es que un año más, y van seis, en la cofradía de la Avenida de la Palmera buscan capataz que se haga cargo del martillo de un palio con casi cuarenta y cinco mil costaleros empujando para llevarlo al cielo. A ver si, ahora que llega la Semana Santa, a esta es, y se acaba la larga estación de penitencia y con ella el calvario, de una hermandad que solo quiere ir a su catedral y disfrutar de los suyos.

Twitter: JOSÉ MIGUEL NAVARRO @lapelotadepapel

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