Primavera y proyecto, dos términos clásicos en Heliópolis

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en La firma invitada, Real Betis

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REAL BETIS AFICIÓN

Una opinión de JOSÉ MIGUEL NAVARRO @lapelotadepapel

Cinco presidentes (Rafael Gordillo, Miguel Guillén, Manuel Domínguez Platas, Juan Carlos Ollero y Ángel Haro), tres directores generales (Funes, Pozas y Martínez Feria), tres directores deportivos (Stosic, Alexis y Eduardo Maciá), cinco entrenadores (Mel, Garrido, Calderón, Velázquez y Merino) y tres coordinadores de cantera (Gordillo, Fradua y Buenaventura).

Estos han sido, y en algunos casos aún son, los arquitectos del Betis desde dos mil diez. Estas las personas que supervisadas por tres administradores judiciales (Porrúa, Bosch y Estepa) pilotaron la transición de una institución que se gobernaba con estilo arcaico, a otra que lo hace con una praxis presuntamente moderna.

Por sexto verano consecutivo alguno de esos nombres variará y, con la llegada de los sustitutos, nuevas ideas y modos arribarán a la entidad de la Avenida de la Palmera en un vaivén sin freno porque la pelota -que no es una cuenta de Twitter aunque alguno no lo haya pillado aún- es cruel, justiciera y tiene la puta manía de poner a las hojas Excel en su sitio.

En el sillón de don Benito el cambio se anticipó a enero. Para el despacho desde el que se mueven los hilos suena un hombre con pasado malaguista, Vicente Casado. El lugar de Maciá -al que se da por amortizado- es el que más novias tiene pues se lo rifan ex con pasado terrorífico, tipos que no cumplen objetivo en sus equipos y otros ciertamente apetecibles como Miguel Torrecilla del Celta.

El banquillo es otra de las incógnitas. No es segura la continuidad de Merino pero ni de lejos está descartada. Como tampoco que Juande, el deseado para sustituir a Mel tras su despido y que sigue libre, arribe a Heliópolis. Quizá el menos cuestionado sea el coordinador de cantera Pedro Buenaventura, y eso que sus resultados son pobrísimos y la promoción de valores inexistente.

Quienes vengan -o permanezcan- se encontrarán con una potente dotación económica, según avanzó José Miguel López Catalán, uno de los mandamases de la nave verde y blanca, en los micrófonos de una emisora amiga Canal Sur. Cincuenta y dos millones de euros para construir un plantel a la altura de aficionados hartos de desencantos pero de fidelidad probada. El señuelo es goloso.

La contrapartida es que tendrán que ofrecer rendimiento inmediato porque si hay una cosa diáfana, como pueden comprobar leyendo el primer párrafo, es que en el trono de los del Villamarín (que precisamente no está ahí) se sienta una suerte de reina de corazones que no duda en cortarle la cabeza a quienes no se sometan convencidos a sus caprichos.

Tras luchar por ascensos y permanencias, con la chamba de la clasificación europea como máximo logro, el curso 16/17 se vende como el del retorno del Betis a la lucha por los puestos cabeceros del campeonato. La competencia en las alturas es dura y, los competidores, decididamente postineros y con varios años de ventaja en la pelea. Desde luego, la génesis no es muy esperanzadora.

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