Rubí, el malo; Rubí, el bueno…

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Number1 opina, Real Betis

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Mucho se ha dicho de Rubí desde su llegada, y la verdad, que los malos resultados del equipo verdiblanco tampoco ayudan mucho, pero su gesto en Granada con la afición dicen mucho de él. 

Su llegada vino acompañada de mil polémicas, sobre todo teniendo en cuenta lo que supuso, primero la salida de Quique Setién y después la posterior de Serra Ferrer, el hombre que había liderado este proyecto junto a Haro y Catalán y la polémica salida de uno y otro con creces de declaraciones que dejaron a más de uno con el culo al aire y que dejaba claro que algo no estaba totalmente engranado como antes.

Comenzaba un nuevo proyecto, por primera vez desde que llegara la nueva cúpula sin Serra al frente. Se fichó bien pero faltaba rematar puestos que a lo largo se ha visto necesitaban de refuerzos. Y el tiempo, ese juez inexpugnable, le ha dado la razón a aquellos que avisaron de lo que podría ocurrir con un Real Betis que tras la disputa de las diez primeras jornadas cierra los puestos de descenso, antepenúltimo, con nueve puntos, los mismos que Eibar y Celta pero con peor gol average, lo que le deja en tan delicada situación, siendo tan sólo Espanyol con ocho puntos, y el Leganés con cinco, los equipos que marchan por detrás en la tabla clasificatoria.

Casi todas las miradas se han centrado en el nuevo técnico, algo que por otra parte no es nuevo, ya que como recordarán Setién era criticado desde la grada porque el Betis no hacía el fútbol que quería la afición, a pesar de que el año anterior, con él en el banquillo se había alcanzado la clasificación para la UEFA Europa League.

Rubí llegaba a Granada en el punto de mira, señalado y en la cuerda floja. Y salió más tocado si caben lo deportivo tras caer derrotado por un gol a cero, para que no faltara de nada en el guión, tanto logrado por un ex bético, Álvaro Vadillo. El técnico salió más tocado en lo deportivo, pero reforzado en lo moral por el gesto que tuvo hacia los 1.200 aficionados que se acercaron hasta el Nuevo Los Cármenes para apoyar a los suyos.

Una vez concluidos el choque, los jugadores se retiraban hacia el túnel del vestuario sin agradecer el cariño y apoyo de la grada, en parte por el enfado de la dura derrota. Fue entonces cuando Rubí ejerció de líder y ordenó a sus futbolistas a salir nuevamente,ente al campo y despedirse y agradecer a su afición su apoyo. Fue en ese instante cuando su afición les reprochó el haberse ido sin saludar y la derrota en Granada al grito de: «Jugadores mercenarios», «Directiva dimisión», «Rubí vete ya» o gritos en favor de Serra Ferrer.

A Rubí se le puede achacar el mal momento del Betis, los malos resultados, que esté en puestos de descenso, que el equipo no juegue bien y que no funcione como debiera, pero lo que nadie le podrá negar es que cuando peor estaban las cosas, cuando se perdió hasta el respeto de una plantilla hacia su afición desplazada a Granada, fue Rubí, y no ningún otro, el que obligó a sus futbolistas acercarse a la grada para dar las gracias a los suyos.

Texto: JOSÉ MIGUEL MUÑOZ @tara11iker

Foto: R

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