22 puntos

Escrito por Fermin Hevia. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

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Admitámoslo. De donde no hay no se puede sacar.
Los mantras, los discursos rimbombantes, las paridas de turno enardeciendo al sevillismo de calle y las reminiscencias de épocas gloriosas ya no caben aquí. Esto es un yermo en todos los aspectos, un erial vacío, ralo y donde el único sonido que se escucha es el del viento, el de palabras vacías de contenido, sin criterio y sin sentido.

¿Se ha tocado fondo? En absoluto. Sólo puede ir a peor. No es pesimismo, es la lógica de cuando coinciden todos los factores (y no tengan ni la menor duda de que aquí confluyen todos y cada uno de los ítems para irnos al mismo carajo) para que el resultado no sólo sea malo, sino que sea aún peor.
Lo de Valencia sería anecdótico de no ser porque el Sevilla Fútbol Club, el de los 6 títulos, el de las estructuras indestructibles, el del sí o sí y demás expresiones que ahora suenan a cachondeo, cierra la primera vuelta con 22 puntos. Y demos gracias a que el comienzo fue rutilante, o al menos coherente con lo que se esperaba, porque la realidad es que de los últimos 42 puntos, el equipo ha sacado 11 y que de los 108 que ha disputado con Míchel en el banquillo, el Sevilla Fútbol Club, el de los 6 títulos, el de las estructuras indestructibles, el del sí o sí, ha sacado 47.

La absoluta desvergüenza con la que se planta un directivo del club en una entrevista para los medios oficiales y mantiene durante más de una hora, ante la cara de estupefacción de sus colaboradores, que todo es cuestión de suerte y que deberían figurar 8 o 9 puntos más en nuestro casillero, da una definición clara y diáfana de en lo que nos hemos convertido. 

Abundar en la desastrosa planificación deportiva del último lustro o en el nepotismo desaforado y con intereses plenamente mercantiles sería reiterar en el discurso, aunque no está de más recordar la involución interna de este consejo que sólo se preocupa de su perpetuación genealógica aunque haya alguna generación que no tenga representación. De lo que sí tiene sentido hablar es del negro futuro inmediato que se cierne sobre la entidad si no hay un giro copernicano en la gestión.


Lo que hay, no vale. No vale NADA. La pérdida de papeles en todos los estamentos del club es pavorosa, porque esto ya no va ni en lo social, ni en lo deportivo ni en lo económico. Un equipo que, según sus responsables, está hecho para competir por entrar entre los 6 primeros no puede mantener a su entrenador con estos guarismos. Un club que ha tenido el potencial económico y deportivo del que hemos disfrutado no puede no responsabilizar a ninguno de sus miembros por la nefasta e incapaz gestión económico-deportiva de los últimos años. Un club que maneja presupuestos de decenas de millones de euros al año no puede tener al frente a un presidente condenado en primera instancia por meter la mano (directa o indirectamente) en el erario público.  

Que por favor, no me vengan con que si la Copa, con que si las transiciones y los fondos propios y con la carita de bueno del director deportivo presentando a un futbolista que cierra la puerta (otra vez) a un canterano y que ha costado más de lo que cuesta mantener la carretera de Utrera al completo durante 6 meses…. El Sevilla Fútbol Club es una casa de putas donde quien quiere, llega y jode sin condón, sin miramientos, sin remordimientos y sin importarle el poso que deja en una sociedad con muchos más años de historia de las que su directiva puede llegar a imaginar, porque el Sevilla Fútbol Club no nació en 2006 en la holandesa ciudad de Eindhoven, por mucho que al actual consejo le gustase que así fuera.
Los míos son los de blanco. Son los 11 tíos que cada domingo saltan al campo. Los míos son los que están en las gradas, en gol norte y el gol sur, en fondo y en preferencia, aunque no comparta su forma de ver el Sevillismo, porque son los únicos imprescindibles. El resto, se llamen Del Nido, De Caldas, Rodríguez Verdejo, Vizcaíno, Castro, Carrión y demás sevillistas mercantilistas, sevillistas del euro, sobran. Esos no son los míos.

Twitter: @ferminhevia