42 futbolistas

Escrito por Fermin Hevia. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

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La contabilidad es una gran falacia. Tal vez está mal que yo lo diga, pues parte de mi vida he traído el pan a casa gracias a ella, pero eso no resta ni un ápice de verdad a mi primera aseveración. Es un mal necesario, un intento aproximado de llevar la realidad económica de una entidad cualquiera al papel.


El problema con la contabilidad es que es fácilmente manipulable: hecha la ley, hecha la trampa; hay auténticos especialistas en manipular, dentro de la estrechísima línea que hay entre lo legal y lo alegal, los datos contables y la información económica que de ellos se extrae. ¿Ilegal? En absoluto, se trata de ser hábil. Sin embargo, como los que juegan a este juego saben de qué va, una contabilidad bonita y saneada choca inexorable y frontalmente en muchas ocasiones con la realidad del dinero contante, del cash, de la pela o como ustedes tengan a bien llamarlo.

Igual que era ridículo preguntar por qué no jugaba «Fondos Propios» cuando el Sevilla Fútbol Club presentaba superávits anuales en su balance, no lo es menos decir ahora que los 15 millones de pérdidas del último ejercicio tienen poco impacto por los beneficios anteriores acumulados. Ni los beneficios son dinero, ni las pérdidas (en su integridad) implican salida del mismo.

Desde el punto de vista económico, para que ustedes vean lo fácil que es manipular sin decir una mentira, uno de los puntos que más estupor me causó de la comparecencia del presidente en la Junta General de Accionistas, fue cuando comentó, defendiendo la excelsa labor del mejor director deportivo de nuestra historia y paradigma del trabajo bien hecho, Ramón Rodríguez Verdejo «Monchi», que bajo su mandato el Sevilla Fútbol Club sólo había gastado 109 millones de € en futbolistas.

¿Dónde está la verdad a medias? Yo se lo explico: Imaginen que ustedes tienen una empresa y les hace falta un coche para desarrollar su actividad. Ese coche les cuesta 10.000 € y ustedes estiman que el coche les va a durar 5 años. Existe contablemente un concepto que se llama AMORTIZACIÓN que refleja la pérdida de valor del coche y que, en su caso, sería de 2.000 € al año, esta cantidad por cada uno de los años de vida del mismo. Tras el segundo año, su coche ya no vale contablemente 10.000 €, sino que vale 6.000 €. Esos 2.000 + 2.000 € que usted ha amortizado son su GASTO contable. Supongamos además que ese coche no le ha servido absolutamente para nada: le ha dado problemas de averías (cosa que le ha costado más dinero), le ha hecho gastar gasolina (1000 € al año) y, además, no le ha servido para mejorar su actividad, todo lo contrario: su antigua furgoneta le daba más utilidad. Usted, inteligentemente, decide vender el coche, y además, como es un gran vendedor, le saca 7.000 €. Ahora viene lo bueno: contablemente, usted ha tenido un beneficio de 1.000 €. Se siente orgulloso, cómo no hacerlo. Ha vendido su cacharro, y le ha sacado 1.000 €…¿no? Eso dice su contabilidad, que su GASTO ha sido sólo de 4.000 € y que, además, usted ha tenido un BENEFICIO de 1.000 €. Pero usted, que no es tan torpe, mira su cuenta bancaria y el panorama no es tan halagüeño: ve que se gastó 10.000 € en el coche, que además tiró 2.000 € en gasolina que no le han servido para nada y que lo ha vendido por 7.000 €.


¿Cómo es posible que si su contabilidad dice que usted se ha gastado 4.000 € más 2.000 en gasolina y que además ha tenido un beneficio de 1.000 €, a usted le falten 5.000 € en la cuenta respecto a como estaba al principio? Y, además, con lo que le queda no puede comprarse otro coche…¡Qué papelón!

Cambien ustedes la palabra «coche» y pongan en su lugar Koné, Acosta, Konko, Del Moral, Mosquera o cualquiera de estos benditos con los que nos sorprende con más frecuencia de la que nos gustaría nuestra dirección deportiva et voilá: ahí tienen ustedes porqué, dando beneficios contables y con sólo 109 millones de € gastados bajo la batuta de Del Nido, el Sevilla Fútbol Club ha invertido más de 200 millones de € (es decir, que han salido de nuestras cuentas bancarias) desde que el presidente tomó la manija y ha fichado a la friolera de 42 futbolistas desde la temporada 2006/2007, de los cuales sólo 16 están en la primera plantilla, descapitalizada deportivamente hasta el infinito respecto la que había entonces, con casi el 90% de dicha inversión realizada en este periodo de tiempo. Por cierto, de esos 16, sólo la mitad son titulares de manera más o menos regular. Unan a esto otras tantas decenas de millones en fichas (gasolina) que no han servido absolutamente para nada y un concepto económico, permítanme la expresión, COJONUDO: El coste de oportunidad, que no es más que el coste en el que incurres por tomar una opción en lugar de la otra, es decir, lo que nos costó deportivamente fichar a Cigarini en lugar de a Borja Valero, o planificar deportivamente en función de si nos clasificábamos o no para la competición europea en la previa, en lugar de planificar para pasar dicha ronda prelliminar….

El mejor director deportivo de nuestra historia no lo es tanto desde que de su lado se fue un tal Antonio Fernández; los más críticos dirán que qué ha hecho este tras irse del Sevilla y yo les devuelvo la pregunta ¿y qué ha hecho Monchi después de que él se fuera aparte de dilapidar en filfas futbolísticas?

Alguien dijo una vez que no había que hacer a alguien culpable de sus errores, pero sí responsable. La labor de los que están FUE excelente, pero hace años que no solo es mediocre, sino que además es nociva desde el punto de vista deportivo y, por ende, económico para la sociedad. Si nadie se hace responsable, y nadie dentro del club lo ha hecho, es el momento de buscar alternativas reales.

Twitter: @Ferminhevia