Aprueba entre su desconocida mediocridad

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

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No hemos estado acostumbrado en los últimos años a tanta irregularidad y mediocridad, a tantos altibajos en una entidad que ha ido creciendo año tras año hasta llegar a lo más alto de su historia.

Pero los nuevos tiempos cambiaron, el sevillismo tuvo que acostumbrarse a volver al pasado, a una época donde no era ese equipo ganador y ejemplar que había servido que toda la Europa futbolística lo tuviera como referente a la forma de gestionar un club sin tener el presupuesto de los más grandes. Se acababa la calma, la euforia, la época triunfal… todo ello en el momento más álgido y explosivo de la entidad de Nervión.

Pero en apenas una temporada, se iba esfumando con la misma rapidez con la que llegó, y eso duele. Duele cuando ves que un equipo se ha colado por méritos propios entre los grandes, cuando uno mira y ve al Sevilla peleando con los más grandes, y con el mayor presupuesto de la historia que de paso le sirvió para hacer el mayor fichaje en lo que al aspecto económico se refiere de sus más de cien años en nuestro fútbol.

Pero entonces aparece ese niño mal criado, al que le quema el dinero y no sabe en que gastarlo hasta que llega el momento que lo malgasta, lo va perdiendo sin cabeza, sin esas bases que mamó desde dentro de su casa, sin esos valores que le llevaron al momento dulce en el que se encontraba. Es entonces cuando pierde la magia que le llevó a ser grande sin tener el potencial de los grandes, es entonces cuando aquel Sevilla campeón diseñado por Del Nido se queda en un Sevilla mediocre.

Sí, habrá quien diga que no es de mediocres estar en Europa por enésima ocasión consecutiva, sí, pero ¿es este el Sevila que quieren los sevillistas? Vayamos por partes para saber de lo que le hablamos. El mayor presupuesto de la historia tirado por la ventana; sí para estar en Europa pero no en la Champions, objetivo prioritario en el año del mayor presupuesto y realizando el fichaje más caro de su historia, Muriel que no estuvo ni mucho menos, pese a que mejoró, a la altura de lo que se esperaba de él, no ya sólo por lo que costó sino por los referentes que se tenía del colombiano.

A ello hay que unir la imagen dada a lo largo de la temporada recién finalizada, de una temporada 2017/2018 que pese a entrar in extremis en Europa quedará en un segundo plano, especialmente porque la imagen ofrecida en gran parte de la temporada no es lo que se espera de este Sevilla FC que en los últimos años se convirtió en el equipo con mayor crecimiento, estabilidad y laureado de Europa con permiso del siempre intratable FC Barcelona.

Todo ello con mucho trabajo, con un proyecto sólido y cuidado, herencia que tomó Pepe Castro y que hasta la fecha no ha sabido dosificar, con una continuidad, lograda con las dos primeras UEFA, con Monchi omnipresente y que tras la marcha de la parte angular del proyecto ganador se deterioró al máximo. No se supo manejar la situación, que no sustituir porque el León de San Fernando es insustituible. Pero se tropezó en la misma piedra una tras otra vez.

El primer gran error de la temporada fue la destitución de Berizzo, una vez superada su grave enfermedad, cuando el equipo estaba en Champions League. Sin enamorar, cierto, pero en Champions al fin y al cabo. A Rey muerto, Rey puesto. La llegada de Montella la veían algunos como la salvación pero la cosa fue de mal en peor. Derbi humillante con goleada histórica en el Sánchez Pizjuán (3-5) y manita tras manita por equipos infinitamente inferiores en cuanto a presupuesto y prestigio a los sevillistas.

La penúltima humillación no fue la final de la Copa del Rey, sino que no se destituyera al técnico tras lo vivido en la capital de España por una afición señora y siempre a la altura de las circunstancias. Hizo falta un nuevo ridículo para que Pepe Castro tirara del último recurso posible, el ‘bombero’ Caparrós para apagar un incendio cuyas llamas se iban avivando partido a partido y con el peligro de quedarse después de muchos años fuera de competiciones europeas.

Menos mal que Joaquín Caparrós tiró de sevillismo para tomar la responsabilidad y transmitir al vestuario ese sentimiento sevillista para hacerles valer la importancia de lo que tenían por delante. El match ball se salvo y el Sevilla FC estará en la Europa League salvando una parte de su presupuesto, pero sin maquillar esa preocupante situación que se vive en la cúpula de Nervión donde se cumple aquello de…  cualquier tiempo pasado fue mejor.

Texto: JOSÉ MIGUEL MUÑOZ @tara11iker

Foto: QUICO PÉREZ VENTANA @perezventana

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