Bill Shankly era de San Fernando

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en La firma invitada, Sevilla FC

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Una opinión de JOSÉ MIGUEL NAVARRO @lapelotadepapel

Primer acto:
Primera escena (miércoles, 10 de septiembre de 1997)

Once y diez de la noche, aproximadamente. Mariano Suárez sorprende a Monchi adelantado y anota desde una distancia cercana a los cuarenta metros. Es el tercer gol del modesto Isla Cristina y supone la momentánea eliminación del Sevilla en la recién iniciada Copa del Rey 97/98. Restan siete minutos para el pitido final. El marcador no se va a mover más.

Ese ejercicio, Ramón Rodríguez Verdejo solo va a jugar once partidos más. El año siguiente mejora y participa en dieciocho choques. Es su última temporada en activo. A los treinta años y tras ochenta y tres partidos como guardameta de su único equipo, se retira. Pasa a ser delegado de campo. Más tarde, secretario técnico. Luego, director deportivo.

Segunda escena (diciembre de 1959)
A la obsoleta ciudad deportiva del Liverpool llega un escocés de Glenbuck. Su nombre es Bill, su apellido Shankly. Hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial había jugado al fútbol en equipos de medio pelo. El presidente T.V. Williams apuesta por un tipo singular para poner orden en un gigante venido a menos. Hace doce años del último título del club, su quinta liga.

Los acontecimientos se han precipitado tras una derrota frente al Worcester City en la F. A. Cup. Su primera decisión va a ser convertir un antiguo almacén de material en sala de entrenadores. A aquel cuartucho lo conocerá la historia como ‘The boot room’. Es ahí donde comunica a sus ayudantes Joe Fagan, Reuben Bennett y Bob Paisley que va a liberar a veinticuatro futbolistas.

Segundo acto:
Primera escena (mayo de 2006)

Un cielo de papelillos rojos cubre el cielo del Philips Stadion de Eindhoven mientras el Sevilla alza la Copa de la UEFA. El Middelsbrough no ha sido rival para el equipo creado por Monchi y compuesto mayoritariamente por desconocidos con la excepción de Saviola, ex del Barcelona. El electrónico señala un rotundo cuatro-cero. En esa plaza holandesa acaban de terminar cincuenta y ocho años sin títulos.

Segunda escena (primavera de 1964)
Termina la cuadragésimo segunda jornada liguera y con ella el campeonato de lo que el tiempo terminará conociendo como ‘Premier League’. La corona va a parar a un equipo que logra cincuenta y siete puntos merced a sus veintiséis victorias y cinco empates. Sus inmediatos perseguidores acaban a cuatro y cinco puntos respectivamente. Hablamos de Liverpool, Manchester United y Everton. Es el primer gran trofeo de los reds en diecisiete años. No hace ni cinco de la llegada de Shankly.

Tercer acto:
Primera escena (primavera de 1974)

Cien mil personas asisten en Wembley, sin saberlo, al último partido de un célebre entrenador profesional. El Liverpool pasa por encima del Newcastle y levanta la F.A. Cup. A los pocos días, Bill Shankly comunica a la directiva su intención de retirarse. La decisión es aceptada. Lo sustituye su segundo, Bob Paisley. En su honor se manda erigir una estatua en cuya base se graba la frase: “He made people happy”.

Segunda escena (sin fecha aún)
Una estatua de Monchi preside la entrada del Ramón Sánchez-Pizjuán. Hace mucho tiempo que se le reconoce como el constructor del Sevilla moderno. Cada domingo, los aficionados pasan la mano por su cabeza para atraer hacia si la fortuna. El brillo de su dorada efigie es reconocible desde la lejanía. Nunca faltan flores en su base.

Foto: QUICO PÉREZ VENTANA @perezventana