Ciudad de putas

Escrito por Fermin Hevia. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

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Dicen que la envidia es una de las peores facetas del ser humano, y no seré yo el que lo ponga en duda, pero hay algo peor, mucho peor: el despecho. Por despecho se pueden llegar a hacer las peores cosas imaginables, porque no hay peor odio que el que viene de un anterior amor. Es la quintaesencia del egocentrismo, de la falta de consecuencia con un pasado y con uno mismo, de la ausencia de respeto por una situación en la que la parte despechada fue parte activa.


El Sevilla Fútbol Club es objeto de despecho. Esto no es algo contra la casta Del Nido, contra Manolo Vizcaíno o contra un consejo acomodado y seguidista, no se confundan. Como en una separación con hijos, la parte despechada cree que actúa contra el ex cónyuge, pero a quien está perjudicando es a los descendientes. El perjudicado en esta vorágine de acusaciones sin pruebas, dimes y diretes sin fundamento, descalificaciones, sacadas de pecho palomo propugnando a los cuatro vientos saber más que nadie de los entresijos del club y demás gilipolleces que venimos padeciendo estos días en todos los medios de comunicación existentes, es el Sevilla Fútbol Club, su afición y los encargados de hacer que esto funcione, que son los que juegan todas las semanas (si la RFEF y Roures lo permiten) en el campo de 110×70.

Estas situaciones nunca son sobrevenidas y siempre bidireccionales. Siempre hay un motivo que hace saltar la chispa, que enciende los esfínteres del despechado como si hubiesen restregado un chile de árbol por su orto y hacen que comience a soltar bilis y espumas como si no existiese un mañana. Qué casualidad, Miguel, que del besahuevos diario y la soplada de glande del mandamás de turno, los otrora radicales oficialistas como Soria o Alvarado, hayan pasado a saber más que ninguno de las extrañas tribulaciones y tejemanejes estraperlistas de los responsables de la gestión. Qué casualidad, Miguel, que antes, mientras a final de mes cobraban una soldada (una soldada de la hostia bendita, no se confundan) estos mismos que ahora van de blog en blog, de radio en radio y de @ en @, no soltasen prenda y fuesen ¿cómplices? de esta ´Ndrangheta (viva Calabria) a la sevillista que ahora condenan con tanta vehemencia, pero sin soltar un puñetero papel, ni una sola prueba para meter en cintura al ínclito directivo chupóptero de turno.


Qué casualidad, Miguel, que ahora buscan el aplauso fácil y la complicidad con los grupos a los que antes criticaban, a esos aficionados pitadores y antisistema que eran malos, malos, pero que ahora llevan tatuados a fuego en su corazón.

Sevilla es una ciudad de putas cainitas, jodidas porque el cliente rico que las visitaba antes se ha cansado de ellas. Los que dirigen el Sevilla son tan malos (o buenos) ahora como lo eran antes, antes de que la Belén Esteban que viste de Busatsu cantase esa magnífica canción de «Académica Palanca» (Mala persona) por los platós televisivos, antes de que los que manejan el cotarro en los Biris pasasen en un ratito del «Ole tus huevos» al «Vete de aquí», antes de que los medios de esta muy noble, muy leal, muy heroica, invicta y mariana ciudad acudiesen como moscas a la mierda a la llamada de cualquier antiguo estómago agradecido, para publicar sin contrastar y sin sacar ni un solo papel, aquello que les convierte en un «Qué me dices» con formato deportivo.

Algunos entenderán esto como un alegato pro Consejo. Aprendan a leer si es así; no pretendo enseñarles comprensión lectora y siempre les quedarán libros del calado de «Teo va al colegio» o «El Pirata Garrapata», mucho más adecuados a su capacidad.  Sin pruebas, todo el mundo es inocente, le pese a quien le pese. Pero si las hay, échenle los arrestos que dicen que tienen, hagan gala de su profesionalidad o su sevillismo (lo que ustedes quieran) y pongan en la picota a quien se lo merezca. Seguro que entonces, todos les aplaudiremos por lo que han hecho, no por lo que dicen que pueden hacer.

Twitter: @Ninjalepero