David Ruiz

Déjà vu

Escrito por David Ruiz. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

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El Sevilla se desprende de sus estrellas cada verano. Parece el sino del club, su cara y su cruz. Una moneda que le permite crecer, pero que impide dar el salto definitivo. De nuevo se repite el mismo déjà vu y las dudas alrededor de los rojiblancos aparecen inevitablemente.

La política económica del Sevilla nos tiene acostumbrados a saber que para crecer es necesario vender. Desde que a comienzos de 2013 el Sevilla decidiera pensar en un proyecto a tres años (consiguiendo dos Europa Leagues en los dos primeros) las ventas han venido de la mano de compras productivas: Vitolo, Krychowiak, Vidal o Gameiro son ejemplos de la eficacia de esta política.

Desde 2013 se han tenido que solventar las marchas de Navas, Negredo, Medel, Kondogbia, Rakitic, Alberto Moreno, Fazio, Aleix Vidal y Bacca. Jugadores que parecían imprescindibles, pero a los que se les encontró recambios de garantías. La culpa de todo la tiene Monchi y su buen hacer, también de Unai, por supuesto, pero, ¿Debe el Sevilla seguir tentando a la suerte?.

Me explico. La labor encomiable de Monchi y de todo su equipo de trabajo no se puede catalogar de suerte. Con suerte me refiero a esperar que cada año lleguen piezas que continúen el perfecto engranaje del equipo. Con suerte me refiero a que se marche un delantero de 20 goles y venga otro que haga 30. Necesario para competir en una dura Champions League y, sobre todo, crecer.

Que los dos últimos años hayan salido bien no significa que siempre vaya a ser así. La Champions es un asunto más serio. Obliga a tener a los mejores y retener a aquellos que te den máximo rendimiento. Si el Sevilla no es capaz de retener a sus baluartes, ¿Podrá competir para crecer definitivamente?. Es la paradoja de este club. Vender para crecer, pero ¿Hasta cuándo?.

Es cierto que el Sevilla trabaja y mucho esta circunstancia. Con un estratega como Emery se asegura que la identidad del equipo sea sólida y que la estructura se mantenga lo más unida posible para competir. Con Monchi, se asegura que la pieza que utilice Emery sea ideal para que, al pulirla el de Hondarribia, engrane a la perfección. Hay mimbres, pero falta consolidación, capacidad (económica).

¿Es necesario reinventarse año tras año? ¿Cuándo se crecerá lo suficiente para retener a las estrellas? Muchos pensaban que entrar en Champions era la respuesta definitiva a esta última pregunta, que iba a dar estabilidad, que los mejores permanecerían sin tambalear el equipo. Nada más lejos de la realidad. Siempre aparece un caballero que, si no se tiene, poco se puede hacer: el dinero.

Y es que el Sevilla no crece definitivamente porque no tiene dinero. Al menos no el dinero suficiente. Vidal ha preferido jugar en el club de su vida cobrando más, aunque esté varios meses inactivo. Bacca recalará en un Milán que, sin jugar en Europa ni ser el que era, bañará al colombiano en euros. Esto funciona así, manda el dinero. Si el Sevilla no lo tiene, poco puede hacer.

Da igual los títulos, da igual jugar Champions y da igual tener una afición envidiable. El dinero es el que decide. Mientras el Sevilla no lo tenga seguirá siendo lo que es: un gran club generador de estrellas. Algún día este equipo tendrá lo suficiente para retener a sus mejores jugadores, pero mientras ese día llega habrá que esperar con paciencia. La historia que se vive cada verano nos suena, parece la misma. Vivimos un Déjà vu.

Twitter: DAVID RUIZ @DavidRM19

Foto: QUICO PÉREZ VENTANA

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