David Ruiz

Emery y el factor Krohn-Dehli

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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Unai Emery ganó de manera evidente la batalla táctica del derbi. Aprendió de los defectos demostrados en Liga ante su eterno rival, minimizó las virtudes del Betis en la presión y utilizó como factor sorpresa a un Krohn-Dehli que firmó uno de sus mejores encuentros con la elástica sevillista.

Las batallas no siempre se ganan con mayor armamento y mejores artilleros. Las batallas se ganan desde el cuartel, esbozando la estrategia perfecta para evitar que el enemigo te supedite en inteligencia táctica. Emery ayer no sólo demostró que sus pupilos cuentan con mejor calidad armamentística que su rival, sino que la pizarra le funciona bastante bien cuando la ocasión lo requiere.

En el derbi de Liga, el Betis de Mel dominó la faceta táctica. Y también la del pundonor. Faceta que, todo hay que decirlo, brilló por su ausencia en el encuentro de ayer. Tras ese derbi liguero, Emery reconoció la buena labor de su rival en el trabajo defensivo, tapando pasillos interiores e imposibilitando la incorporación de sus laterales. Pero Unai aprende rápido y trazó un plan que resultó efectivo.

La solución fue la inclusión en el once inicial de Michael Krohn-Dehli en detrimento de Konoplyanka. Una alineación que sorprendió a los propios sevillistas, pero que escondía una idea que se reflejaría a la perfección en el verde del Villamarín. El danés partía de banda izquierda, pero con un rol meramente teórico. Su función era clara y determinante, marcando el devenir del encuentro.

La misión de Michael era la de dañar la espalda de Petros y Ndiaye con recepciones entre líneas. Para ello, abandonaba su banda natural para ocupar zonas interiores. Este movimiento era inteligentemente compensado por Banega, que acudía a zonas exteriores para arrastrar la persistente marca del centrocampista brasileño. El resultado desarboló el sistema defensivo bético.

Petros y Ndiaye perseguían sombras, Digard solo podía correr hacia atrás y el Sevilla generaba superioridades en zonas interiores. Krohn Delhi se limitaba a aparecer a la espalda, girar a sus rivales y devolver el esférico cual pared. Continuas triangulaciones al primer toque que hicieron bascular y desorbitar un centro del campo bético muy dominado por la superioridad táctica y numérica sevillista.

Fue en una de esas apariciones a la espalda de los centrocampistas donde el danés aprovechó el desajuste, y la pasividad, de la zaga bética para colarse hasta la portería de Giménez y hacer el primer tanto. El plan saldría a la perfección para Unai. Un plan al que no pudo responder Mel, que acabó arrojando la batalla en el centro del campo sustituyendo a Petros por un desafortunado Joaquín.

El resto del encuentro estuvo marcado por el ritmo que imponían los de Nervión. Un ritmo que, de ser mayor, podría haber acabado con goleada en el marcador. Los de Unai prefirieron optar por el control más que por la verticalidad, pero demostraron una superioridad a la que el Betis parece estar muy lejano de igualar si no es con la máxima intensidad posible.

Pero el Sevilla no se conforma, continúa en exigencia. Así lo reconoció Emery tras el partido. A su equipo le faltó cierta ambición y quizá mayor profundidad lateral, algo que sin duda sacrificó en pos del aplastante dominio interior. Quedan 90 minutos de eliminatoria, pero las sensaciones son las de un Sevilla superior que cuenta con más y mejores recursos que un pobre y desdibujado Betis.

Twitter: DAVID RUIZ (@DavidRm19)

Foto: QUICO PÉREZ VENTANA (@perezventana)