David Ruiz

Espanyol 0 – 1 Sevilla FC – Con sello de Caparrós

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla FC volvió a vencer fuera de casa seis meses después. Caparrós tocó el equipo para hacerlo más junto, más intenso y sabiendo sufrir. Ben Yedder volvió a dar la victoria con un gol desde los once metros y ya lleva 16 tantos en la temporada. La cuarta plaza, entre ceja y ceja.

ESPANYOL: Diego López; Rosales, Naldo (Javi Puado, m. 84), Hermoso, Dídac; Granero (Melendo, m. 59), Marc Roca, Sergi Darder; Wu Lei, Hernán Pérez (Ferreyra, m. 68) y Borja Iglesias

SEVILLA FC: Juan Soriano; Navas, Mercado, Carriço, Wöber; Banega (Franco Vázquez, m. 78), Gonalons, Amadou (Rog, m. 73), Promes; Ben Yedder y André Silva (Munir, m. 62).

Goles: 0-1 Ben Yedder min. 52 (penalti)

Árbitro: Cuadra Fernández (Comité Balear). Mostró cartulina amarilla a Wöber. Expulsó a Darder y a Juan Soriano por doble amonestación al final del encuentro.

Incidencias: RCDE Stadium ante 20.000 espectadores

El Number 1 del partido: Gonalons

El Sevilla volvió a sentir el respiro, el alivio de una victoria lejos del Sánchez Pizjuán. Seis meses después y con cambio de entrenador mediante, consiguió tres puntos importantes para su pelea de la cuarta plaza. Lo hizo bajo el sello de su nuevo entrenador, Joaquín Caparrós, con dosis de presión intensa, inteligencia táctica y saber sufrir. Y, por que no decirlo, del “otro fútbol”.

Porque enfrentarse a un equipo de Caparrós nunca es sencillo. El utrerano es veterano en mil batallas y sabe cómo afrontar los partidos. Supo corregir desde el inicio los males del Sevilla: fortalecimiento del mediocampo, ausencia de tres centrales atrás, equipo mucho más junto y saber manejar los distintos partidos que tienen los 90 minutos. Manual de cómo competir.

No fue el Sevilla más bonito, ni el más vistoso. El que utiliza un sistema de moda o el que defiende una idea a costa de sus jugadores. Fue un Sevilla sencillo, con las ideas claras, que buscó sufrir poco y consiguió remangarse bien cuando le tocó, especialmente en la segunda parte, donde el esfuerzo en Praga se notó en las piernas de un equipo que achicó mucha agua.

En la primera las sensaciones fueron muy buenas. Banega ocupaba el extremo derecho, pero fue una posición imaginaria, pues aunque partía por fuera, venía a recibir por dentro para asociarse con Jesús Navas, hoy lateral con mucho recorrido, o el doble pivote. Éste lo formaron Amadou, que tuvo varias funciones y todas defensivas, y Gonalons. El francés ex de la Roma merece su propio párrafo.

Si el Sevilla pedía a gritos un hombre que tapara las carencias, Gonalons es la solución necesaria. Lo hizo todo bien. Corrigió errores de sus compañeros y errores propios. Desahogó cada jugada con balón con rapidez, ayudó en coberturas y, sobre todo, se impuso en esas segundas jugadas que tan mal estaba gestionando el Sevilla de Machín. El Sevilla fue sólido por él.

Pero también lo fue por sus centrales. Mercado y Carriço, que estuvieron mucho menos expuestos por la ayuda del doble pivote, apenas sufrieron. Al igual que Navas y Wöber por los laterales. Una solidez defensiva global que se define en la pizarra: equipo junto y solidario que no busca complicaciones en zonas peligrosas. Una receta muy clásica que Caparrós domina a la perfección.

Con el sistema defensivo apuntalado, tocaba esperar que la inmensa calidad que los hispalenses atesoran arriba hiciera su aparición. Promes desequilibró de forma constante por la banda izquierda demostrando su buen estado de forma y Ben Yedder hizo su trabajo diario con absoluta solvencia, pero sería André Silva, que no estuvo acertado en acciones individuales, quien decidiera con oportunismo.

Contragolpe rápido lanzado por Promes que deja al portugués escorado pero con opción de entrar en el área. Oportunidad para los buenos delanteros, lo que es André Silva, aunque no se encuentre en su mejor momento goleador. Penalti claro que transformaba el de siempre, Ben Yedder. El Sevilla que había dibujado Caparrós ganaba y lo hacía desempolvando un oficio olvidado.

Es cierto que el Espanyol buscó con ahínco el empate. Incluso lo llegó a merecer, pero el Sevilla supo sufrir. Los de Rubi consiguieron encerrar durante muchos minutos a los visitantes pero no terminaron de acosar la portería de Juan Soriano, que acabaría el encuentro expulsado en un cara a cara con la grada. El partido, por suerte para los de Caparrós, ya estaba acabado y resuelto.

Se desconoce el devenir del Sevilla en estos últimos meses de campeonato, pero una cosa será siempre segura con Joaquín Caparrós: ganará o perderá, pero siempre con oficio y competitividad. Que sea lo que necesita un equipo que quiere estar y asentarse en Champions ya se verá, pero no existe un mejor “recuperador” que el utrerano. Y es que su sello siempre fue el del Sevilla FC.

Twitter: DAVID RUIZ @David_ruizm

Fotos: Sevilla FC

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