Recelos crónicos

Escrito por Rafael Sarmiento. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

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En un colectivo de cientos de miles de personas como puede ser la afición del Sevilla, hay absolutamente de todo, por lo que no es justo hacer generalizaciones.


No obstante, hay ciertas cosas en las que coincide una gran mayoría, y una de ellas es el recelo con el que se recibe a muchos de los fichajes que se hacen año tras año. Esto no es algo propio de ahora, sino que ha ocurrido siempre. Al menos desde cuando mi memoria alcanza.

Hace poco más de siete años, el Sevilla vendió a una de sus grandes estrellas, Julio Baptista, al Real Madrid por una millonada. En su lugar trataron de fichar a un brasileño llamado Fred que acabó en las filas del Olympique de Lyon. Y una vez descartada la primera opción llegó un jugador ya con unos años, completamente desconocido, procedente del fútbol inglés y que jamás había marcado más de diez o doce goles en una temporada. Las críticas a la directiva fueron importantes (“¿Dónde están los millones?” – recordáis) Aquel viejo sin gol, como alguno le llamó, se llamaba Frederic Kanouté, acabó por convertirse en el mejor jugador de la historia del club y la semana que viene le damos un merecido homenaje.

Un tiempo antes vino un chaval llamado Daniel Alves, al que alguno llamó futbolista de chiste. Huelga decir lo que llegó a ser este jugador. Lo que es y lo que acabará siendo cuando se retire. Recuerdo los recelos cuando vinieron futbolistas como Martí (muy pocos lo conocían) o Dragutinovic (en lugar de Sergio Ramos, y otra vez ¿dónde están los millones?), o Renato, o incluso Luis Fabiano. Recuerdo las dudas que despertó Maresca en sus inicios. ¿Y Palop? De Palop se decía que era un deshecho del Valencia. Lo mismo que ahora con Maduro.


La mayoría de aquellos jugadores se convirtieron en leyenda del sevillismo, pero muchos de ellos fueron recibidos con las orejas tiesas por parte de la afición. Y me sorprende que no hayamos aprendido a tener un poco de paciencia con los fichajes que vienen. Acabo de hablar de Maduro, por poner un ejemplo. Un tío que ha jugado más de doscientos partidos al más alto nivel, que es internacional con Holanda y que, a sus veintisiete años, viene gratis, merece al menos una oportunidad. El otro día se salió contra el Real Madrid y, ahora, muchos de los que criticaron su fichaje están teniendo que recular.

Con Cicinho pasó algo parecido: muchos se metieron con la dirección deportiva por no ser capaces de traer a las primeras opciones (p. ej. Piris. ¿Dónde está Piris ahora?) ¿Cómo es que Cicinho ahora recuerda nada menos que a Alves? ¿Y Botía? Cuando vino escuché – leí en muchos sitios que no era lo que necesitábamos, que hacía falta alguien con experiencia. Y precisamente hoy he leído que la pareja Botía – Spahic parece que consolida la solidez defensiva tan añorada.

Yo no digo que estos futbolistas vayan a escribir páginas históricas para el club necesariamente. No sé ni siquiera si triunfarán. Pero creo que deberíamos ser un poco más cautelosos a la hora de emitir sentencias acerca de los recién llegados. Ya tenemos la experiencia del pasado y de la forma en que muchos metimos la pata criticando fichajes que luego se demostraron fabulosos. Basta con dejar pasar unos cuantos partidos y ver qué hacen. Sólo eso. Y después podremos hablar con algo más de conocimiento.

Twitter: @Ravesen_