David Ruiz

Sevilla FC 0 – 5 FC Barcelona – La temporada del enfado y el ridículo

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla FC cayó humillado en la final de Copa del Rey ante el FC Barcelona con una nueva manita. Enésimo ridículo de un equipo que fue pitado por su afición y al que solo le queda la Liga para conseguir entrar en Europa. La imagen del equipo queda muy dañada y al club solo le queda tomar medidas para volver a levantarse la próxima temporada.

SEVILLA FC: David Soria; Navas, Mercado, Lenglet, Escudero; N’Zonzi, Banega; Sarabia (Layún min. 82), Franco Vázquez (Nolito mi. 86), Correa (Sandro min 45), Muriel

FC BARCELONA: Cilessen, Jordi Alba, Piqué, Umtiti, Sergi Roberto, Busquets (Paulinho min. 74), Rakitic, Iniesta (Denis Suárez min. 86), Messi, Coutinho (Dembelé min. 82), Luis Suárez

GOLES: 0-1 min 14 (Luis Suárez), 0-2 min. 33 (Messi) 0-3 min. 39 (Luis Suárez) 0-4 min. 52 (Iniesta), 0-5 min. 69 (Luis Suárez)

ÁRBITRO:  Gil Manzano (comité extremeño).  Amarilla a Mercado (min. 33), Escudero (min 37), Iniesta (min. 67), Franco Vázquez (min. 73), Busquets (min. 73)

INCIDENCIAS: Estadio Wanda Metropolitano ante 67.000 espectadores

NUMBER 1 DEL SEVILLA FC: Jesús Navas

39 minutos. Eso fue lo que duró el Sevilla en la que era su novena final de Copa del Rey. O quizá menos. El equipo de Montella apenas compareció en el partido, fue un muñeco ante un buen Barcelona que dominó todas las facetas del juego y encontró en Messi e Iniesta los hombres mágicos para finiquitar el partido por la vía rápida. No hubo en ningún momento rival para los de Valverde.

Salir con determinación y las ideas claras es una obligación en una final y el Barça lo hizo. Sus primeros minutos fueron inmensos. Presionaba bien la salida sevillista e impedía que los de Montella encadenaran más de tres pases seguidos. Tanto era el dominio que en un desplazamiento en largo de Cillenssen los blaugranas iban a encontrar el espacio y el primer tanto del partido.

Luis Suárez recibía un pase picado de Coutinho que solo tuvo que ceder al uruguayo para batir fácilmente a David Soria. A partir del gol, el equipo de Valverde iba a encontrarse comodísimo. Rakitic anuló a Banega, N´Zonzi no encontraba socios, Correa hacía la guerra por su cuenta y Busquets era el amo y señor del centro del campo. Y arriba Messi e Iniesta. No hace falta mucho más.

El Sevilla se estiró pero jamás llegaba con claridad, siempre con poco peligro. La reacción no existía y el paso de los minutos mascaba la tragedia. Así sería. Messi anotaría el segundo tras una excelente jugada entre Jordi Alba e Iniesta que evidenciaba la diferencia abismal entre ambos equipos. No solo presupuestaria y sobre el papel, sino en planteamiento del encuentro.

Con 25.000 gargantas atónitas y sin encontrar respuesta a lo que su equipo le estaba dando, llegaba la puntilla. El adiós definitivo de la esperanza. Messi de nuevo, esta vez con una asistencia marca de la casa, dejaba solo a Luis Suárez para que definiera a la perfección el uruguayo firmando un doblete. Se acababa el sueño. Comenzaba la pesadilla.

Entraría Sandro en la segunda mitad pero su actividad solo agitaría al Sevilla unos breves instantes. Iniesta tras un nuevo pase de Messi recortaba magistralmente a Soria y hacía el cuarto. El gol de la humillación. Un gol que placaba de lleno la utópica idea sevillista de remontada y que alargaba la agonía de una afición sevillista muy afectada.

Cada minuto era un suplicio. El Barça hacía lo que quería, su afición coreaba entre olés cada jugada, el Sevilla corría inoperante y los segundos pasaban lentamente para una grada sevillista que decidió cantar y animar como nunca. Loable actitud de los más de 20.000 presentes en el Metroplitano, muy por encima de un equipo que no daba la talla.

El Barça quería más y llegaría el quinto. La enésima «manita» que encaja el Sevilla esta temporada. De penalti tras mano de Lenglet que Luis Suárez se encargaba de rubricar con un hat-trick. No existían adjetivos para describir el partido que los de Montella estaban realizando, sin variaciones tácticas, sin cambios, sin actitud y totalmente superados por su rival.

La entrada de Layún y Nolito fue testimonial y poco incidente en un inexistente juego sevillista. Ni siquiera corazón desplegaba el conjunto hispalense. Solo a lomos de Navas parecía estirarse, pero no era suficiente. La impotencia, que acompañaría desde el inicio hasta el pitido final, dominaba a los nervionenses. No hubo ningún tipo de reacción y lo más celebrado fue el final de los noventa minutos.

Los jugadores se llevaron una sonora pitada de su afición, muy dolida afición. Y la aceptaron con resignación. La imagen del Sevilla quedaba muy dañada tras el choque y  puede suponer un cambio de rumbo en el futuro más inmediato. Solo queda la clasificación a Europa vía Liga, algo que, de no conseguirse, aumentaría más aún un descalabro de temporada. Temporada de enfados y ridículos.

Twitter: DAVID RUIZ (@David_RuizM)

Fotos: QUICO PÉREZ-VENTANA (@perezventana)