David Ruiz

Sevilla FC 2 – 2 Eibar – Gana una vida extra

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla atraviesa una crisis preocupante. Esta vez las malas sensaciones que transmite lejos de Nervión se trasladaron al Sánchez Pizjuán, donde rescató in extremis un punto de la nada que no sirve de mucho en sus ambiciosas aspiraciones. La reacción final le da una vida extra, pero Machín necesita reaccionar y reajustar sus ideas.

SEVILLA FC: Vaclík – Carriço (Bryan min 73), Kjaer, Wöber – Promes, Sarabia, Banega, Roque Mesa (Franco Vázquez min. 60), Escudero (Jesús Navas min. 60) – Ben Yedder y André Silva

EIBAR: Riesgo, Rubén Peña, Ramis (Olivera min. 57), Arbilla, Cote, Orellana, Joan Jordán, Pape Diop, Cucurella, Sergi Enrich (Escalante min 71), Charles (Kike min. 81).

GOLES: 0-1 Orellana min 21, 2-0 Charles min 62, 1-2 Ben Yedder min 87, 2-2 Sarabia min. 92

ÁRBITRO: Iglesias Villanueva (comité gallego). Amonestó con amarilla a Escudero min 38, Banega min 60 (expulsado por doble amarilla en el 82), Jesús Navas min 85, Cote min 85.

INCIDENCIAS: Ramón Sánchez Pizjuán ante 36 343 espectadores.

NUMBER 1 DEL SEVILLA: Promes

La locura acampó en el Sánchez Pizjuán justo antes de que se desatara la tormenta. Lo que se avecinaba como muerte anunciada cambió en los últimos minutos de forma milagrosa. Un milagro que no debe tapar el oscuro bosque que define al Sevilla de este 2019. Hoy ganó una vida extra que debe aprovechar para no ya buscar, sino encontrar soluciones para este bache.

El Eibar era consciente de que su visita a Nervión debía ser valiente, como bien pregona Mendilibar. Buscó arriba siempre la salida hispalense y lo incomodó con una presión adelantada que ahogó los primeros minutos a los locales. Cada vez son más los equipos que encuentran sus debilidades. El Sevilla se metió en su campo y el Eibar lo aprovechó para campar a sus anchas y empequeñecer a los de Machín.

Justo cuando llegaban los primeros pitos en contra hacia los suyos, Orellana iba a realizar una acción individual tras combinación armera sublime. La grada, que estaba viendo a un equipo frío, se llevaba un jarro de agua aún más helada. El Eibar se adelantaba con total merecimiento ante un Sevilla impasible que no conseguía entrar en el partido. Ni desde el banquillo se daba reacción.

Tan solo en los últimos minutos del primer periodo pareció entender que solo con una presión más intensa de sus líneas podía sacudirse el dominio. Llegó mejor y encontró más la portería rival, aunque sin acierto. Con todo ello, la primera parte volvió a dejar una sensación muy negativa de un equipo que no solo atraviesa su peor pico de forma, sino que acostumbra a permitir la mejor versión de su rival.

En la segunda mitad el Sevilla cambió para bien sus prestaciones. Presionó y consiguió robar mejores balones que le permitió atacar mejor, pero todo iba a caer en saco roto. Cuando más merecía el empate llegaría el segundo del Eibar tras un córner mal defendido que permitía una prolongación en el segundo palo que acabaría en gol de Charles. Se mascaba la tragedia y ya se oían truenos de tormenta.

Machín decidió esta vez arriesgar y deshacer su sistema ante la necesidad. El Sevilla estaba cayendo con dureza y debía agitar a un equipo que comenzó a recibir duras reprimendas de su público. Entró el joven Bryan por Carriço para intentar en los últimos 20 minutos la heroica. Lo que no sabía es que tendría que superar la losa de la expulsión de Banega, que dejaría su lugar por doble amonestación minutos después.

Con uno menos y con 0-2 en contra la muerte parecía anunciada, pero en Nervión se arruinan todos los que lo dan por muerto en las casas de apuestas. El Sevilla echó el resto y se aprovechó de unos minutos de incertidumbre por el uso del VAR que, quizá, desconectó a un Eibar que mantuvo el tipo y la concentración hasta entonces.

Ben Yedder recibía un pase de Sarabia en el área que lo metía en el partido a falta de tres minutos para el descuento. El colegiado daba 6 minutos de descuento y Nervión comenzaba a creer. Fue el principal culpable de ese arreón final que hundió al Eibar y añadió piernas a un Sevilla que, sin saber bien cómo, encontraría el empate. Sarabia, que aparece incluso estando mal, rescataba el punto final.

Incluso los locales pudieron lograr la gesta mayor en los últimos instantes. André Silva casi caza un balón en el área que, de hacerlo, habría supuesto a buen seguro el tercer tanto, como varias llegadas laterales que evidenciaban que el Eibar pedía el final. No solo no notó jugar con 10, sino que el Sevilla mejoró y encontró por intuición propia la forma de dañar a su rival.

El punto final sabe a victoria, pero no debe esconder un oscuro bosque que se ensombrece con el paso de los partidos. El Sevilla debe cambiar y trabajar nuevas soluciones. Machín no parece realizar un diagnóstico tan drástico y lo achaca todo a un bache típico en todos los equipos. Solo el tiempo le dará o le quitará la razón, pero lo cierto es que comienza lo más importante del calendario. Se juega todo.

Twitter: DAVID RUIZ @DavidRM19

Fotos: QUICO PÉREZ-VENTANA (@perezventana)