David Ruiz

Sevilla FC 3 – 2 Rayo – Konoplyanka rescata a un Sevilla en apuros

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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Y llegó la primera victoria. Ni mucho menos fue con buen juego y tampoco con buenas sensaciones, pero tenía que llegar y llegó. Konoplyanka decidió de falta directa un encuentro que el Sevilla se dejó remontar.

SEVILLA FC: Sergio Rico, Coke (Mariano, m. 73), Andreolli, Kolo, Tremoulinas; Nzonzi (Cristóforo, m. 73), Krychowiak, Iborra (Konoplyanka, m. 62); Reyes, Krohn-Dehli y Gameiro.

RAYO: Toño; Nacho, Amaya, Llorente, Rat; Baena, Trashorras (Dorado, m. 85); Jozabed, Embarba (Lass, m. 64), Bebe; y Javi Guerra (Manucho, m. 80).

Goles: 1-0, m. 22, Gameiro. 2-0, m. 45, Nzonzi; 2-1, m. 51, Bebe. 2-2, m. 68, Javi Guerra. 3-2, m. 85, Konoplyanka.

Árbitro: Hernández Hernández (Comité Canario), amonestó con amarilla a Llorente, Iborra y Trashorras. Expulsó por doble amarilla a Amaya (m. 83).

Estadio: Partido de la sexta jornada de la Liga BBVA. 33.709 espectadores en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

El Number 1 del partido: Konoplyanka

El Sevilla consiguió en la noche de hoy su primera victoria del campeonato. Debía llegar y lo hizo ante su rival propicio. Hoy el Rayo no le puso las cosas fáciles a Emery o, más bien, el Sevilla le facilitó la tarea a los madrileños. Se dejó remontar un 2-0 que hizo méritos para conseguir en la primera mitad y volvió a dejar muchas dudas en el aire sobre el futuro de este equipo.

La actitud de los primeros 45 minutos no fue la mostrada en las Palmas ni en casa ante el Celta. Salió un Sevilla intenso, que buscaba dominar con el balón y llegar con profundidad. La banda izquierda se activó muy bien con Tremoulinas, que hoy sí mostró estar a gran nivel. Participó en las dos jugadas que dieron origen a los goles sevillistas.

La primera llegaría en el minuto 22, tras una buena dejada de Iborra en un saque de banda que el galo aprovecharía para recorrer la banda y centrar un pase raso de calidad exquisita a Gameiro. De francés a francés. El delantero no fallaba y adelantaba en el marcador a los rojiblancos. El Sevilla conseguía ponerse delante en el marcador y mejorar en lo anímico.

Aún por delante, el Sevilla demostró que no está en plena forma. Reyes, que comenzó bien el encuentro, empezó a precipitarse en sus pases y el mediocampo sevillista hacía aguas en cada ataque vallecano. Tuvieron oportunidades los visitantes para empatar el partido. Cada llegada de los madrileños superaba con facilidad la doble línea de presión impuesta por Emery.

El partido que había planteado el Sevilla era una ruleta rusa. Llegaba bien arriba, con peligro, aunque sufría a la hora de realizar transiciones defensivas. Fue en una de esas idas y venidas cuando el Sevilla consiguió poner de nuevo brecha en el marcador. Justo en el descuento de la primera parte conseguía hacer un gol psicológico, obra de Nzonzi.

La jugada nacía en Tremoulinas por banda izquierda, cuyo centro llegaba a Reyes y el utrerano se la dejaba muerta a Nzonzi para que la empujara a portería. El francés lo celebró con su compañero, al que agradeció prácticamente todo el gol. Parecía que Nervión iba a vivir un partido tranquilo, pero la segunda parte iba a revivir fantasmas muy recientes.

La inquietud llegaba en el minuto 6. Una enorme golpeo de Bebe de falta dejaba boquiabierto a todos los aficionados. Excelente gol al que nada pudo hacer Sergio Rico. Las dudas comenzaban a revolotear en el equipo sevillista y lo reflejó en el campo. El Rayo afrontó el partido con más decisión y se volvía a acercar con peligro a la meta del portero sevillano.

De nuevo el Sevilla decidió especular con el resultado y comenzaba a sufrir. Emery dio entrada a Konoplyanka por un Iborra que tuvo un mano a mano clarísimo para volver a abrir brecha. El problema para los de Unai era que el gol que llegaría sería de su rival. Esta vez era Javi Guerra, con un disparo escorado que golpea en Andreolli y se introducía ante la mirada de Rico.

El jarro de agua fría comenzó a preocupar a la afición. El equipo volvió a parecer no tener alma y se vaticinaban los peores augurios. El Rayo llegó con ocasiones peligrosas que llevaron los nervios a la grada y algunos pitos. Todo parecía que estaba perdido hasta que en el minuto 38 llegaría la expulsión de Amaya. Expulsión que condicionaría todo.

Y no lo haría porque el Sevilla aprovechara la superioridad numérica, sino porque la falta en la frontal corrió a cuenta del ucraniano Konoplyanka. Una falta que, con el excelente golpeo que atesora, consiguió ajustar para que Toño no pudiera hacer nada por atajarla. Konoplyanka salvaba al Sevilla y la afición soltaba esa rabia y ese coraje que necesitaba exteriorizar.

Los minutos finales fueron rojiblancos, que pudieron incluso aumentar el marcador en dos buenas internadas de Mariano por banda derecha. El brasileño, que entró por Coke, sigue demostrando que a buen nivel puede ser una baza importante en la profundidad de este equipo. Su cambio fue discutido, al igual que el de Cristóforo, pero le volvieron a dar la razón a Emery.

La victoria es un bálsamo importante. Da moral para dejar atrás la mala racha y afrontar los partidos venideros con otra cara. Se avecina una semana difícil en la que el Sevilla deberá mostrar mejor imagen que hoy para conseguir la victoria. Lo importante era ganar, y se hizo. Ahora toca trabajar para que la victoria no sea una cura, sino una costumbre.

.Twitter: DAVID RUIZ @DavidRM19

Foto: @perezventana