David Ruiz

Sevilla FC 3 – 3 Liverpool – El dulce sabor de la épica

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

Tagged: , , , , ,

El Sevilla FC empata un 0-3 en el minuto 93 tras una formidable segunda mitad del conjunto de Berizzo. La primera destapó las vergüenzas de un equipo que se rehízo en el descanso para hacer gala del lema que rezará por siempre en Nervión: Nunca se rinde.

SEVILLA FC: Rico, Mercado, Geis, Lenglet, Escudero, Pizarro, Nzonzi (Franco Vázquez min. 45), Banega, Sarabia, Nolito (Muriel min. 73) y Ben Yedder (Correa min. 80)

LIVERPOOL: Karius, Gómez, Lovren, Klavan, Alberto Moreno (Milner min. 64), Henderson, Wijnaldum, Coutinho (Emre Can min. 64), Sadio Mané, Salah (Chamberlain min. 83), Roberto Firmino

GOLES: 0-1 Firmino (min. 2) 0-2 Mané (min. 22) 0-3 Firmino (mi. 30), 1-3 Ben Yedder (min. 51), 2-3 (Ben Yedder  (min. 60, penalti), 3-3 Pizarro (min. 93)

ÁRBITRO: Felix Brych (alemán). Mostró amarilla a Alberto Moreno min 38, Banega min 44, Mercado min. 53, Henderson min. 67, Emre Can min 80

INCIDENCIAS:  39.459 espectadores en el Ramón Sánchez Pizjuán

NUMBER 1 DEL SEVILLA FC: Ben Yedder

La Champions bendice a los que compiten, a los que se entregan. Quiere a los que tienen cabeza y a los que saben golpear. Y ama a los que trabajan hasta el final sin tirar la toalla. El Liverpool la hizo suya en la primera mitad; los de Nervión, en la segunda. Solo el Ramón Sánchez Pizjuán es capaz de albergar un final tan épico como el de la noche mágica de hoy.

Ya habrá tiempo de analizar los males de este Sevilla. Que son muchos y preocupantes. Ya habrá tiempo de ver por qué el equipo da señas evidentes de no estar bien trabajado en varias facetas. Hoy la emoción invadió los corazones rojiblancos para retenerse en la retina de la historia. Una noche inolvidable para el recuerdo y mística por la heroicidad de su final.

La primera mitad fue funesta. Un auténtico terror que hacía presagiar noche de cuchillos largos. El desastroso inicio de los de Berizzo iba a rubricar una primera media hora de auténtico bochorno. Superado en todas las facetas por el conjunto de Klopp y sin señas de su identidad más inherente. Tres tantos ingleses que destapaban las costuras de un equipo roto.

Que el Liverpool consiga un tanto en el minuto dos puede parecer fortuito, un gol fruto de la mala suerte, pero cuando el segundo se ejecuta de la misma forma, el problema ya no es la fortuna. Peinada en el primer palo y remate sin oposición en el segundo. Firmino primero y Mané después finiquitaban las opciones nervionenses a los 20 minutos de partido. Y vendría más.

El Sevilla dispuso de tres ocasiones claras que le habrían permitido remontar, pero perdonar en Champions se paga caro y el Liverpool se cobró la cuenta. Rico salvaría una contra letal de los reds que sería el inicio de la tragedia. Eran claras las intenciones de los de Klopp y el Sevilla no sabía como pararlas. Imposible atisbar reacción alguna.

Los locales estaban totalmente fuera del partido. El Liverpool solo se limitaba a ordenarse para encontrar el error y salir a correr. En una de estas transiciones llegaría el tercero de Firmino. El silencio en el Sánchez Pizjuán fue sepulcral. Y tras él las primeras señas de descontento. Pitidos que señalaban a varios jugadores y que no hicieron bien en la hundida moral del equipo.

El Sevilla daba señales de desidia impropias del escenario. Imperdonables en una noche que prometía tan ilusionante. Solo quedaba en la segunda mitad maquillar la imagen y el resultado en la medida de lo posible. Y en un encuentro que rezumaba sensaciones tan negativas, nadie habría imaginado lo que sucedería en la segunda. O si…porque esto es Nervión. Y se castiga a los incrédulos.

El cambio de aires comenzó recién iniciado el segundo tiempo. Berizzo daba entrada a Franco Vázquez por N´Zonzi e iba a permitir al Sevilla competir el partido. Una falta botada por Banega que peinaba Ben Yedder daba un halo de esperanza a la parroquia rojiblanca. No había nada que perder. Solo creer. Y la grada se puso manos a la obra. Vaya si lo hizo…

Los de Berizzo comenzaban a apretar y a salir de un partido que olía a tragedia, pero, señores, esto es Nervión y su equipo es el Sevilla FC. No pueden darlo por muerto. Ben Yedder anotaba un penalti en el 60 que llevaba intrínseca la fe y la locura. Brych lo mandó repetir, pero al francés le sobra determinación. Quedaban 30 minutos. «Esto lo remontamos» se decían padres e hijos…

El Liverpool estaba totalmente desactivado. Los locales eran todo corazón y entrega en busca del tercero y el ritmo frenético aumentaba los decibelios de una grada maravillada con el cambio de actitud. De estar tumbado en la lona a levantarse y golpear repetidamente a su rival. Esa era la reacción mínima que se obligaba al equipo y la estaba cumpliendo con creces.

Klopp introdujo dos cambios que rebajaron el efecto euforia sevillista, pero no la actitud. Todos se activaron, y el responsable fue Franco Vázquez. El Mudo estaba dirigiendo cada ataque, apareciendo bien entre líneas y demostrando que su presencia es necesaria en el equipo. Tocaba darlo todo y se arriesgó. Tanto que el Liverpool pudo matar el partido, pero no se mata fácilmente en Nervión.

Las gargantas al rojo vivo. Rojo sevillista. El abrazo al padre. A los hijos. La euforia desmedida. La sinrazón de la locura. Sentimiento sevillista a flor de piel que explotaba en un minuto, el 93. El minuto que tanto dio al Sevilla en Europa. Un minuto que tuvo a Pizarro como héroe para firmar otro hito más en la historia de su centenaria existencia. El Sevilla empataba el partido.

Un córner cuyo rechace sería aprovechado por cada sevillista, pues todos en esa grada empujaron para que Guido Pizarro rematara ese balón en el área. Así finalizaba un partido donde las emociones vencían a la razón. Donde ese ADN sevillista hace que todo cobre sentido. Mañana ya tocarán los análisis, que serán duros. Pero hoy, sevillistas, hoy solo queda regustar el dulce sabor de la épica.

Texto: DAVID RUIZ @Davidrm19

Foto: QUICO PÉREZ VENTANA @perezventana