David Ruiz

Sevilla FC 5 – 2 Real Sociedad – Éste sí es el Sevilla FC

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla FC volvió a vencer en el Ramón Sánchez Pizjuán. Necesitaba una victoria y consiguió una goleada como bálsamo reconfortante. La segunda mitad del equipo de Machín recordó a los mejores momentos de la temporada. Ben Yedder hizo un hat-trick y se fue ovacionado de Nervión.

SEVILLA FC: Juan Soriano; Mercado, Carriço, Sergi Gómez; Jesús Navas, Banega (Bryan Gil min. 73), Roque Mesa, Promes; Sarabia; Ben Yedder (Gonalons min. 72), Munir (André Silva min. 70)

REAL SOCIEDAD: Rulli; Zaldúa (Aritz min. 29), Raúl Navas, Héctor Moreno, Theo; Mikel Merino, Zubeldia, Pardo (Zurutuza min. 55); Oyarzabal, Sandro, Juanmi (Januzaj min. 69)

GOLES: 1-0 Sarabia min. 24, 1-1 Oyarzabal min. 28, 2-1 Ben Yedder min. 48, 3-1 Ben Yedder min. 56, 4-1 Ben Yedder min. 61, 5-1 Oyarzabal (p.p) min. 68, 5-2 Oyarzabal min. 76

Árbitro: Iglesias Villanueva (comité gallego). Amonestó a Zubeldia min. 34, Raúl Navas min. 42, Munir min. 45

Incidencias: Estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 35. 813 espectadores

El Number 1 del partido: Ben Yedder

La presión era muy alta en el Sevilla. Sus rivales habían ganado y necesitaba la victoria no solo para reforzarse mentalmente, sino para no caer fuera de los puestos europeos. Ante la Real, Machín no cambió el sistema y situó a Munir junto a Ben Yedder arriba y a Promes como carrilero zurdo. Volvía Carriço al eje de la zaga y la portería la ocupaba Juan Soriano por un Vaclik aún lesionado.

Salió intenso el Sevilla pero pronto se vieron los síntomas habituales. Un quiero y no puedo al que la situación le está superando a los jugadores y al propio Machín. No jugaba a nada el equipo local. Su presión no era efectiva y concedía muchos metros en transición. Su suerte fue que la Real tampoco anduvo fina y poco a poco pudo ir metiéndose en el partido.

Lo conseguiría gracias a Sarabia, que pondría por delante a los nervionenses con un buen centro por la izquierda de Promes. Hasta entonces el Sevilla no había hecho demasiados méritos, pero encontraba un buen premio. Un premio que, sin embargo, duraría tan solo dos minutos. Oyarzabal iba a empatar en una mala transición defensiva sevillista. Los errores de siempre.

Con el empate en el marcador, volvieron a verse los problemas de un equipo que no daña a su rival y que resulta previsible, si bien la permisividad de los vascos le permitió llegar por ambos costados. Esa fue la mejor noticia del Sevilla en la primera mitad, sus carrileros. Navas y Promes entraban constantemente pero no encontraban rematador. Acabaría mucho mejor la primera mitad el equipo de Machín.

Y esa inercia positiva la iba a aprovechar desde bien temprano. Saldría con fuerza el equipo de Machín y lograría ponerse por delante en el marcador. Obra de Ben Yedder, que siempre aparece, tras un buen pase de Navas. El francotunecino definía como lo que es, un jugador de muchos quilates, para volver a llevar el júbilo a la grada nervionense. Una grada que, por fin, iba a reconocer a su equipo.

Porque fue a raíz del segundo tanto cuando se vio al Sevilla de verdad. Ese que maravilló en otoño y que parecía perdido. Presión alta, velocidad en combinación y llegada tras llegada. En diez minutos el equipo de Machín hizo creer a su afición, que se levantó para reconocer a su Sevilla. Diez minutos que le sirvió para hacer estallar Nervión.

Y el protagonista de este arrebato blanquirrojo no sería otro que Ben Yedder. El delantero sevillista rubricaría con dos goles una goleada que llegaba como un vendaval. El primero lo haría de cabeza tras un disparo de Munir que recogía el francotunecino en boca de gol. El segundo, tras un error donostiarra que cogía a Rulli adelantado. La definición del Ben Yedder fue sublime.

Pero el Sevilla estaba decidido a que el partido fuera un auténtico punto de inflexión y decidió que no había acabado ahí la borrachera de goles. Cada llegada era un peligro y hoy, esta vez sí, entraba todo. Incluso los goles en propia puerta. Un centro de Sarabia por la derecha iba a acabar en gol de Oyarzabal tras una pugna con Mercado. Un claro detalle de que la inercia estaba revertida.

El propio Oyarzabal iba a maquillar el marcador minutos después de penalti. Iglesias Villanueva señalaba la pena máxima por una mano de Mercado que el vasco anotaría desde los once metros. Un gol que sería meramente anecdótico, pues el partido iba a morir sin más movimientos que el de una grada que necesitaba un partido así. El punto de inflexión que necesitaba Nervión.

Twitter: DAVID RUIZ @David_ruizm

Fotos: Quico Pérez-Ventana (@perezventana)

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