David Ruiz

Sevilla FC 2 – 2 Villarreal CF – De nuevo la épica

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla FC consiguió empatar un partido que perdía 0-2 y con un jugador menos en el minuto 70. Nolito, tras fallar previamente un penalti, y Nzonzi con un golazo desde fuera del área dan vida a un Sevilla que necesita refresco a todos los niveles. No siempre le salvará la épica.

SEVILLA FC: David Soria; Navas, Mercado, Lenglet, Escudero; N’Zonzi, Banega; Sarabia, Mudo (Nolito min 72), Sandro (Roque Mesa min 85); Muriel (Ben Yedder min 54)

VILLARREAL: Asenjo; Rukavina, Mario, Víctor Ruiz, Jaume Costa; Rodri, Trigueros; Castillejo, Raba (Javi Fuego min 77), Cheryshev (Soriano min. 64); Bacca (Unal min 85)

GOLES: 0-1 min 35 Raba, 0-2 Bacca min 70 1-2 Nolito min 78 2-2 Nzonzi min 81

ÁRBITRO: González Fuertes (comité asturiano)Amarilla a Cheryshev min 21, Banega min 36, Sarabia min. 50, Jaume Costa  min 54, expulsado por doble amarilla Ben Yedder min 62, segunda tarjeta Jaume min 78, Escudero min 86

INCIDENCIAS: Estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante 32.192 espectadores

NUMBER 1 DEL SEVILLA FC: Sandro

Arrancó con ímpetu el equipo sevillista con un once muy similar al del partido ante el Bayern, a excepción de Sandro por Correa. El canario fue de los más activos de un equipo que era protagonista. Los de Calleja esperaban para robar y salir rápido a la contra, mientras que los locales buscaban posesiones más largas que solían acabar en centros laterales sin rematador.

Sin embargo, la más clara la tendría Cheryshev en un mano a mano que David Soria salvaría milagrosamente. Una jugada que abriría más el encuentro entrando en fases de errores sevillistas que provocaron un ida y vuelta. La tendría Franco Vázquez de cabeza con un remate muy centrado para Asenjo, pero eran los amarillos quienes generaban mayor sensación de peligro.

El partido se decantó para los castellonenses. El Sevilla no solo era incapaz de controlar el partido sino que sus acciones ofensivas eran inhertes. Los visitantes avisaban en cada acción hasta que conseguirían ponerse por delante. Raba remataba a gol de cabeza una jugada que contó con mucha pasividad defensiva sevillista. Comenzaban los pitos en un Sánchez Pizjuán que se lo veía venir.

Con el paso de los minutos se podía comprobar que no le salía nada al conjunto sevillista, ni si quiera el colegiado acertaba en decisiones arbitrales con dos penaltis a Sarabia y Banega que no concedió y que incendiaron aún más una grada muy descontenta. El Sevilla estaba falto de piernas y evidenciando estar sumido en un bucle anímico negativo del que no daba señales para salir.

La cara del Sevilla cambió en el inicio de la segunda parte, pero seguían sin salirle las cosas. Entró Ben Yedder por Muriel, pero el que estaba sacudiendo al Villarreal con sus arrancadas era Sandro, eso sí, partiendo desde zonas donde tiene menor influencia. La sensación de peligro sevillista en general mejoró y eso espoleó a una grada que comenzó a creer en la remontada.

Pero llegaría una jugada que lo pondría todo muy cuesta arriba y que tendría al colegiado como protagonista hasta el final del encuentro. Ben Yedder protestaba una jugada que le costaba la amarilla e inmediatamente después, tras aplaudir esa decisión al árbitro, veía la segunda y era expulsado. Todo se ponía muy de cara para los visitantes en un partido que olía a otro final.

A partir de este momento, el partido iba a ser la viva imagen de la temporada sevillista. Primero Bacca, tras una contra que propició Banega perdiendo el balón, llevaba el 0-2 al marcador en el que parecía el fin del partido. Pero esto es Nervión y aquí nunca se puede elevar nada a definitivo. El colegiado por fin agradaba a la afición sevillista con un penalti a favor y expulsión que lo cambiaría todo unos minutos después.

El expulsado sería Jaume Costa, que vio la segunda amarilla tras desviar con la mano dentro del área. Era la oportunidad para meterse en un partido que aún tenía quince minutos que contar. Nolito, el encargado del lanzamiento, sería héroe y villano en tan solo 5 minutos. Villano porque fallaría el penalti o, más bien, lo adivinaría Asenjo. Héroe porque anotó después el gol que daba vida a Nervión.

Era difícil explicar el ambiente que se respiraba en el feudo sevillista. Una mezcla de desazón y esperanza envolvía una grada que estallaría de forma definitiva tras el minuto 80. Minuto en el que Nzonzi, con un zapatazo brutal desde fuera del área, empataba el encuentro. Nadie lo podía creer, pero el Sevilla tenía 10 minutos para ganar un partido que perdía por 0-2 con uno menos tan solo cinco minutos atrás.

Lo intentó de todas las formas posibles. Con una grada volcada, un equipo que creía (quizá algo tarde) y un Villarreal acongojado que era incapaz de salir de su propio campo, pero se quedó en la orilla. Fueron 10 minutos de nervios en el Sánchez Pizjuán, pues un gol habría supuesto una victoria épica, pero, finalmente, los de Calleja aguantarían el embiste blanco hasta el pitido final.

El punto deja un sabor agridulce que puede tener varias lecturas. La negativa es que el equipo solo parece depender de épicas y de circunstancias ajenas a su propio rendimiento en el juego. Moral y físicamente el equipo está hundido. La parte positiva es que no perdió con un rival directo, al que, además, le gana el «gol average» particular. El vaso medio lleno, pero analizando lo negativo. Solo así podrá estar en Europa.

Twitter: DAVID RUIZ (@David_RuizM)

Fotos: QUICO PÉREZ-VENTANA (@perezventana)

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