David Ruiz

Slavia Praga 4 – 3 Sevilla FC – Fracaso sin paliativos

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla FC cayó en octavos de Europa League de forma estrepitosa ante el Slavia de Praga. Fue siempre a remolque de un conjunto checo que mereció el pase ante un equipo hispalense que sigue deambulando y sin mostrar ser un buen equipo. Llevó el partido a la prórroga, donde se puso por delante, pero los locales acabarían remontando el encuentro.

SLAVIA PRAGA: Kolar, Boril, Deli, Kudela, Ngadeu, Kral, Soucek, Masopust (Zmhal, m. 90), Traore, Stoch (Buren, m. 92) y Skoda (Olayinka, m. 76).

SEVILLA FC: Vaclik, Carriço, Kjaer, Sergi, Navas, Banega, Roque Mesa (Gonalons, m. 74), Promes, Sarabia, Munir (Mudo Vázquez, m. 89) y Ben Yedder.

Goles: 1-0, m. 14: Ngadeu. 1-1, m. 43: Ben Yedder, de penalti. 1-2, m. 46: Souchex, de penalti. 2-2, m. 54: Munir. 2-3, m. 97: Mudo Vázquez. 3-3, m. 101: Van Buren. 4-3, m. 119: Van Buren.

Árbitro: Aleksei Kulbakov (Bielorrusia). Amonestó con amarilla a Kolar, Kral, Olayinka, Soucek y Franco Vázquez.

Incidencias: Eden Arena. Asistieron 19.020 espectadores.

El Number 1 del partido: Promes

El fracaso del Sevilla se veía venir. Un equipo que desde hace meses venía cuesta abajo y sin frenos, sin capacidad de reacción ante planteamientos mejores y que a nivel individual mostraba muchas lagunas, sobre todo en defensa. La noche en Praga fue un cúmulo de esos errores a los que hay que sumar no saber gestionar una ventaja tan jugosa como adelantarse en la prórroga.

Porque si el Sevilla pecó de algo fue de indolente, de no tener espíritu, de estar lejos de lo que se pedía en un encuentro como éste. Hace tiempo que Machín no parece saber coger el rumbo de la nave y sobrevive de chispazos individuales que de cuándo en cuándo su Sevilla saca a florecer. De hecho, su equipo llevó el encuentro a la prórroga gracias a eso, a dos chispazos.

El primero sería obra de Ben Yedder, que empataría de penalti una eliminatoria que comenzaba de la peor forma posible. El Slavia se adelantaba haciendo gala de su poderío físico y evidenciando la endeblez a balón parado sevillista. Por suerte para los nervionenses, Promes provocaba al filo de la primera mitad un penalti que reducía la tarea.

Pero pronto se vio que el problema no iba a estar en el área rival, sino en la propia. Navas iba a cometer un absurdo penalti recién comenzada la segunda mitad que volvía a poner por delante al Slavia. La consigna no cambiaba, el Sevilla seguía necesitando un gol, aunque el modo de encontrarlo fue tosco, previsible y cándido. Todo lo contrario que lo que iba a protagonizar Munir.

Y es que el marroquí desempolvaba a un Sevilla espeso con un soberbio golazo desde fuera del área. Respiraba Machín y pedía cabeza. Lo que no sabía es que la cabeza que iba a acabar cediendo sería la suya. Movilizó el equipo dando entrada a Gonalons y André Silva y lo cierto es que su equipo no sufrió mucho, pero no controló en ningún momento. Se la jugaba en la prórroga.

Fue entonces cuando el Sevilla sufrió de verdad. El Slavia se tomó en serio los últimos 30 minutos y acorraló a su rival, que solo sabía achicar agua. De nuevo llegaría otro chispazo. Uno que parecía iba a dar la tranquilidad definitiva y que iba a resaltar el enorme idilio que el club hispalense tiene con la Europa League. Todo acabaría siendo un espejismo.

Franco Vázquez, que entró desde el banquillo anotaba el tercero tras un soberbio pase de Promes, de lo poco salvable en la eliminatoria sevillista. Todo parecía resuelto. El Slavia necesitaba dos goles. Cualquier equipo de la talla y experiencia del Sevilla debería haber resuelto la papeleta, pero no sería así. Los checos iban a empatar al filo del descanso de la prórroga y el miedo se volvía a apoderar del sevillsimo.

Restaba toda una segunda parte de sufrimiento en el que el Sevilla solo tenía que ser inteligente. Parece fácil, pero no lo iba a conseguir. No consiguió perder el tiempo suficiente ni asentarse con el balón en ningún momento, lo que le serviría al Slavia para arremeter de forma continuada contra una zaga débil que hacía aguas por todos lados. Y lo que tenía que pasar, pasó.

De forma cruel, pero justa, una falta mal defendida al filo del partido iba a generar una segunda jugada que define al propio Sevilla: indolente, pasivo y sin alma. Los checos iban a acabar anotando de forma rocambolesca llevando el júbilo a la grada de Praga y el hielo a un banquillo sevillista que no se lo podía creer. O sí, porque lo cierto es que jamás fue fiable el conjunto nervionense.

Es hora de tomar decisiones. Y no solo en el banquillo, pues se da por seguro que Machín no seguirá al frente del equipo. Es hora de pensar en el futuro de un club que año tras año pone parches, pero no consigue erradicar su mayor mal: una directiva que hace tiempo tiene la cabeza en otro lado. El Sevilla está roto y necesita resetearse. Solo le queda pelear la cuarta plaza. Eso o el fracaso será aún peor.

Twitter: DAVID RUIZ @David_ruizm

Fotos: Sevilla FC

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