David Ruiz

UD Las Palmas 0 – 1 Sevilla FC – La pegada llegó desde el banquillo

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

Tagged: , , , , ,

Victoria vital la cosechada en la Isla por el Sevilla FC. La mano de Sampaoli en los cambios decantó la balanza de un duelo en el que Sergio Rico fue clave para mantener con vida a los suyos. Iborra y Correa fraguaron el tanto sevillista consiguiendo poner fin a esa falta de pegada que quedó latente en la tarde de hoy.

LAS PALMAS: Javi Varas; Simón, Lemos, Aythami, Castellano (Mateo, m. 90); Montoro (Tana, m. 80), Roque Mesa; Halilovic (Livaja, m. 80), Boateng, Viera; y Jesé.

SEVILLA FC: Sergio Rico; Mariano, Mercado, Lenglet, Sarabia; Kranevitter, N’Zonzi (Iborra, m. 67); Nasri, Vázquez (Correa, m. 76), Vitolo; y Ben Yedder (Jovetic, m. 76).

GOLES: 0-1, m. 80: Correa.

ÁRBITRO: De Burgos Bengoetxea. Amonestó con amarilla a Kranevitter (17′), Sarabia (27′), Iborra (77′), Correa (82′), Lemos (84′), Mesa (87′).

INCIDENCIAS: Estadio de Gran Canaria. 27.843 espectadores.

NUMBER 1 DEL SEVILLA: Sergio Rico

El sabor de los tres puntos vuelve a endulzar al equipo de Nervión. No tuvo un partido sencillo, de hecho, se mantuvo en él gracias a la aportación de un Sergio Rico que partido tras partido demuestra que es el futuro de la portería blanquirroja. Falló ocasiones claras. Demasiadas. Un mal endémico que hoy se solventó desde el banquillo. De nuevo los cambios y de nuevo los minutos finales sonrieron al Sevilla FC.

La UD Las Palmas demostró por qué estaba, hasta la fecha, invicto en su estadio. Con Roque Mesa como eje del equipo, los canarios incomodaron con posesiones largas a un Sevilla que también buscaba el balón. El duelo fue sublime. Ambos conjuntos buscaban el esférico y fruto de la presión por intentar conquistarlo se generaron espacios que pudieron aprovechar los mediapuntas para adelantarse en el marcador.

La primera fue de Jesé. El canterano canario volvía a su tierra y lo hacía como titular. No tuvo un buen día y pronto Rico iba a hacer mella en su acierto. El canterano sevillista salvaba un gol cantado que se concedía tras error en salida de balón. Sigue siendo la laguna más acentuada del equipo de Sampaoli. Arriesga demasiado en salida y hoy le pudo costar el partido.

El Sevilla atacaba lento, pero seguro en su idea. Imprimía velocidad en los primeros metros, pero se frenaba en la frontal a las órdenes de un Nasri que maneja la batuta como quiere. Faltaba profundidad, pero las apariciones de Mariano por banda derecha dieron luz a un ataque que necesitaba mejor remate. Vitolo y Franco Vázquez tuvieron las más claras para ir al descanso por delante.

La presión intensa en el medio obligó a tomar protagonismo a hombres de segunda línea. Roque Mesa y NZonzi, organizadores y gestores del juego de ambos conjuntos, se diluyeron y en su lugar aparecieron los Vitolo, Viera, Vázquez, Nasri y Halilovic. El canario sevillista fue el más acertado, el que mejor leyó los espacios para correr y dar empuje a los suyos.

Se jugaba a lo que incomodaba al rival y ahí el Sevilla, por calidad individual, era superior. Avisó en varias ocasiones, pero no sería hasta la segunda mitad cuando realmente iba a dañar a Las Palmas con su juego. Sampaoli movió el banquillo tras ver como su equipo no conseguía adueñarse como a él le gusta de la posesión. Errático en el pase, lento y poco fluido. Y sin pegada.

Ben Yedder y Vitolo disfrutaron de dos ocasiones clarísimas. El francés tuvo un mano a mano que no remató con acierto y el canario estuvo lento en un golpeo dentro del área. Por su parte, Las Palmas empezaba a generar por dentro, cada vez conseguía mejores posesiones y el Sevilla corría detrás del balón. Había que cambiar fichas y esquema de juego. Iborra, el capitán, entró en escena.

Se marchó Nzonzi tras un partido gris en el que quizá por la exigencia del choque o quizá por un estado de forma que no atraviesa su mejor momento, no consiguió ser el eje de su equipo. Iborra formó en el doble pivote con Kranevitter, pero con la orden de sumarse arriba a ganar segundas jugadas y balones aéreos. El plan de Sampaoli, estratega y maestro en la materia, acabaría saliendo a la perfección.

La marcha del espigado centrocampista francés concentró en Roque Mesa todo el peso del partido. El centrocampista, sin homólogo rival, comenzó a aparecer en cada jugada amarilla. Nasri no tenía socio para combatir, era necesario restar pausa y añadir frescura arriba, por ello, el entrenador de Casilda dio entrada a Correa y Jovetic, dos puñales para aprovechar las espaldas.

El Sevilla lo había intentado por las bandas, por el centro y con disparos lejanos. Todo desde el control del balón. Con jugadas cocinadas a fuego lento que, a pesar de su elaboración, no encontraron un buen regusto final. Faltaba picante, pero Sampaoli, con sus cambios, arrojó la receta por la borda y tiró de la cocina más tradicional. Con solo tres toques su equipo se haría con la victoria.

El Sevilla más pragmático, el Sevilla más alejado de su idea, de un fútbol directo lejos del que acostumbra. Un lanzamiento de Sergio Rico era peinado majestuosamente por Iborra para que Correa, cumpliendo fielmente la tarea encomendada, buscara la espalda para correr, encarar y definir a la perfección. Un gol ansiado, merecido. Las ocasiones erradas veían su premio desde la versión opuesta de sí mismo.

Y de nuevo el tanto llegaba en los minutos finales, 80 para ser exactos, Setién introdujo toda su mordiente ofensiva para buscar el tanto del empate, pero lo cierto es que sobre el verde el Sevilla tenía los jugadores adecuados para mantener el resultado y hacer daño a su rival. Una vez más, Sampaoli había leído a la perfección lo necesario. Una lectura que le volvió a dar los tres puntos.

Twitter: DAVID RUIZ @DavidRM19

Foto: Nervioneo.com