Valero recibe el V DORSAL DE LEYENDA del Sevilla FC

Escrito por Nacho Mateos. Creado en Sevilla FC

Tagged: , , ,

Antonio Valero Yubero, para muchos el mejor lateral izquierdo que ha tenido en su historia el equipo de Nervión, recibió el V DORSAL DE LEYENDA del Sevilla FC.


El Sevilla FC tenía una deuda pendiente con Antonio Valero que ha quedado saldada hoy en el que, «ese sevillista de Madrid», ha recibido la máxima distinción y reconocimiento de la entidad de Nervión.

José María Del Nido lo explicó así en su discurso: «Él era futbolista, pero por aquella época, cumplía con el servicio militar en Larache, interrumpiendo su prometedora carrera profesional. Fue allí, en tierras africanas, cuando recibió la llamada de José María de la Concha, por aquel entonces secretario técnico del Córdoba CF, equipo en el que militaba. De la Concha, mito del Real Betis Balompié que nos dejó el pasado 2005 a los 90 años , siendo socio número uno de este club, fue quien le informó de su nuevo destino, en una época en la que los jugadores tenían poco que decir. “Te vas al Sevilla, a Primera División”. Y así fue, sí, como se negoció el fichaje del considerado mejor lateral izquierdo de nuestra historia, Antonio Valero Yubero.

El contrato lo firmó en Tetuán. El Sevilla FC pagaba 400.000 de las antiguas pesetas. Valero se licenció, recogió sus bártulos en Córdoba y con 23 años llegó en tren a la capital del Guadalquivir en el verano de 1954. Allí, en la Estación de Córdoba, ésa que ya sólo queda en el recuerdo de los sevillanos más añejos, comenzó una historia de leyenda, que hoy se corona de la mejor forma posible. Con justicia, con el debido reconocimiento. En su primer año se encontró como entrenador con el hombre que lo pidió, dicen que a gritos, Helenio Herrera. Se compuso entonces una línea defensiva inolvidable, posiblemente la mejor que hubo y habrá jamás. Por la derecha Guillamón, en el centro Campanal y en la izquierda él, Valero, un defensa de raza, duro, pero con estilo, con talento, un carrilero sin fin. Desde el principio fue un fijo. En su primer año peleó la Copa disputando la final, que perdimos 1-0 ante el Athletic Club.

Valero, sí, perdió aquella final, pero el balón se lo quitó al colegiado de aquel encuentro, el maño Julián Arqué. Y ese balón, que está hoy en este escenario con nosotros y que guardó para él, lo acabó entregando al Sevilla FC, a su museo. Porque lo suyo, es nuestro, de los sevillistas. Al menos él siempre lo ha entendido así. Avanzó el tiempo y Valero acrecentó su sello de jugador infranqueable. Como a él le gusta decir todavía hoy, podía pasar el balón, pero el contrario nunca. Que le pregunten al atlético Miguel, aquí presente con nosotros, con quien protagonizaba duelos encarnizados. Ésa era la firma de un futbolista indomable, que en el 57 logró su ansiado debut con la selección española, justo el mismo día en el que se estrenaban dos gigantes de nuestro fútbol: Alfredo Di Stefano y Luis Suárez. Con ellos tres también estaba, como capitán, el infatigable socio de batallas de Valero, nuestro tercer dorsal de Leyenda, Marcelo Campanal. Con él formó más tarde, en tiempos de Miró, otra retaguardia que todavía hoy pervive en el Sevillismo más veterano. Ellos dos, siempre de la mano, acompañados por Santín en la derecha. Santín, Campanal, Valero.

Ya en la década de los sesenta entró en la presidencia Guillermo Moreno. El nuevo mandatario quiso que Valero firmara su último contrato. Y Valero lo firmó, claro que sí. Pero lo hizo en blanco. Estampó su firma, desentendiéndose de los años y las cantidades. Así fue y así, más de medio siglo después, quiero recordarlo, porque muy pocos han hecho algo similar en nuestro Club. Eso es, señores, sentir los colores, de verdad. En la década de los sesenta, no obstante, comenzaron a llegar los problemas… En un derbi copero, concretamente en el 62, cayó lesionado en la victoria curiosamente también por 5 goles, aquella vez por 5-3 ante el eterno rival. Varias rondas después, el Sevilla se plantó en la final contra el Madrid, en el Bernabéu. Valero no llegó a tiempo para estar en aquel partido y desde la grada tuvo que sufrir como su Sevilla perecía 2-1 frente el Madrid, el equipo de su tierra, que no de su vida. Ay el penalti que falló Mateo.

La siguiente temporada, la 62/63 fue su última en los terrenos de juego. Todo sacrificio, Valero, que ya contaba por aquel entonces con 32 años, seguía siendo titular indiscutible. Por eso no podía imaginar aquel 19 de mayo del 63, en ese choque de Copa contra el Betis, que jugaría su último partido oficial con la camiseta de su Sevilla del alma. Ese fue su inesperado adiós, porque en el posterior verano una grave lesión le dejó varios meses fuera de juego. Luchó por volver, lo consiguió, pero Otto Bumbel no le devolvió al once, relegándolo sólo para los amistosos. Y llegó el 30 de junio del 64, su último día como jugador nervionense, disputando el Trofeo Sánchez Pizjuán, ante el Málaga, un amistoso, integrando un equipo plagado de canteranos. No se le renovó, no. Se le dio la carta de libertad, junto a Somarribas, otro defensa izquierdo. Su adiós fue tristemente silencioso, tal vez porque nunca reclamó nada para sí. Tan cierto es esto que incluso no tomó los 10.000 duros de la época que, según informaba el diario Sevilla, le quiso conceder la Entidad en reconocimiento por los servicios prestados. El dolor por no seguir, le impidió hacerlo.

Marchó al Xerez, donde jugó un año más. Luego el Levante llamó a su puerta, pero Antonio, ya casado con una sevillana de la Puerta de la Carne, no quiso dejar Sevilla, una ciudad que por aquel entonces ya había hecho suya.


Y se quedó en casa, abandonando el fútbol por unos años, esperando tal vez un homenaje que nunca llegó. No protestó, no alzó la voz. Simplemente tiró de paciencia, para que el tiempo le pusiera en su lugar. Y no le puso, al menos hasta hoy, pese a que fueron muchos los que reclamaron un tributo que hiciera justicia a su intachable hoja de servicios en blanco y rojo. Y dijo Blázquez, en enero del 70, cuando informaba de los homenajes que el Valencia iba a dar a dos de sus figuras, Roberto y Waldo. Al César lo que es del César, en su versión futbolera. ¡Ay, que triste olvido de todo el Sevillismo para un Antonio Valero que lo dio absolutamente todo, rindiendo su último coraje con el final de un último contrato…!” Qué verdad. Qué pena.

Hay que decir, eso sí, que aquellas palabras de Blázquez no cayeron en saco roto. Se movilizó una corriente para realizar un encuentro homenaje. El propio Blázquez y el inolvidable periodista radiofónico Manuel Alonso Vicedo, se pusieron manos a la obra. Sin embargo, en mayo del 72, la tragedia se atravesó en el camino de este último, cuando, acompañado de otros tres periodistas, falleció en un lamentable accidente de tráfico. Con aquella desgracia se truncó aquel partido de reconocimiento. Prácticamente dos meses después, no obstante, Juan Arza reclamó a Valero para que fuera su segundo en el primer equipo. Y Valero, como siempre que el Sevilla lo llamó, se puso a su disposición. Tras un breve paréntesis, una vez que se marchara Arza, Valero se incorporó al cuerpo técnico de los escalafones inferiores, de la mano de Diego Villalonga. Desde ese entonces, mediados de los setenta, se convirtió en uno de los pilares de nuestro fútbol base, junto a sus inseparables Santos Bedoya, José Antonio Viera, Pepito Alfaro y más tarde Manolo Cardo y Baby Acosta, llegando a dirigir el Sevilla Atlético y fichando para nuestro club a hombres de la talla de Julián Rubio y Manolo Jiménez, también lateral izquierdo, también futbolista de leyenda, que vio en él un modelo a seguir.

Valero no ha llegado nunca a abandonar el mundo del fútbol, siendo uno de los miembros más activos de la Asociación de Veteranos desde su creación y de la que, de hecho, es presidente desde hace seis años. Ése es Antonio Valero Yubero, un sevillano de Madrid que ha dedicado su vida casi por entero al Sevilla FC. Un futbolista grande que no fue correspondido como debiera. Un hombre, en definitiva, que mereció un estadio lleno coreando su nombre, un homenaje que se le resistió… Por eso éste es un miércoles de justicia, porque el Sevilla FC pone las cosas en su sitio, tarde, sí, pero aún en tiempo y forma. Como dijo Blázquez, al César lo que es del César. Y te concedemos el Dorsal de Leyenda para ti, Antonio, que te lo mereces igual que los cuatro grandes que ya atesoran esta distinción. Tú siempre estuviste en paz con nosotros, Antonio, lo sé, lo sabemos, porque te conocemos. Sin embargo, el Sevilla no siempre estuvo en paz contigo. Ahora sí, hoy sí, con este Dorsal de Leyenda, te damos en nuestra Historia el lugar que te mereces».

Luís Aragonés, también tuvo unas palabras para Antonio Valero: “No he visto nunca a un equipo que haga esta serie de actos para poner en la pica a todos sus ex jugadores. Enhorabuena porque no sé de otro club que tenga estos reconocimientos con los suyos. Normalmente yo jugaba en el Betis, por eso estoy aquí. Su valía como jugador lo explican los diez años ininterrumpidos siento titular indiscutible que estuviste en el Sevilla FC. Tenía una zurda extraordinaria, era rápido, fuerte y, a veces, nos las tuvimos tiesas con él. Enhorabuena Valero por haber tenido este acto homenaje por parte tu club de toda la vida”.

Además del V Dorsal De Leyenda del Sevilla FC, Antonio Valero recibió la Medalla de Oro de la Real Federación Andaluza de Fútbol. Su vicepresidente, Pablo Lozano, le hizo entrega de este reconocimiento y le dedicó unas cariñosas palabras: «Nuestro presidente, convaleciente de una operación, quiere mucho a este Club y os manda un saludo, sumándose a este homenaje al querido Antonio. Queremos felicitar al Sevilla porque si no recordamos el pasado, no podemos construir el futuro. Esta insignia que le imponemos no sólo reconoce la historia que ha escrito Valero en el Sevilla FC. También lo ponemos como ejemplo de persona que llega de fuera, y se enamora de Andalucía y de un Club andaluz. Felicidades por escribir historia en este equipo y por ser una leyenda del fútbol andaluz».

Antonio Valero, hombre de pocas palabras y que confesó que si se hubiera tenido que ganar la vida hablando públicamente «habría pasado mucha hambre», no pudo esconder su emoción ante este homenaje, y quiso agradecer al Sevilla FC este V Dorsal de Leyenda: “Quiero agradecer a todos, al Club y a todos, este gesto. Gracias a nuestro presidente, a las autoridades que estáis aquí, a los socios del Sevilla FC, a los ex jugadores del Betis que habéis venido, a los jugadores de la actual plantilla del Sevilla, Míchel… Lo único que quiero es lo más grande para mi equipo. Soy poco hablador, así que no puedo decir más que ¡viva el Sevilla FC!”.

Twitter: @NachoMateos