Iker Casillas, de levantar la Copa del Mundo, a reclamar 3,7 millones al Oporto y la aseguradora

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Más Fútbol, Nuestros números 1

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España debuta en el Mundial 2026, y el hombre que levantó por primera vez la preciada copa dorada, Iker Casillas, vive el mismo de una forma bien distinta a aquella época dorada donde era el guardameta y capitán de la selección española más laureada, y un digno sucesor de su admirado Luis Arconada, mítico portero de la Real Sociedad y la selección española.

Atrás quedaron las paradas imposibles de Casillas, esas intervenciones claves para lograr títulos porque el gol de Iniesta no habría tenido el mismo valor sin aquella parada histórica de Iker, la historia podría haber sido seguramente igual de épica pero con un guión muy distinto. Pasaron los años y un inesperado infarto de miocardio, sufrido durante un entrenamiento con el Oporto, provocaron que el de Móstoles tuviera que adelantar su retirada del fútbol profesional para comenzar otro tipo de proyectos y una nueva vida.

Nelson Puga, médico del Oporto, y la persona en atenderle en primera instancia matizó que Casillas no tendría secuelas del episodio sufrido, aunque recalcando que era pronto para hablar de si podría seguir jugando al fútbol. Pese a todo, la realidad que ha sufrido Iker Casillas ha sido otra muy distinta, y siete años después nada volvió a ser lo mismo.

El propio Casillas ha asegurado en diversas ocasiones que sí ha tenido secuelas y que por ello reclamó al equipo portugués y a la aseguradora, Fidelidade, una compensación económica. Sí, Casillas va al gimnasio, practica pádel y otros deportes pero «no puedo correr más de 20 ó 50 metros», señaló Iker en la audiencia que se ha llevado a cabo en el Tribunal de Oporto donde igualmente reconoció que «tardé varios meses en recordar lo que era sentirse un deportista profesional».

Mientras que el club luso niega la acusación del meta madrileño, éste reclama la cantidad de 3,7 millones de euros al denunciar que el esfuerzo del entrenamiento desencadenó en el mencionado infarto de miocardio que ha dejado graves secuelas impidiendo que pudiera seguir realizando por motivos de salud, la práctica del fútbol a nivel profesional.

Tanto el Oporto como Fidelidade, la empresa aseguradora, entienden que el esfuerzo físico no tiene relación causal con el infarto. El caso está en los Tribunales desde el año 2021, y mientras que Iker Casillas reclama 3,7 millones de euros, la aseguradora mantiene que ya pagó al portero internacional 1,5 millones de euros, la cantidad máxima anual por accidentes laborales mientras que el club siguió abonando el salario del portero durante su periodo de baja.

Lo cierto es que la vida de Iker Casillas ha cambiado, tuvo que abandonar el fútbol en una retirada forzosa por el infarto de miocardio sufrido en su etapa como futbolista del Oporto, y buscó la calma en Navalacruz, pequeño pueblo de origen mediaval de apenas 193 habitantes, en la provincia de Ávila, que el meta español puso en el mapa, y al que se escapa siempre que tiene que encontrarse consigo mismo.

Se apagaron los focos, llegó el momento de afrontar la vida real, alejado de los terrenos de juego y con la mente de empresario activa para que la renta lograda no se vaya por la mala cabeza, nada que ver con el perfil empresarial de Iker Casillas. Hay cosas que no cambiaron ya que al tratarse de una figura internacional y mundial, pase lo que pase Casillas siempre es noticia. Pero con otros aires, por otros motivos y con el corazón, ese que le ‘invitó’ a dejar el fútbol, latiendo a otro ritmo…

Por: JOSÉ MIGUEL MUÑOZ @tara11iker