David Ruiz

El sufrimiento solo se pospone

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla FC ha terminado una temporada de pesadilla donde ha conseguido in extremis la salvación. Una temporada para olvidar (sí, otra vez) que parece ser la tónica habitual que perpetrará el club cada año si sigue a los mandos de los mismos. El Sevilla va en caída libre, la afición muestra su enfado, pero también su resignación y no siempre habrá tres equipos que lo hagan peor ¿Cómo podrá salir de este pozo?

La realidad que atraviesa el Sevilla FC es dura, muy negra y con un futuro desolador. Pocos en el sevillismo son optimistas y es que la situación está en el alambre. Cada año que pasa el Sevilla se quema más con el fuego y eso va mermando a una institución centenaria que, si no tira de soluciones urgentes, está destinada a bajar de categoría. Y lo peor no es el descenso, sino las consecuencias del mismo, con una deuda millonaria y causa de disolución.

Hay quienes ven el vaso medio lleno y hablan de una tercera vía que compre el club, con la vuelta de Monchi en el horizonte, pero lo cierto es que eso no será a corto plazo y cuando ocurra, si ocurre, el Sevilla podría no tener ya solución. Una vez terminada la liga la hoja de ruta de los máximos accionistas debería ser la de realizar un cónclave sevillista que no concluya hasta que la solución salga a la luz. Una solución que no beneficie a particulares, sino al club.

Porque eso es lo que parece estar más de lado en estos tiempos, la imagen y el futuro del propio Sevilla. Todo son intereses propios, todos los ataques, las amenazas, las compras y ventas que se producen tras el telón, los engaños y las traiciones…todo obedece a intereses propios que, a la larga, han herido de muerte al club de sus vidas. La solución se encontrará cuando todos entiendan qué es lo que más se está dañando y, por tanto, socorrerlo.

Los del vaso medio vacío saben que los dirigentes, que tienen la sartén por el mango, dejarán correr las aguas un par de meses sin hacer ruidos, cortarán algunas cabezas populistas como la del psicólogo y, quizá, la de Víctor Orta y luego vendrán con un argumento renovador de cero autocrítica que la afición comprará con resignación. Maniobra Lampedussiana que solo pospondrá lo inevitable, un sufrimiento que no parece tener fin y que se volverá a repetir.