
De mal en peor si aún es posible hacerlo peor de lo que ya lo está haciendo este Sevilla FC en una temporada para olvidar y que ojalá no haya que recordarla por consumarse un descenso con el que cada vez coquetea más.
Real Oviedo: Aarón Escandell, Nacho Vidal, Dani Calvo, Bailly, Javi López (Rahim, minuto 84), Sibo (Colombatto, minuto 59), Fonseca, Thiago Fernández (Cazorla, minuto 72), Ilyas, Alberto Reina (Hassan, minuto 72) y Fede Viñas (Borbas, minuto 59).
Sevilla FC: Vlachodimos, Carmona (Castrín, minuto 46), Nianzou, Kike Salas, Oso (Isaac Romero, minuto 72), Gudelj, Mendy (Suazo, minuto 72), Sow (Manu Bueno, minuto 46), Juanlu, Vargas (Ejuke, minuto 79) y Akor Adams.
Goles: 1-0, minuto 31: Fede Viñas.
Árbitro: Hernández Hernández, canario. Roja para Nianzou. Amarillas para Fede Viñas, Carmona, Javi López, Kike Salas, Manu Bueno, Bailly, Ilyas y Fonseca.
Al actual Sevilla FC no le sale bien ni aquello de a entrenador nuevo victoria segura. Y es que el cúmulo de despropósitos que sigue acumulando le están dejando en una situación alarmante y cada vez más peligrosa, hasta el punto que comienza a coquetear seriamente con el descenso, algo impensable hace meses, y que tras la reacción de los equipos de la zona baja y el pésimo bagaje de los nervionenses le hacen ser presa fácil.
El cambio de entrenador no ha servido prácticamente para nada, ni aires nuevos ni nada que invite a ser optimistas de cara a estas finales que quedan por disputar en este último tramo de La Liga. La incógnita está en saber si el Sevilla será capaz de sobrevivir a tanta tensión, obligación y responsabilidad ahora que la soga está cada vez más apretada al cuello de un Sevilla que ni está ni lo peor de todo, ni se le espera.
En el Nuevo Carlos Tartiere se vio un Sevilla sin empaque, sin ganas ni recursos, un equipo asustado, con miedo y sin ser capaz de dar dos toques seguidos, algo que al menos no pasaba con Almeyda. Hay quien también hablará del árbitro, Del Cerro Grande, y de algunas decisiones que seguirán dando que hablar, pero lo que está claro es que si el Sevilla FC está donde está es por sus propios errores y nada que ver con errores ajenas y sí propios.
Decisiones que pueden ser tenidas en cuenta pero de forma puntual y nunca como excusa a un Sevilla Fútbol Club herido y muy tocado. Por si todo esto fuera poco, Fede Viñas hizo el uno a cero, a la postre definitivo, en gran parte por una defensa flojita, por repetir los errores de siempre y por su poca capacidad de reacción. La segunda mitad siguió en la misma tónica que la primera, es decir, sin ritmo, sin nada que aportar y sin tocar a la meta rival. Si no lo había hecho antes con once, imagínense la reacción al tener uno menos por la expulsión de Nianzou.
Sí, Nianzou se cargó el partido pero no fue el único culpable de la paupérrima imagen ofrecida en tierras asturianas. Las ocasiones más claras siguieron siendo del Oviedo a pesar de que el entrenador nuevo buscó la reacción con los cambios, algo que no llegó. De ahí al final no pasó nada, y eso esto peor, nada de nada. Ahora lo dicho, hablarán del árbitro, de sus decisiones, pero que no le engañen, aquí el único culpable es y seguirá siendo los que mandan y lo que han convertido en apenas unos años un equipo campeón en uno mediocre.
Que Dios reparta suerte…
Por: JOSÉ MIGUEL MUÑOZ @tara11iker
Foto: Edu Alonso – EFE (As)




















