El fútbol salda la deuda que tenía con el Betis

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Real Betis

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El fútbol tenía una deuda con el Real Betis y anoche ante el Valencia la saldó. Con todo cuesta arriba , perdiendo (0-1) ante un equipo inferior a los béticos, el Betis fue capaz de tirar de heroica.

REAL BETIS (2): Casto; Isidoro, Mario, Dorado, Nacho; Pozuelo (Ezequiel, 75), Beñat, Iriney, Pereira (Juanma, 80); Rubén Castro y Santa Cruz (Jorge Molina, 75).

VALENCIA CF (1): Diego Alves; Barragán, Dealbert, Víctor Ruiz, Mathieu; Tino Costa (Albelda, 83), Topal; Pablo Hernández, Jonás (Parejo, 76), Feghouli; y Soldado (Aduriz, 87).

GOLES: 0-1: Min. 65, Dorado en propia meta. 1-1: Min. 91, Rubén Castro. 2-1: Min. 94, Rubén Castro.

Árbitro: Miguel Ángel Pérez Lasa, vasco. Amonestó a Mario, Pereira y Rubén Castro por parte del Betis; y a los visitantes Tino Costa, Soldado y Barragán.

NUMBER 1 DEL REAL BETIS: Rubén Castro.

Ya le tocaba al Betis celebrar una victoria. Ya le tocaba a la afición verdiblanca poder gritar ¡¡¡goooollll!!! a los cuatro vientos. Ya le tocaba a Pepe Mel, profesional ejemplar, soltar la tensión de todas estas semanas. Y lo hizo cuando más cuesta arriba lo tenía, cuando parecía que una vez más la diosa fortuna le iba a dar la espalda para quitarle lo que se había ganado en el terreno de juego.

Pero fue entonces cuando apareció el duende, el de las primeras jornadas, el de un Rubén Castro que tras recuperar el gol después de siete jornadas sin anotar, volvió a marcar por partida doble para ser como en las dos primeras jornadas de Liga el referente goleador de este equipo que tan poco había logrado en las últimas jornadas a pesar de haberlo intentado por activa y por pasiva.

No se vio el mejor Betis en la primera mitad aunque como siempre lo intentaba con más ganas que fortuna. Enfrente, un Valencia grande que llegaba de caer en la Champions League ante el Chelsea, muy tocado pero con el peligro que

siempre ofrecen equipos de ese potencial. Aún así, no se veía un equipo ché fuerte, todo lo contrario, era el equipo de Mel el que mandaba, el que lo buscaba, el que creaba…

Era un partido de cero a cero, con un Betis con empuje y un Valencia falto del mordiente necesario de los equipos de su Liga. Pese a todo, la fortuna le volvía a ser esquiva al equipo verdiblanco que en un rebote veía como se adelantaba el Valencia en el marcador con un tanto en propia puerta de Dorado. Aparecían nuevamente los fantasmas, las dudas, la mirada perdida en la lluviosa noche en busca de una explicación a lo inexplicable.

Pero el Betis había cambiado esta vez el guión. Sabía lo que había en juego, como el líder de las primeras jornadas podía verse inmerso por primera vez en puestos de descenso, y entonces apareció la magia; entonces apareció Rubén Castro, primero para cabecear cuando se cumplía el minuto 90 un centro medido y perfecto adelantándose a la defensa rival, y posteriormente para el éxtasis culminando un pase de genio de Juanma y colocar el balón donde el meta Diego Alves sólo podía llegar con la mirada.

Era el dos a uno, la fiesta, el tanto de la justicia, el premio final a un equipo que ha sabido mostrarse entero incluso después de sumar un sólo punto de los últimos treinta. Se rompía la racha, el Betis vivía la historia contraria a los días de la Real Sociedad y Osasuna. Esta vez le tocaba a él saborear una victoria in extremis. El Benito Villamarín era una fiesta, la afición explotaba de júbilo y la plantilla demostraba la unión que reina en este vestuario con un abrazo emotivo entre Pepe Mel y sus jugadores. El Betis volvía a ganar después de diez jornadas. Y con esa victoria, el fútbol saldaba la deuda que tenía con Pepe Mel y su Betis.

Twitter: @tara11ara

Fotos: @perezventana