Estimado señor Dios

Escrito por Jose Joaquin Solis. Creado en Number1 opina, Real Betis

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Cielo Dios

Coherencia, proyecto, eficacia, son palabras, entre otras, que bien gustaría se implantaran en este Real Betis. Deseos son para 2.015.

Es tiempo de pedir cosas a los Reyes Magos, que no a Dios, pero ocurre que al día de hoy los estudios religiosos lo ponen todo tan en duda, que se discute que fueran reyes, magos, e incluso sólo tres. Del nacimiento de Cristo incluso hay quienes teorizan que no fue en un establo, sino en alguna habitación de huéspedes. Los evangelios apócrifos, incluso, añadieron gatos y perros a la pequeña colonia de animales que vieron nacer a alguien que cambió el mundo, sea el mesías o no, pero fue suprimido porque en la Edad Media se atribuyó a gatos, sobre todo, como demonios causante de las tantas y tantas pestes, en vez de mirar un poco a su propia falta de higiene. No tengo mal alguno, se lo aseguro, y dispongo de tres felinos y dos cánidos realmente adorables. Debido a que uno no sabe bien a quién pedir, al menos se entiende que el Omnipotente es uno solo y, aunque también se duda de él, en el mundo latino somos más propensos al anti catolicismo que a negar la existencia de algo que pudo crear el mundo, ya sea de forma científica, o como quien saca conejo de chistera en seis días.

Un sacerdote de la barriada de San Jerónimo, hace años ya, no se cortó una vez en afirmar que Dios era del Betis, o al menos lo protege, porque razones no han faltado para cerrar esto si no fuera por la relevancia que tiene, viendo además que determinadas cosa no tocan fondo por mucho que uno lo piense. Y eso que cuando lo dijo nada de esto que ha pasado siquiera lo imaginaba. Si Lopera fuera ateo, de seguro que preguntaría en su día, “¿Dónde estaba el altísimo en el 92?”, y otras por el estilo propias de su cabeza.

Sin embargo, al margen de todo esto, te queda por dentro pensar que, si tienes ganas de pedir algo a alguien, por el Betis no te queda otra que mirar arriba, porque de los mortales que han dirigido la nave poco queda donde buscar para encontrar un mínimo de eficacia a la hora de poner en buen rumbo aunque sea una maldita vela de este barco. Es por ello que, tras algunos años, no me quede otra que pedir al Padre que por favor encauce a este Betis sin rumbo para llevarlo donde se merece. Quienes más creen en Dios que nadie son los primeros que no cesan en interponer recursos para no dar con sus huesos en la cárcel, así es, o que no les caiga una condena económica que les suponga quedar bajo un puente tocando la flauta; quizá ellos sean quienes más recen, pero para sí, no para el club, aunque si en un momento dado lo que al final se plantea, como se ve, es una negociación, es posible que todos salgamos ganando aunque mi orgullo me pida ver a más de uno entre rejas.

Para el Betis de hoy, coherencia, ésa gran desconocida que echo de menos cada vez que a alguien se le ocurre algo desde la poltrona; un poco de sentido común a la hora de tomar una decisión, sin que parezca que han elegido según como caiga una moneda o por agradar a un gentío triste, deseoso de algo que pase con tal de ilusionarse, o un líder al que adorar. Algún rumbo directo que tomar, sea cual fuere, que permita pensar que saben lo que hacen, y una autoexigencia que haga mirar de otra forma esa complacencia con la que se gustan a la hora de llorar cuando afirman que tienen las manos atadas.

Dejó entrever Benedicto XVI que uno de los de Oriente era andaluz. Bueno, pues a Dios y a ése, a ver quién escucha.

Feliz 2.015, viva el Betis.

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