Honrando a Robert Graves

Escrito por Jose Joaquin Solis. Creado en Number1 opina, Real Betis

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De cómo la historia del Betis se plaga de presidentes ineptos que acaban o acabarán siendo Historia del ciclo más triste jamás vivido.

Es el Betis algo tan extraño que incluso sintiendo pena, ni siquiera es la pena típica que te da de quien no le deseas nada malo o incluso de quien te compadeces. Lo que le ocurre es una sucesión de tristezas tan continua que a poco que se use la coherencia ya pensamos que se opera bien. Sólo es cuestión de ver cualquier partido para masticar si cabe el deseo de la gente por aplaudir cualquier cosa, a ver si de una santa vez cambia una dinámica decadente que apenas cesa.

Dícese que Alexis es lo único que habla, o hablaba, debido a que lo que está haciendo hasta el momento, al menos, no roza el esperpento como su predecesor. Tal es así que, entre que los Consejeros se dan cuenta y el periodo vacacional, casi que es el canario lo único que salta a la vista en lo institucional hasta que hoy mismo saltó el amigo Platas en una entrevista. A determinadas personas, más que calificarlas, basta con dejarlas expresarse para que ellas mismas se llenen de gloria sin que sea necesaria la más mínima opinión (favorable o no). Es más, si a Maíto nos diera por criticarlo en exceso, daría hasta pena, una muy parecida a la que me refería antes, por ser demasiado agresivo con quien se cae por su propio pie. No es muy justo considerarlo la versión licenciada de Pepe León, pero si hubiese que compararlo con algo casi igual de triste sería con semejante caballero.

A lo largo de estos años han pasado una buena pila de presidentes, demasiados, en una dinámica que casi responde más a un banquillo del terreno de juego que a un sillón de palco. Desde que el de Jabugo se sentó para dirigir, fuese presidente o no, la poltrona se ha movido como los césares de la novela Yo Claudio, que fueron siendo asesinados uno a uno a base de comida envenenada o puñaladas a diestro y siniestro. A los militares y nobles de la época les aburría eso de la estabilidad, aunque, eso sí, que el Tonto fuese lo mejor de entre tanta mediocridad ya denotaba la caída de un Imperio que a la postre desapareció.

Y no, no es Domínguez Platas lo más potable de entre tanta porquería, es sencillamente que la novela de Graves no ha concluído, porque la mediocridad no cesa. Su resistencia a irse es una mezcla de que él mismo no quiere y el que le estén diciendo que no se marche, porque apenas nadie  quiere ocupar la plaza vacante. Fue al final Claudio, vitoreado entre soldados borrachos, quien fue aupado con la sangre aún caliente de Calígula desparramada por los suelos del circo.

Cada vez que habla Maíto sube la prima de riesgo o el precio del combustible. Claro que el Betis no va a desaparecer, el problema es en el estado que lo vais a dejar; que el Cádiz anda por segunda B presumiendo de tener más de diez mil socios. ¿Nos ocurrirá a nosotros lo mismo?

Twitter: JOSÉ JOAQUÍN SOLÍS @betis_com_es