Pongan un Juzgado en el Villamarín

Escrito por Jose Joaquin Solis. Creado en Number1 opina, Real Betis

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Estadio Benito Villamarín

Tanto entramado judicial, entre lo que se encuentra y lo que se busca, más nos valdría un Juez propio en las instalaciones del Estadio.

Por: JOSÉ JOAQUÍN SOLÍS

Miedo me da el dicho que termina con el “…y ella sola se murió”, con la cantidad de entramados que tiene este club y la no menos de pretendientes que quieren apoderarse de él. Son tantas las cosas que están pasando que uno ya no sabe ni cómo vamos a terminar, porque decía Domínguez Platas que no había que preocuparse por el futuro del Betis, pero, madre, ¿cómo vamos a quedar?.

Delata al menos, en lo moral, que quienes no hacen más que retrasar las fechas de un juicio es porque no desean ponerse ante el juez y lo que pueda dictaminar. Como poco, querer forzar un poco las cosas sobre una negociación para terminar con esto de una vez y estrecharse todos la mano es lo que buscan los imputados,  ésos que  aman tanto al Betis desde fuera acusando a los que están de hacerlo todo fatal, como si su gestión fuese ejemplar. De fondo, un club al que amenaza el ostracismo de estar subiendo y bajando hasta que tanto juicio pendiente se vaya produciendo. Sin embargo, no deja de ser sorprendente que ya Manuel Castaño haya llevado a sus hijos a la última Asamblea porque ya da por hecho que saldrá culpable del juicio del Concurso. Del mismo modo, el propio Castaño y Lopera, no hacen más que mantener contactos informales para llegar a un ansiado acuerdo que termine con esta agonía. Toda vez que el juicio declare como culpable en el Concurso a los presuntos, por mucho que recurran, no volverán al Betis nunca más. Y suponiendo que todo sea así, ¿alguien piensa que se levantarán las medidas cautelares? Ni siquiera quienes más lo desean lo contemplan ya.

Como todo esto no es poco, Rubén Castro está de bajón por lo que se le puede venir encima. El que el Betis no aplique a sus jugadores un código de disciplina sobre salidas nocturnas le ha pasado factura al mejor de la plantilla. Ya con más de treinta años, tiene que correr como cuando se le fichó, depende de él una buena parte de la marcha de una plantilla llena de carencias y encima la cabeza no la tiene en su sitio cuando otro juez ha visto un par de delitos presuntamente cometidos por el delantero. Uno de ellos, de amenazas, reconocidos  por él mismo. Nunca pasa nada hasta que pasa, pero en este club todos los jugadores hacen casi lo que quieren salvo que ellos mismos se repriman por conciencia. Por la razón que sea, sin eximir la torpeza, ya deberían algunos dejar de pensar que su capa es un sayo, del mismo modo que un club con dirigentes responsables deberían controlar mucho más la vida de sus deportistas, a razón de lo mucho que cobran, y sobre todo, cuando las consecuencias del libertinaje llevan a estos lodos.

Del supuesto amaño de partidos tampoco nos libramos. No sólo los tenemos en la plantilla, es que además los fichamos ya metidos en el tema judicial, caso de Rodas; parece que nos gustan los problemas, porque al parecer no tenemos los suficientes. Eso sí, a mí no me vale que a los jugadores se les juzgue por su calidad. Rubén Castro es un crío inocente mientras que Figueras ya es un vendido. Habrá que creer en la justicia tanto si gusta como si no, y en esta vez, me da, que quienes queremos jugadores tranquilos en el campo vamos a estar bastante preocupados por el tema.

Por último, la hipocresía social. El Betis es un magnífico trasero al que patear por parte de los organismos. Tenemos muy poca defensa siendo un club que debería ostentar más representatividad. Si a eso añadimos que una tropa de mamarrachos cantan pensando en la cabeza que le cuelga entre las piernas en vez de la que tienen entre los hombros, pueden imaginarse la preocupación que sienten por el Betis cuando graznan semejantes majaderías que, probablemente, ni siquiera sepan qué significan. De hecho, incluso alguna mujer ha sido vista entre semejantes trompeteros. El que cierren gol sur es completamente injusto para quienes van de buen rollo por la vida. El que haya gente con ganas de liarla en cualquier parte, también. Ser bético no te da derecho a convertir la casa donde vas en una tasca de mala muerte, por no decir un prostíbulo.  Para rematar la faena, un periodista al que se le nota su edad un poco más de la cuenta, suelta un injustísimo artículo en agradecimiento a que algún pariente suyo trabaja en el club.

¿Alguien da más? Quizá haga falta que parte de los juzgados se trasladen al Estadio. Al menos, un coste importante en comunicaciones se ahorra uno. Pobre Betis.