Real Betis -1- Málaga -2- Calderón sueña y Schuster le devuelve a la tierra

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Real Betis

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Jorge Molina Real Betis-Málaga

EL Betis acarició el sueño ante el Málaga pero lo tiró por tierra en apenas cuatro minutos, los que tardó el conjunto de la Costa del Sol para hacer dos goles y dejar a los de Heliópolis… en Segunda.

REAL BETIS: Adán, Juanfran, Paulao, Jordi Figueras, Chica (Braian Rodríguez, m.85), Lolo Reyes, N’Diaye, Baptistao (Vadillo, m.82), Jorge Molina (Nono, m.78), Juan Carlos y Rubén Castro.

MÁLAGA: Caballero, Jesús Gámez, Sergio Sánchez, Flavio, Antunes (Eliseu, m.79), Camacho, Darder, Samu (Juanmi, m.72), Portillo (Rescaldani, m.61), Amrabat y Roque Santa Cruz.

ÁRBITRO: Mateu Lahoz, valenciano. Amarillas para Ndiaye, Flavio, Antunes, Juanfran, Amrabat, Roque Santa Cruz, Sergio Sánchez, Juanmi y Camacho.

GOLES: 1-0. Min. 30. Lolo Reyes; 1-1. Min. 83. Juanmi; 1-2. Min. 87: Darder.

NUMBER 1 DEL REAL BETIS: Lolo Reyes.

Lo tuvo el Betis pero no pudo ser una vez más, y eso que lo acarició durante ochenta y tres minutos de partido, el tiempo que tardó el Málaga en empatar y noquear las ilusiones de los verdiblancos que en esta ocasión se hicieron al menos merecedores de un resultado mejor. No comenzaron las cosas bien para los de Calderón que no terminaban de entrar en el partido ante un Málaga que tampoco se estiraba en exceso.

Pero a medida que fueron pasando los minutos, el Betis fue entrando en juego y creando ocasiones que comenzaban a inquietar a Willy Caballero. Todo hasta que a la media hora de partido, un rechace se pasea por la frontal del área para que Lolo Reyes haga el amago de pegarle al balón y así aprovechar el espacio que le dejó la defensa malawiano y golpear con dureza junto al palo.

Parece que Caballero detendrá sin problemas, peor el meta falla, el agua, el efecto, o simplemente la diosa fortuna que le dio la espalda al portero argentino para acercar al Betis al sueño, al milagro de la salvación en una jornada donde era vital ganar para quedarse a tiro de un apretado grupo que lucha por no meterse en la zona baja de la clasificación.

La fortuna sí se aliaba con el Betis, que en ese instante desconocía que luego se la jugaría para dejarle al borde del descenso y de una Segunda división que ya le habla de tú y cara a cara. La grada se las prometía muy felices hasta que el Málaga comenzaba a estirarse. Schuster acertaba con los cambios y su equipo lo agradecía con jugada tras jugada de ataque que comenzaban a dar trabajo a Adán.

Y tanto va el cántaro a la fuente que al final… se rompe. A falta de siete minutos para la conclusión, Juanmi, que apenas había entrado unos minutos antes, se encargaba de poner una igualada que al Málaga le daba vida y le permitía respirar y que a los verdiblancos no les valía para prácticamente nada. Pero si esto ya ahogaba a los de Calderón, lo que vino luego fue mucho peor.

Un nuevo tanto, 1-2 que sentenciaba y le daba al Betis el pasaporte con billete incluido (sólo de ida) a Segunda, donde tendrá que recordar aquel año maravilloso con Pepe Mel que sirvió para comenzar a fabricar el nuevo Betis, éste que poco después y por sus propios errores ha vuelto a cometer los errores del pasado. El Betis pudo empatar por medio de un penalti y así al menos maquillar o alargar la agonía.

Pero ni por esas, el penalti cometido sobre N’Diaye se encargaba de lanzarlo el especialista Rubén Castro, pero su lanzamiento se estrellaba, junto a las ilusiones de los béticos que llenaron el Benito Villamarín, contra el larguero de la portería de Willy Caballero; y con ese larguero se estrellaron también los sueños, esos que durante más de ochenta minutos habían dejado al Betis cerca del sueño.

Un penalti, como en aquella recordada noche europea ante su gran rival, el Sevilla, dejaba al Betis otra vez sin su preciado tesoro. Hay que pensar en el futuro, y ese futuro parece, aunque no matemáticamente, que está cada vez más claro en Segunda división.

Twitter: @tara11ara