David Ruiz

Balance del Sevilla en 2017: En busca de una nueva identidad

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla ha culminado el año de forma negativa. Las malas sensaciones en su juego le han costado el puesto a Eduardo Berizzo y ahora el devenir de la mano de su nuevo técnico, Vincenzo Montella, es una incógnita. 2017 fue testigo de una oportunidad perdida. Un Sevilla que prometía ser exitoso, pero que solo pudo conseguir sus objetivos sin tocar plata. Repasamos un año de altos y bajos en el club nervionense.

El Sevilla comenzó el 2017 de la mejor forma posible, pues su final de 2016 fue inmenso. Tenía un segundo puesto que, sin embargo, no iba a ser capaz de mantener. Influirían muchos factores. La eliminación en Copa ante el Real Madrid desencadenaría una serie de hechos alrededor de la figura de Sergio Ramos que iba a afectar de lleno a la afición sevillista. Club y afición se enzarzaron en una disputa que provocó una escisión que el equipo iba a notar.

En Champions tenía todo en su mano para hacer historia, pero se quedó en la orilla. Le tocó el Leicester, el rival más asequible de todos, pero lo que pudo ser una goleada en el Sánchez Pizjuán acabaría siendo una pesadilla en Inglaterra. Fue aquella eliminación la que supuso un punto de inflexión evidente. El Sevilla no iba a levantar cabeza y no iba a mantener el pulso como lo hiciera en el primer tramo de la temporada con los grandes. En plena vorágine negativa, llegaba la peor: la marcha de Monchi.

El equipo poco a poco se le iría cayendo a Jorge Sampaoli, pese a que todo hacía indicar que la temporada hacía presagiar éxitos rotundos. Consiguió mantenerse arriba en Liga gracias a los resultados, pero se juego cada vez era más pobre. De hecho, el Atlético de Madrid consiguió darle caza y tiró por tierra los 10 puntos de ventaja que le mantenían en la tercera plaza. Finalmente, tuvo que sufrir para conseguir de manera certera la cuarta plaza. Con todo ello, el objetivo se cumplió. No se tocó plata como en años anteriores, pero se consiguieron récords y pelear con los mastodontes de la Liga.

El verano iba a volver a ser convulso. Sampaoli se marchó a Argentina, Monchi a la Roma y Vitolo al Atlético de Madrid. El caso del canario enfadó mucho a la afición y generó consecuencias en el consejo sevillista. José María del Nido Carrasco presentó su dimisión. Óscar Arias, el nuevo director deportivo, amansó las aguas con fichajes. Llegó Berizzo para entrenar al nuevo Sevilla y tras él hombres como Banega, Muriel, Nolito o el más que esperado Jesús Navas. El verano acabó con dudas en la planificación, pero el Sevilla comenzó a temporada con resultados bastante positivos.

Se clasificó «in extremis» para Champions tras superar la previa ante el Basaksehir y pudo afrontar el inicio con una tranquilidad que, sin embargo, no iba a durar mucho. A las pocas semanas de arrancar, se veía que algo no iba bien en el equipo de Eduardo Berizzo. La idea del entrenador no terminaba de cuajar, sus rotaciones fueron muy criticadas. Al igual que el estado de forma de algunos jugadores. En Champions tuvo un grupo, a priori, sencillo, pero sufrió. Comenzó a denotar en determinados partidos una falta de trabajo defensivo alarmante que desesperaría a parte de la afición. El Sevilla ganaba, pero cuando perdía lo hacía con ausencia de todo.

Descalabros en Moscú, Valencia y, posteriormente, en el Bernabéu le acabarían costando el puesto a un Berizzo que no supo reconducir una situación difícil a todos los niveles. El vestuario no parecía estar en todas con él, no parecía entenderle. N´Zonzi fue apartado por indisciplina y todo enturbió más aún unas aguas que ya se vislumbraban desde semanas antes de su destitución que eran negras. El argentino hizo pública una enfermedad cancerígena que unió a todo el mundo del fútbol, incluso al sevillismo entorno a la figura de su entrenador. Pero no fue suficiente para afrontar mejorías deportivas.

Las remontadas del último mes no hacían más que esconder las lagunas de un equipo que no transmitía nada. El equipo solo salía a flote gracias a la épica y ante ello, la directiva sevillista puso fin a la trayectoria del técnico argentino en el club. Así acababa el año para los nervionenses. Con derrotas y malas sensaciones, con la marcha de su entrenador y con un interrogante en su devenir. Lo positivo se encuentra en la clasificación en la tres competiciones: quinto en Liga, en octavos de Champions y en octavos de Copa del Rey (eliminó al Cartagena). Está por ver si ahora, con la llegada de Montella, el nuevo entrenador, y los aires de 2018, este Sevilla vuelve a ser lo que siempre ha sido.

Texto: David Ruiz @davidrm19

Foto: QUICO PÉREZ VENTANA @perezventana