«Los de colorado son los nuestros»

Escrito por Juan Medrano. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

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Han pasado veinte años de aquel 6 de febrero del 1993 cuando en el estadio de Riazor quedó para el recuerdo el célebre episodio en el cual  Carlos Salvador Bilardo gritaba a Domingo Pérez la palabra “pisalo”, después de atender primero a un contrario despreocupándose del futbolista que formaba parte de su equipo.

La mayoría de los aficionados en su memoria guarda esa expresión, sin embargo, personalmente me marcó la lección que el técnico argentino intentaba inculcar donde primero estaba la preocupación por atender y cuidar lo nuestro. No podemos caer en el error de abandonar o menospreciar a aquel que defiende el escudo del Sevilla FC. Observo desde hace un tiempo una forma de actuar en nuestra ciudad, iniciada por cierto sector del periodismo local, donde predomina por encima de todo una falta de respeto hacia ciertos componentes del club.

No debemos confundir las críticas con insultos o burlas que no están en consonancia con la categoría demostrada por una afición centenaria. Si analizamos la situación actual de la entidad es fácil reconocer que encontramos asuntos tanto deportivos como económicos donde la intervención y modo de proceder no son los correctos  ni adecuados por parte de consejeros o futbolistas. Existen cuestiones que el sevillismo no puede dejar pasar por alto, teniendo la obligación de emitir un juicio y dar su valoración pero desde una perspectiva donde prevalezca la cordura y sensatez.

La afición se siente decepcionada en las últimas temporadas con la planificación deportiva, no se entiende ciertos fichajes y la poca aportación de la cantera. Desde hace varias temporadas se tiene la sensación que es necesario volver a construir una plantilla sólida donde se conjuguen madurez y juventud. El club ha aprovechado la coyuntura para contratar un entrenador que se encuentra capacitado para desarrollar la misión de cimentar y esculpir este nuevo conjunto que partiendo desde cero vuelva a ilusionar. Desde mi punto de vista, el técnico es parte fundamental en el proyecto, el éxito de Monchi no se comprende sin Caparros verdadero arquitecto de aquel plantel. Una vez dado el primer paso es imprescindible continuar con las líneas maestras  de principio de siglo basada en la austeridad y en vender para crecer.


La grada no concibe la falta de aptitud y actitud de algunos componentes de la plantilla que no justifican su contratación. Faltan razonamientos coherentes para documentar que canteranos que consiguieron dos títulos de Copa del Rey no tengan cabida en este grupo, teniendo que emigrar a otros lugares donde encuentran el apoyo y desarrollan todo su potencial. Mientras comprobamos la falta de aclimatación y adaptación de algunas de las adquisiciones realizadas que no demuestran los argumentos que avalaban su fichaje por parte de la Secretaría Técnica. También soy partidario y defiendo la teoría que el verdadero fondo de inversión del Sevilla FC está en La Cisneros Palacios no en Doyen Group.

Si bien, es necesario tener en cuenta que estas apreciaciones realizadas en estas líneas no es motivo suficiente para justificar hechos como el ocurrido con Baba Diawara en la red social twitter. No es de sentido común mofarse de la forma que se hizo de un futbolista que pertenece a nuestra entidad. Una cosa es criticar de forma constructiva en el momento justo y otra muy distinta realizar desconsideraciones de mal gusto.

La afición de Nervión es soberana y no debe caer en la trampa que otros colocan. Recordando siempre la lección que Carlos Salvador Bilardo intento dar a Domingo Pérez, no quedándose solo con el “písalo” y si con la frase importante: “los colorados son los nuestros”. Siendo los primeros que defenderemos porque de sus actuaciones dependen nuestros triunfos y una vez finalizada la temporada llegará la hora de hacer balance y pedir responsabilidades  a cada uno en su justa medida.

Twitter: @jumema1972