No se trata más que de fútbol

Escrito por Rafael Sarmiento. Creado en Number1 opina, Sevilla FC

Tagged: , ,

Con la derrota de anoche, el Sevilla ha destrozado todas sus aspiraciones para esta temporada. Y no sólo eso. Da la sensación también de que se han apagado los últimos rescoldos de aquello que nos hizo tan grandes y que tanta gloria nos dio. Es algo que me entristece y me cabrea a partes iguales, pero no perdamos la perspectiva. No se trata más que de fútbol.


Un buen número de aficionados sevillistas señalan las cabezas de Del Nido y Monchi como culpables de lo ocurrido. Yo no pienso así, pero eso no quiere decir que no sea verdad. Por mucho que mi opinión difiera, es posible que el problema esté en ellos dos. Igual estoy equivocado, vienen otros, lo hacen mucho mejor y nos devuelven a esos cielos de hace cinco años. Pero no hagamos de ese debate una cruzada. No merece la pena. No se trata más que de fútbol. En la vida hay cosas más importantes en las que emplear tantas energías.

Anoche, el Sevilla fue derrotado por el Betis. No fue la primera vez, ni mucho menos. Ni será la última. Claro que eso es lo que pasa cuando un grupo de jugadores le echa bemoles al asunto y los otros no. Nos ha ocurrido muchas veces este año. Demasiadas. La actitud de los jugadores del Sevilla irrita, indigna, cabrea, enerva… pónganle el verbo que deseen. Yo creo intensamente que el problema está en el vestuario y que son ellos los grandes responsables de este desaguisado. Pero tampoco es para tirar piedras contra un autobús. No perdamos la cordura, que no se trata más que de fútbol.

Y, sí, es cierto que a esos jugadores los trajeron aquellos dos del principio. Y que si los jugadores son culpables, esos otros dos son los responsables. Y que la planificación fue horrible. Y que hace años que se llevan haciendo muchas cosas mal. Y que esto se veía venir. Y que cada año vamos un poco a peor. Y que en la última década hubo cinco años de crecimiento y otros cinco de todo lo contrario.


Y… ¿qué quieren que les diga? Todo esto es matizable y opinable, pero no deja de ser cierto en sus grandes rasgos. Pero que no se trata más que de fútbol. Que esto no nos puede condicionar la vida del modo en que parece que lo hace con algunos.

He de reconocer que anoche sentí vergüenza. Vergüenza de ver a mi equipo arrastrándose. Vergüenza de que una plantilla inferior nos doblegase con sus armas, con las que tienen, con las que se defienden y logran sus resultados. Vergüenza de que futbolistas caros y muy bien pagados no fuesen capaces de imponerse a otros mucho más sencillos. Muchísimo más sencillos. Como tantas otras veces a lo largo de este nefasto año. Sí, es cierto, sentí esa vergüenza. Pero fue una vergüenza relativa, pasajera, dominable. Y reparable. Una buena temporada el próximo año me la hará olvidar.

Sin embargo, también sentí otra mucho más fuerte. Mucho más difícil de dejar atrás. La que me dio el ver cómo algunos de mis compañeros de afición, algunos de esos que dicen ser sevillista como lo soy yo, apedreaban el autobús del equipo cuando se dirigía de vuelta al hotel de concentración. Eso sí que me dio vergüenza. Vergüenza de que pueda haber alguien que me relacione con ellos por el hecho de ser también sevillista.

Yo no soy como ellos, por muy sevillista que seamos todos. Y no lo soy porque, para mí, esto no es más que fútbol. No merece la pena llevarlo más allá.

Twitter: @Ravesen_