David Ruiz

Sevilla FC 1 – 2 Athletic Club – Los penaltis sonríen al campeón

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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Partido monumental el disputado esta noche entre Sevilla FC y Athletic Club. Tuvo de todo: emoción, goles, intensidad. Los penaltis resolvieron la eliminatoria para los de Nervión, pero los vascos hicieron méritos de sobre en un enfrentamiento inolvidable. El idilio del conjunto sevillista con la Europa League continúa.

SEVILLA FC: David Soria; Mariano (Coke min. 99), Rami, Kolo, Escudero; Krychowiak, N’Zonzi; Vitolo, Iborra (Cristóforo min. 66), Krohn-Dehli (Konoplyanka min. 50); Gameiro

ATHLETIC: Herrerin, De Marcos, Etxeita, Bóveda (Iturraspe min. 60´), Balenziaga, Beñat, San José, Susaeta, R.Garcia, Lekue (Muniaín min. 53´) y Aduriz (Borja Viguera min. 70)

GOLES: .0-1 Aduriz (min. 56), 1-1 Gameiro (min. 58), Raúl García (min. 79)

ÁRBITRO: Damir Skomina (Eslovenia). Mostró amarillas a  Bóveda (min. 28′), San José (min. 64′), Balenziaga (min. 73′),  Ramí (85′), Borja Viguera (min. 85), Muniain (min. 94), De Marcos (min. 101), Etxeita (min. 105), N´Zonzi (min. 105), Coke (min. 113), Konoplyanka (min. 115)

INCIDENCIAS: Ramón Sánchez Pizjuán ante 38.567 espectadores

NUMBER 1 DEL SEVILLA: Escudero

El ritmo fue alto desde el primer minuto. Con un Sevilla intenso y un Athletic que avisó con un disparo de Aduriz que Kolo salvaba milagrosamente. Ambos equipos sabían lo que estaba en juego. Era un intercambio de golpes. Ramí tuvo el primer tanto para los sevillistas tras un centro de Krohn-Dehli por banda derecha, pero se marchaba alto.

El partido se equilibró con el paso de los minutos. La batalla en los balones divididos era enorme. El Athletic quería sumar posesiones largas, pero el Sevilla se mantenía bien ordenado e intenso en el robo. Los locales jugaban con el marcador y también buscaban posesiones seguras. Sin Banega en el once sevillista, Krohn-Dehli y N´Zonzi se encomendaron la tarea organizativa.

No tenía un dominador claro el partido. Ambos equipos buscaban intercambiar tramos de repliegue y contragolpe con ataques posicionales. El resultado se traducía en una igualdad máxima en la que se disputaba cada centímetro del verde del Sánchez Pizjuán. Al Sevilla le valía, pero el Athletic no desistía. Demostraba su carácter vasco a base de empuje y verticalidad.

La primera parte finalizaba bajo ese equilibrio táctico que ambos entrenadores habían dispuesto. Los vascos acabaron más enteros, buscando en el centro lateral su mejor opción de llegada a la meta sevillista. Los de Emery estaban serios, sólidos en líneas generales y asumiendo a la perfección la ventaja obtenida en la ida. Solo faltaban 45 minutos para ver recompensado su trabajo.

Volverían a llegar las oportunidades claras de gol en el inicio de la segunda mitad. Iborra, en una buena jugada trenzada por su equipo al contragolpe, se encontraba con Herrerín en un disparo en la frontal del área. De nuevo ganaba en intensidad el choque. Emery era consciente de que iban a aparecer espacios e introdujo a Konoplyanka por un cansado Krohn-Dehli.

En un minuto el partido iba a sufrir un giro de 180 grados. La igualdad seguía latente en el terreno de juego, pero aparecerían los dos mejores hombres de cada equipo para mover el marcador. Aduriz conseguía batir a Soria en un disparo raso que encendía las alarmas en el conjunto sevillista. Su gol enervó al Athletic, que quizá se precipitó en asumir riesgos y concedió espacios a un Sevilla que no los desperdicia.

Vitolo conducía una contra que finalizaría Gameiro en un contragolpe perfectamente ejecutado por el conjunto de Nervión. Un gol que equilibró el marcador, pero que iba a decantar el devenir del encuentro en la actitud de ambos equipos.

Los de Valverde se fueron definitivamente en busca del gol. Comenzaron a acumular hombres en el área y centrar balones por ambas bandas.

Por su parte, los hombres de Emery decidieron buscar definitivamente el arma que mejor saben hacer funcionar, el contragolpe. El Sevilla se parapetó en su propio campo, buscando cerrar espacios interiores y conseguir el robo definitivo. Salió Cristóforo para mejorar dicha faceta. También entraba Muniaín por parte vasca y Borja Viguera por un Aduriz que se tendría que marchar lesionado.

La ausencia de su delantero estrella pareció mermar la actitud ofensiva del Athletic, que se desinfló con el paso de los minutos. El Sevilla lo aprovechó para crecer en confianza y arañar minutos al marcador. Incluso llegaría a tener oportunidades claras en las botas de Gameiro y en un cabezazo de N´Zonzi que se marchaba fuera por pocos metros.

Pero al Athletic no se le puede dar por perdido. El conjunto vasco sacó orgullo y consiguió hacer el tanto que forzaba la prórroga. Raúl García batía de cabeza a un David Soria dudoso en la salida y equilibraba la eliminatoria. Jarro de agua fría para el equipo sevillista, que veía cómo su rival había igualado la clara ventaja de la ida. Intentaron reaccionar con el aliento de la grada, pero la prórroga era inevitable.

Ambos equipos y aficiones comenzaban la prórroga con nervios a flor de piel. El Athletic había terminado más entero el encuentro, pero el Sevilla aprovechó el aliento de la grada para sacar fuerzas cada vez más necesarias. Nadie quería arriesgar, pero las ocasiones acababan llegando. Por parte vasca Susaeta perdonaba en un mano a mano que se marchaba desviado un gol cantado.

También los sevillistas tuvieron la suya, con una chilena en el área pequeña de Coke que salvaba la zaga rojiblanca bajo palos. El partido tenía de todo, un auténtico espectáculo que mantenía en vilo a todo espectador. Los nervios también se trasladaron al césped y se tradujeron en interrupciones y faltas que llevarían al final de una primera mitad apasionante.

Los segundos quince minutos restantes dejaron a las claras el desgaste físico que tanto Sevilla como Athletic habían derrochado. El cansancio se apoderó de ambos equipos. Todo parecía resolverse desde los once metros y, finalmente, así sería. Esfuerzo inhumano el que brindaron ambos conjuntos, que dejaban a los penaltis el desenlace final de la eliminatoria.

La lotería de los penaltis iba a sonreír al vigente campeón. Comenzaba lanzando Raúl García para el Athletic, que no fallaba. Tampoco lo harían Coke, Borja, Krychowiak, Iturraspe y Konoplyanka. La responsabilidad llegaba para Beñat, que erraba el único lanzamiento de la tanda. Consiguieron anotar N´Zonzi y Susaeta, dejando el último lanzamiento para el héroe sevillista.

Gameiro, renqueante y con los gemelos cargados, ponía el broche de oro a una nueva noche mágica en Nervión. De nuevo jueves de Feria, con el espíritu de Puerta presente, el Sevilla volvía a agrandar su historia en Europa. Lo cierto es que el partido fue vibrante, quizá injusto con un Athletic que se dejó el alma. Un partido que pasará, sin duda alguna, a la historia de Europa League.

Twitter: DAVID RUIZ @DavidRM19

Foto: QUICO PÉREZ VENTANA @perezventana