David Ruiz

Shakhtar Donestk 2 – 2 Sevilla FC – Empate de oro que decidirá Nervión

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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El Sevilla FC sacó un empate de oro en el Arena Lviv. Adelantó a los de Emery Vitolo, tras unos primeros quince minutos muy buenos de su equipo. El Shakhtar consiguió remontar superando a un Sevilla que se deshizo con el paso de los minutos. En la segunda parte se recuperó, dominó y consiguió empatar gracias a un penalti anotado por Gameiro.

SHAKHTAR: Pyatov, Srna, Kucher, Rakitskiy, Ismaily, Stepanenko, Marlos (Bernard, minuto 90), Kovalenko, Taison (Wellington, minute 90), Malyshev y Ferreyra (Eduardo, minuto 90).

SEVILLA FC: Soria; Mariano Ferreira, Rami, Carriço, Escudero; Krychowiak, Nzonzi; Vitolo, Banega, Konoplyanka (Krohn-Dehli, m. 58 (Coke, m. 72)); Gameiro

GOLES: 0-1, m. 5: Vitolo. 1-1, m. 23: Marlos. 2-1, m. 35: Marlos. 2-2, m. 82: Gameiro, de penalti.

ÁRBITRO: Szymon Marciniak (Polonia). Amonestó a Escudero, Carriço, Krychowiak, Malyshev y Srna

INCIDENCIAS: Arena Lviv ante 30. 000 espectadores

NUMBER 1 DEL SEVILLA: Vitolo

Ese nunca se rinde de su himno. Ese carácter de campeón. El Sevilla obtuvo un empate soñado con sus señas de identidad más reconocibles. Un empate ilusionante y merecido que encarrila la eliminatoria. Salió bien parado de Ucrania y ahora toca volver a casa. En Nervión, ante 45.000 gargantas que desde hoy llevarán en volandas a los suyos, el Sevilla buscará su final.

Porque el premio que obtuvo el Sevilla hoy fue más que merecido. Quizá incluso corto. Sus primeros minutos y su segunda parte hicieron reconocibles al vigente campeón. Hoy obtuvo medio billete para la final de Basilea y lo hizo con sufrimiento, sobreponiéndose a la adversidad y recuperándose de tramos en los que anduvo perdido por el encuentro.

Comenzó como hacía tiempo que no se veía a este Sevilla lejos de tierras sevillanas. Un equipo dominante, seguro de sí mismo, queriendo ser protagonista y acorralando a un rival que sentía el peso de jugar ante todo un Sevilla. El dominio fue tan claro que Vitolo, en una jugada al contragolpe ejecutada a la perfección por Banega y Gameiro, adelantaba a los sevillistas en Ucrania.

Un gol que hacía justicia, pero que, sin embargo, no iba a saber mantener. El Shakhtar asumió riesgos, juntó muchos hombres en campo rival y abrió a sus laterales. Ahí estuvo la clave que no supo leer el conjunto sevillista. Ismaily y Srna actuaron como extremos y dieron espacios a Marlos y Taison. Con sus volantes enchufados, el conjunto local comenzó a acorralar al Sevilla.

El empate llegó en un despiste de Carriço. El central cierra demasiado su zona buscando el fuera de juego y deja filtrar un excelente pase de Rakitskiy que Marlos controla y define a la perfección en el área. En este momento comenzó el desplome del Sevilla y el auge del carácter ucraniano, que también tiene gen competitivo en sus venas. Los locales se hicieron con el partido.

El Sevilla hacía aguas y lo haría durante toda la primera mitad. Minutos en los que los de Lucescu entraban por los costados y por el centro, pero que sería a balón parado donde pondrían el marcador a favor. Stepanenko remataba un excelente centro de Marlos, el mejor hombre del Shakhtar, para hacer el 2-1. Eran los peores momentos del Sevilla en el Arena Lviv de Ucrania.

Pero consiguió aguantar la primera mitad y en la segunda la historia fue bien distinta. Lucescu, consciente de que el marcador era favorable y que su mejor juego llega al contragolpe, encomendó a su equipo dar un paso atrás. El Sevilla lo aprovechó y, tras unos primeros minutos donde se espesó la contienda, poco a poco se fue adueñando del partido.

Consiguió frenar los continuos contragolpes locales, se recompuso anímicamente y empezó a aparecer un Banega que, tras una mala primera parte, se echó el equipo a la espalda. La peor noticia para el Sevilla sería la lesión de Krohn-Delhi, que salía por un desaparecido Konoplyanka. El danés se fracturaba la rótula y se retorcía de dolor en el césped de Lviv dejando imágenes muy sobrecogedoras.

Pero el Sevilla no se desmoralizó. Siguió con la mentalidad que lo define, que lo caracteriza. Se fue al ataque, dominando y encontrando profundidad por ambas bandas. El linier anuló un fuera de juego dudoso a Gameiro, pero los blanquirrojos estaban al acecho. Se olía el empate. Lo buscaba el Sevilla por su coraje Por su ambición de equipo ganador. Lo buscaba por Krohn-Dehli.

Y llegó. Vitolo, que también consiguió recuperarse de sus malos minutos, volvía a ser protagonista. De nuevo el canario recortaba en el área, pero ésta vez era derribado por Ferreyra. La pena máxima se encargaría de finalizarla el máximo artillero nervionense. Un Kevin Gameiro que desde los once metros es un auténtico seguro para los sevillistas. Con el gol del francés llegaba un empate merecido.

Lo más dificil estaba conseguido. Anotar dos tantos a domicilio en una semifinal de Europa League no es tarea sencilla. Pero este Sevilla no entiende de dificultades, solo de objetivos. Y el de hoy lo tenía claro. Tras el empate a dos definitivo que acabaría en el marcador, los de Emery siguieron dominando, no se descompuso como sí lo hizo en la primera mitad.

El Shakhtar buscó con algo más de ahínco la portería de Soria en los minutos finales, pero sin excesivo peligro. Denotaban fragilidad los ucranianos. Una fragilidad física y moral que el conjunto sevillista había conseguido hacer presente. El partido de los d Lucescu fue bastante bueno, pero pecaron de dejar jugar a un Sevilla que con balón se siente como pez en el agua.

El Sánchez Pizjuán decidirá. 90 minutos (como mínimo) para la gloria. Lo tiene en su mano. La victoria y el empate sonreirá al equipo sevillista en su feudo, pero no deberá andar con confianzas. El Shakhtar demostró hoy que no debe ser subestimado, que tiene potencial para vencer en cualquier campo y que cuenta con un contragolpe letal. En Nervión habrá guerra.

Twitter: DAVID RUIZ @DavidRM19

Foto: EL PAÍS