David Ruiz

Un protagonista en la sombra

Escrito por David Ruiz. Creado en Sevilla FC

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Sampaoli, Iborra y Lillo Sevilla Antonio Pozo

Juanma Lillo es uno de los principales artífices de este nuevo Sevilla. Su desprestigio y su infravaloración por parte de la opinión pública y prensa general lo han relegado a un segundo plano, pero hoy día se nota y mucho la mano del vasco. Guardiola fue uno de los alumnos aventajados de este maestro, del que ahora bebe Jorge Sampaoli.

Pocas historias han tenido un viraje tan enrevesado como el de Juanma Lillo. Soñó con ser futbolista, pero no lo consiguió. Amaba el fútbol, lo estudió y se hizo entrenador, pero tampoco la suerte le acompañó allá donde fue. Lo que si estableció fue un legado. Una filosofía que, para muchos analistas y entendidos del fútbol, ha significado un antes y un después en este deporte, concretamente, gracias al juego de posición.

Hoy dia Juanma Lillo tiene un cartel muy diferente para la opinión pública general. Es más conocido por su locura dentro del mundo del fútbol, por su obsesión por jugar bien, por sus retóricas charlas que lo han catalogado como «charlatán vende humos» y, en definitiva, por ser un entrenador que ha fracasado en su intento de llevar a la práctica toda la teoría que intenta divulgar.

Y es que resulta complejo entender a un hombre que deja frases como ésta «El juego es una unidad indivisible, no hay momento defensivo sin momento ofensivo. Ambos constituyen una unidad funcional» Esa es la principal causa de su infravaloración, la incomprensión. Rehuimos de aquellas personas que explican lo que no entendemos y, por ello, Juanma Lillo no cala entre la mayoría.

Hablábamos antes del juego de posición, esa teoría que ha perseguido al técnico de Tolosa allá donde ha ido y que, bajo los mandos de Sampaoli, está aplicando al Sevilla FC. Una teoría inspirada en Cruyff y que Guardiola también adoptaría fruto de la amistad que concilió con el vasco. El juego de posición busca ganar siendo protagonista, defender a través del balón y dominar entendiendo el juego.

Es esta teoría la que actualmente, junto al técnico argentino, están instaurando en el nuevo Sevilla. Un equipo que busca ser ofensivo manteniendo el orden defensivo con el balón. Aún con margen de mejora, el Sevilla sabe dónde y cómo quiere tenerla, siempre pensando en dónde recuperarla si la pierde. Conceptos tácticos que, paulatinamente, están haciendo de este equipo un conjunto más rico en matices.

Pero eso es algo que lleva tiempo. Necesita de una paciencia que no se tiene en esta ciudad, llena de prejuicios que impiden ver más allá. Es ahora cuando se comienza a valorar el trabajo de Sampaoli, pero sin Juanma Lillo no habría sido posible ver a su equipo desarrollando una idea de juego que, cuando con el paso del tiempo aumente su consolidación, forjará un equipo con identidad propia.

La idea podrá triunfar o no, pero lo que es innegable es que Sampaoli y Lillo morirán por ella. De momento, las individualidades rinden, el equipo responde y los resultados llegan. Ambos se llevaron criticas desde sus inicios, críticas que solo Sampaoli ha transformado en elogios. Pero a Lillo no le importa. Él sigue trabajando por aquello que ama, oculto en la sombra, disfrutando de un equipo que lleva sello propio.

Twitter: DAVID RUIZ @DavidRM19

Foto: ANTONIO POZO (Nervioneo.com)