Gómez Noya conquista la medalla de plata en el triatlón

Escrito por Carlos Martinez. Creado en Más Deportes

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Javier Gómez Noya consiguió al fin el premio olímpico del que un flato le privó en Pekín 2008 de subirse al podio. El triatleta español es subcampeón olímpico en Londres 2012, tras un apasionante duelo con los hermanos británicos Brownlee. Pudo Gómez Noya con Jonathan pero no con el intratable Alistair, medalla de oro y que pegó un cambio de ritmo que mermó metro a metro al gallego en los últimos dos kilómetros.


Gómez Noya no defraudó a nadie. Probablemente uno de los triatlones más rápidos de la historia. Una lucha de titanes que se decidió en la tercera vuelta de la carrera a pie. El actual campeón del mundo Alistair Brownlee cambió el ritmo y nadie pudo aguantarle. Solo Javier Gómez Noya, que terminó subiéndose al segundo puesto del podio, fue capaz de mantenerse a su estela. Pasó a cinco segundos del británico en esa vuelta y se mantuvo cerca, vigilante por si surgiese el error, el error de Alistair que parecía flotar por Hyde Park como un extraterreste. El delirio para la afición inglesa y también para los muchos españoles que animaban a Gómez Noya en las diferentes partes del trazado por el corazón de Londres. En la línea de llegada, 11 segundos de distancia separaron el oro de la plata. Pero, al final, el triatleta gallego alcanzó la medalla olímpica, el último de los hitos que le faltaba en una trayectoria deportiva plagada de éxitos.

Antes, la prueba había ido a la perfección para el triatleta gallego. Cubrió los 1.500 metros a nado detrás del eslovaco Richard Varga, que lideró ese tramo de la competición olímpica. Tras una transición impecable, se situó en la primera plaza. Fue en ese cambio donde uno de sus principales rivales, Jonathan Brownlee, cometió un error al montarse en la bicicleta antes de haber sobrepasado la marca que lo habilitaba a ello. Debía cumplir 15 segundos de penalización, lo que le alejaba de la pelea por el oro. Ya sobre dos ruedas, se formó un grupo de cinco corredores en el que estaban los dos Brownlee, Javier Gómez Noya, el propio Varga y el italiano Alessandro Fabian.


Por detrás, se organizaba un grupo perseguidor en el que estaban otros nombres importantes de la prueba como el actual campeón olímpico, el alemán Jan Frodeno, el francés Laurent Vidal, el ruso Bryukhankov o el suizo Sven Riederer. Se lanzaron en la caza de los escapados y al término de la segunda vuelta se produjo la neutralización. Entonces, el británico Stuart Hayes empezó a hacer el trabajo que le habían encomendado. Endureció el ritmo hasta tal punto que nadie, salvó el propio Alistair, se atrevió a lanzar un ataque.

Completados los poco más de 40 kilómetros en bici y realizada la transición para los últimos 10.000 metros a pie, Alistair ejecutó su plan. Salió a muerte y solo su hermano y Javier Gómez Noya se mantuvieron vivos en el pulso. El último cambio de Alistair eliminó a Jonathan y dejó al ferrolano haciendo la goma. No hubo sorpresas: los tres mejores se repartieron las medallas de una prueba épica.

Alistair Brownlee es el campeón olímpico de triatlón, después de reaparecer de su grave lesión de tendón de aquiles y en la segunda prueba que corre este año. Ha ganado 8 de sus 10 últimos triatlones. Pero Gómez Noya logró una plata con un sabor tremendamente dulce, que une a un palmarés endiviable de dos Mundiales, tres Europeos y dos Copas del Mundo.

Twitter: @NUMBER1Sport


 

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