Algarivo: “Bitácora de un paranóico”

Escrito por Number 1 Sport. Creado en Los Blogs opinan

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“BITCÁCORA DE UN PARANÓICO”. Por José Manuel Ariza.

Saludos.

El pasado mes de agosto, Canal+ y Mediapro (los dos grandes operadores nacionales) alcanzaron un acuerdo para repartirse derechos por las retransmisiones de los partidos de la Liga de Fútbol Profesional para ésta y dos temporadas más.

Según dicho acuerdo, Canal+ ofrecerá 28 partidos del R. Madrid y otros tantos del Barcelona, un clásico (entre éstos dos, claro) y ocho partidos más de Liga.

Mediapro, a través de Gol Televisión y por TDT, se queda con ocho partidos por jornadas de Liga, uno de R. Madrid y otro del Barça y un clásico (de entre ésos dos, repito). La Sexta ofrecería uno en abierto (lunes o viernes) aunque ése derecho lo comprara más tarde Marca Televisión.

Como vemos, todo gira en torno al gran bocado de los Barça y R. Madrid y su interesada proyección mundial. La interna lo será en la Iberia Catetovetónica. El resto somos la comparsa necesaria para mayor gloria de los dioses.

Hace algún tiempo me permití unas reflexiones sobre los riesgos a que se exponía José María del Nido en su “cruzada” contra el manifiesto reparto injusto de los ingresos por televisión y de los riesgos y dificultades a los que tendría que enfrentarse por abanderar el movimiento contra “los poderes establecidos”, contra la mafia grande, la que de verdad ordena y manda a todos los niveles en el fútbol español.

Una vez declarado enemigo por los dos padrinos y sus caporegimes, el proceso de destrucción está servido. No nos harán una oferta irrechazable. Habrá ejecución y a otro tema, a otros suculentos negocios, aunque se tarde un tiempo porque no somos de esos mindundis (con perdón) que un año tocan el cielo y el siguiente el infierno por sí mismos. A nosotros hay que tumbarnos más sibilinamente, a medio plazo, cuando se aproxime la negociación del nuevo reparto televisivo.

Dictada pues la sentencia, nosotros y nuestro “equipo de abogados”, hemos planteado la peor defensa posible, la más deficiente estrategia, la más nefasta manera de repeler o frenar los ataques que sabíamos con certeza que se producirían. No se pisa la cola de los leones gratuitamente y ésos dos no te matan de un zarpazo (eres relativamente poderoso), éstos te comen poco a poco,  por los pies y con la inestimable ayuda de varios quinta columnistas.

[Hubo un momento en que se eyectaron los apellidos “malditos” y la nave cobró toda la fuerza, toda la energía necesaria para llegar a la estratosfera, sabiamente pilotada por un decidido y valiente comandante. Escapamos de la atracción gravitatoria de la zona gris y alcanzamos el brillo estelar. Hoy vuelven aquellos como una rémora temible, sospechosa, y regresamos al limbo impotentes por el peso insoportable y como perlitas para las bujías. Ananké nos conduce. Hemos perdido fuerza de empuje y ya no pilotamos tan bien como antes. Hay, además, factores ajenos, externos, que afectan al Equipo aunque se diga por activa y por pasiva que son privados, que lo son, pero que también resulta imposible hurtarnos de sus malignas influencias y porque muchos, fuera y dentro, sabrán administrarlas convenientemente para socavar]

Comenzamos por desmantelar estratégica y lentamente un Equipo ganador de un año para otro, con un giro incomprensible (para mi, por supuesto y con el respeto debido a cualquiera sea la opinión opuesta) y olvidando lastimosamente que si algo funciona, no hay que tocarlo. Asistimos entonces a los inicios de la caída sin advertirlo claramente porque estábamos tan eufóricos, tan ahítos de títulos y casi rozando la galaxia superior que ésos pequeños detalles se nos escaparon difuminados entre los fuegos de artificio.

Había tiempo, no obstante, porque las fechas decisivas aún tardarían en llegar y así el rosario de errores internos (“suma de errores” se llama y donde antes Midas convertía en oro todo lo que tocaba, luego el noble metal se volvió lata), sumados a los designios del Poder, sin prisa pero sin pausa, nos van dirigiendo a la tumba con la inestimable colaboración del Estamento, entre otros.

Ya no hay grandes errores muy visibles (ejemplo: Iturralde) porque son listos como el hambre. El Estamento aplica su “sabia suma de pequeños errores” (aciertos, según desde qué punto de vista se mire), con tratos manifiestamente descompensados, horadando lenta e inexorablemente (como la gota china), desquiciando, descomponiendo y desubicando a todo bicho viviente de colorao, por supuesto. Si llegara ése caso, el de la extrema visibilidad y algún estamentista se excede en la media ponderada del acoso, se le envía a la “nevera” un par de semanas y luego pita siete seguidos para compensar. Ellos lo entienden, lo aceptan (está recogido en su convenio secreto, cláusula de compensación) y seguimos paseando palmito VIP por ésos mundos del silbato dorado.

¿Son profesionales deficientes de verdad (que lo son) o es que saben perfectamente a quién y cómo deben pitar? A la vista de los ingresos “oficiales” que se les asignan, son magníficos en sus trabajos. Pero no preocuparos que luego os quitamos la segunda amarilla y hacemos “justicia” aunque de los posibles tres puntos olvidaros que eso es inamovible. Ni siquiera llega a la victoria pírrica. Sin embargo y cuando interesa, no hay video en el mundo que muestre un error por el que deban desdecirse: expulsado para dos partidos, te callas, desgraciado, y pones a otro, tengas lo que tengas, en ése puesto el siguiente encuentro.

¿Por qué éste año los estamentos se ceban despiadados, no obstante sus discretos camuflajes, con el Equipo?

Y en siendo tantos, parió la abuela.

Días y horas de televisión. Estadios vacíos. De sofás y plasmas.

Sabemos, lo hemos sabido siempre, lo que empuja una grada repleta, atestada, lleno hasta la bandera, no hay localidades, todo vendido. ¿Recordáis ésas cosas? ¿Cuánto hace que no ocurren?

Pues como ésa fuerza imparable puede coadyuvar a quien no debe (a dieciocho por lo menos), haremos lo posible por desmantelarla, desmontarla, desactivarla o minimizarla. Vamos a perturbar de tal manera que el cemento sea la imagen dominante en dieciocho estadios. Os ponemos el calendario tan alterado y trastornado que no te queda más remedio que acogerte al plan B, al HD con repeticiones sencillamente geniales y mucho más barato. ¿Éstos tienen 28 cámaras, como mínimo, siguiendo a cada uno de los protagonistas principales, mas la de los fuera de juego, el palco, planos generales, el público (críos, fantoches, guapas, guapos y abuelas)  y los alrededores? ¿Quién se resiste a eso? En el campo no se ven todas esas cosas juntas.

Reducción drástica de ingresos por abonados, ocasionales, visitantes, afición de los otros o simples amantes del fútbol y sin colores aparentes que antes pasaban por taquilla cada domingo. Para compensar, te ofrecemos más de la mitad de tu presupuesto en ingresos por televisión. ¿No somos generosos? Pues ése caramelo envenenado es el chantaje insufrible, asqueroso, que te obliga y te liga a los designios malévolos de los padrinos y sus intereses multimillonarios. Y como no hay alternativa posible, tragarás lo que te echen aunque vomites luego hasta la primera papilla.

Hay, también, errores de bulto que muchos parecen no advertir. Varios de los jugadores que pululan por nuestro vestuario no son capaces de adivinar que su futuro futbolero ha llegado al cénit viniendo al Sevilla. Un importante número de “profesionales” ya no recalarán en mejores equipos y salvando a tres o cuatro, el resto irá en descenso a medida que pasen los años. Cuando salgan de aquí, lo harán a equipos pequeños, mucho más débiles, con menores salarios, de segunda… Irán a engrosar el amplio muestrario de recortes que resisten de mala manera su declive en pequeñas ciudades y pueblos de la geografía mundial, arrastrando a sus familias con ellos y sin un futuro prometedor porque tampoco habrán ganado suficiente (eso queda reservado a unos pocos de la élite) como para retirarse a vivir de las rentas.

No parecen entender que solo dejándose la piel en el campo tienen la posibilidad de mejorar la oferta, de granjearse méritos (ciertos o no) que los catapulten a destinos más dorados.

Otros, por el contrario, se pasean en una prejubilación lamentable, indigna de lo que fueron y de lo que son. Y al contrario que en el resto de profesiones, cobran igual lo hagan bien, mal o no lo hagan. Suelen cobrar bastante, por cierto.

Siempre dije que el sesenta o setenta por ciento del trabajo de un entrenador (me lo dijo uno de ellos al que tengo gran respeto y estima), es motivar a los jugadores para elevar sus actitudes porque, decía mi amigo, las aptitudes se les suponen. No se llega a los equipos superiores por enchufe y aunque también los haya, aún éstos deben demostrar que saben pegarle a la pelota, por lo menos.

El resto del trabajo del entrenador será adecuar las condiciones de cada uno al modelo de juego que se persigue (que se realiza en los entrenamientos), montar las estrategias de cara al contrario (sabiendo cómo tratará éste de ganarte), modificar (en menos de noventa minutos) lo que esté yendo mal con cambios de hombres y puestos y obtener el premio a base de goles. Sobre todo goles porque sin ellos, todo lo demás huelga. Y siempre uno más que el oponente.

Y cuando antes tres de cuatro eran buenos fichajes, ahora es justo al revés. ¿Qué deterioro hemos sufrido en la capacidad de adivinar las cualidades de los jugadores?

Pero miren por donde, quien como yo invierte mucho tiempo en investigar en la Historia del Sevilla, descubre (ya lo sabía, además) que ni uno solo de los “profesionales” entrenadores que hayamos tenido procedentes del R. Madrid, ni uno, ha hecho nada laudatorio por el Sevilla. Hubo, incluso, quien nos puso directamente en segunda división.

José Miguel González, Michel, jugó en el Madrid.

A Michel se le premió el fracaso la temporada pasada, contraviniendo la más elemental de las estrategias corporativas o empresariales (somos una Sociedad Anónima, al fin y al cabo, aunque distinta de las sociedades al uso por su condición de “deportiva”). No obstante, el modelo de gestión debe ser casi milimétricamente idéntico. Casi y por eso no se entiende ése premio. Yo no lo entiendo.

Repasen la lista, por favor, a ver si me equivoco y tenga que pedir perdón. Si es necesario lo haré aunque me temo que ésta apuesta la gano yo.

Saquemos también la mala suerte. Es cierto que la suerte puede decidir un encuentro, que un gol con el culo en el último minuto te puede dar un título, que hay días negros y días claros, que hay quien toca dos y las mete y quien toca catorce y no entra ni una… es el maravilloso factor de lo imprevisible, de lo fortuito, de la incertidumbre que lleva más de un siglo arrastrando aficionados al campo con el deseo de que además de jugar más y mejor que el otro, tengamos ése plus de suerte que nos permita ganar.

Hay, también, la suerte de los ganadores de la misma forma que existe la mala suerte de los perdedores.

Pero lo que desorienta es que la inmensa mayor parte del tiempo nos asole la suerte mala. No es normal. No es ni siquiera aceptable. Debe haber algo más, debe haber otros agentes que contribuyan a que el balón no bese las redes con la frecuencia y cantidad deseadas.

¿Qué es? ¿Quién lo sabe? ¿Quién debe tomar decisiones para revertir ésa peligrosa tendencia, capaz de contagiar las psiques de tantos a la vez?

Todo se encamina al desastre.

Una Junta directiva que ha perdido mucho impulso y un Consejo que se nutre ahora de gente “rara” y por motivos incomprensibles, la insoportable coacción de las televisiones, el perfectamente organizado acoso del Estamento, un conjunto de profesionales que ni de lejos justifican los dineros que se les pagan y un entrenador que todavía, meses después de haber aterrizado por aquí y tras muchas oportunidades para demostrarlo, sigue pendiente de concretar un modelo, un sistema, una forma que nos defina y que los otros deban estudiar profundamente para tratar de ganarnos. Otro año, clave, perdido. Y seguimos restando.

¿Saben qué puede ocurrir cuando se negocie el nuevo reparto televisivo si el Sevilla F. C. estuviera en Segunda?

¿Saben que encerrando al cabecilla se desactiva la célula terrorista?

Un paranoico como yo piensa ésas cosas porque…

…negras tormentas agitan los aires.

Cuidaros y ojalá me equivoque. Ojalá.

 

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