La Recopa de Nayim

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Más Fútbol

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Por: EL FÚTBOL DE AYER @Elfutboldeayer

El 10 de mayo de 1995, el Real Zaragoza venció 2-1 al Arsenal en el Parque de los Príncipes de París y conquistó la Recopa, el trofeo más prestigioso de su historia.

Decidió una obra de arte de Nayim en el último segundo de la prórroga, cuando la final se iba a los penaltis. Desde casi el centro del campo, Nayim fabricó una parábola perfecta que forma parte de los anales del fútbol. Valió la Recopa para el Zaragoza. Este Zaragoza disputó tres finales seguidas en las tres últimas temporadas y culminó su obra en París, después de superar al Celta en la Copa del Rey de la 1993/94.

Un Zaragoza reconocible, tanto en el estilo de toque como en el once titular de Víctor Fernández. Este presentó en la final de la Recopa: Cedrún; Belsué, Cáceres, Aguado, Solana; Nayim, Aragón, Poyet; Pardeza, Higuera y Esnaider. Para plasmar el fútbol que Víctor proponía, Santi Aragón era clave. El mediocentro constructor. En realidad todos los jugadores de ataque eran importantes, pero todo empezaba en el malagueño.

El Arsenal, por su parte, disputaba su segunda final consecutiva de la Recopa. El año anterior venció 1-0 al Parma de Zola, Asprilla y Brolin. Era el Arsenal anterior a Wenger. No tan brillante, pero sí un equipo fuerte. Con el estilo tradicional británico de fútbol directo y físico. El delantero Ian Wright era la máxima estrella y también destacaban el portero David Seaman y el central Tony Adams, dos clásicos de la historia gunner.

Stewart Houston, técnico del Arsenal, salió con Seaman; Dixon, Keown, Tony Adams, Linighan, Winterburn; Merson, Parlour, Schwarz; Hartson e Ian Wright. El Arsenal, por lo tanto, era superior al Zaragoza en el cuerpo a cuerpo. El conjunto blanquillo, por contra, le ganaba al conjunto inglés en lo técnico. Ahí llevó la final en la segunda parte, una vez se sacó los nervios que le mermaron en el primer tiempo. El Zaragoza se hizo con el balón, profundizó y encontró la meta de Seaman. El Arsenal esperaba y, a la contra, también generaba peligro.

El gol estaba a punto de caer: Seaman cerró la portería a Pardeza e Higuera y Belsué sacó bajo palos el disparo de Merson. El Zaragoza crecía y llegó el premio. Para Esnaider. Disparo con la zurda desde fuera del área que entró por la escuadra. Golazo. Pero poco duró la alegría. Hartson empató en el minuto 78 y la final contó con un alargue de 30 minutos. A la prórroga.

El Zaragoza dominó el tiempo extra y casi marcó antes del momento de Nayim. Seaman, con la ayuda del poste, evitó el gol de Aguado de cabeza tras un córner. Especialidad del central. Cuando todo hacía indicar que el título se decidiría en los penaltis, Nayim se sacó un as de la manga inesperado. Escorado a la banda derecha, desde unos 49 metros, pateó fuerte y arriba. El balón se elevó al cielo de París y bajó, directo a la portería de Seaman, que la tocó pero no impidió el gol.

Entró con suspense. Segundos eternos y la gloria. El final más sorprendente y épico. El golazo de Nayim, la Recopa del Zaragoza.

Por: EL FÚTBOL DE AYER @Elfutboldeayer

Foto: Médium y Scoopnest

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